Mientras crecen los contagios y el sistema de salud se acerca peligrosamente a la posibilidad de un colapso, la disputa política entre gobierno y oposición genera más incertidumbre y la economía empieza a sufrir el impacto de todo esto. Los últimos datos, que repasaremos en detalle más adelante en este informe, dan cuenta de un debilitamiento en la recuperación de la actividad económica, y una tendencia inflacionaria que no cede y se acelera. Sumado a esto, cierto estrangulamiento en la generación de dólares vía comercio exterior genera una complicación adicional, y la brecha cambiaria comenzó a tomar nota de esta situación y a retomar un preocupante movimiento alcista. El dólar paralelo, que hace una semana atrás valía $139, ya alcanzó los $156. Se trata de un salto abrupto, luego de varios meses de calma, que agrega presión inflacionaria en un momento muy delicado para los precios. Mientras el Banco Central interviene en un muy restringido mercado cambiario oficial, haciendo converger el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial a registros cada vez más bajos, utilizando esto como ancla inflacionaria, la brecha comienza a ampliarse. El traslado a precios de la suba de la brecha cambiaria ocurre, aunque en menor medida que una devaluación del tipo de cambio oficial, ya que los productos importados siguen utilizando a este como vehículo, pero afecta a los precios vía expectativas. En un momento de tanta incertidumbre, y de inercia inflacionaria lanzada, la expansión de la brecha cambiaria puede tener un traslado a precios mayor al habitual. Esto genera un problema adicional al fenómeno inflacionario, que le resulta muy difícil contener al gobierno, que sigue intentando con la búsqueda del cumplimiento de objetivos fiscales y monetarios, y la implementación de programas especiales de control. De hecho, en las últimas horas se está negociando un acuerdo para congelar los precios de 120 productos de la canasta básica por 180 días. Todavía no está confirmado, y habrá que ver qué nivel de compromiso asume un sector empresario que busca eludir controles constantemente con artilugios como la modificación mínima del gramaje o el cambio de denominación de un mismo producto. 

En línea con la asistencia de parte del Estado hacia los sectores impactados directamente por el Covid-19, así como se confirmó el Repro II, para pagar parte de los salarios de los trabajadores del sector gastronómico hasta $18.000 de sus salarios, también se anunció el pago de un bono de $6.500 para el personal de salud por tres meses. Esta medida alcanzaría a 740.000 personas, lo que implica un gasto de $4.810 millones por mes (0,9% de los gastos totales del último mes o 0,05% del PBI si sumamos el total del programa durante los 3 meses). 

Se conoció el dato de la utilización de la capacidad instalada en la industria, que alcanzó el 58,3% (desde 57,2% en enero de 2021 y 59,4% en febrero de 2020). Refinación de petróleo (77,3%) y productos minerales no metálicos (75,3%) fueron los bloques sectoriales con mayor utilización de la capacidad instalada. Por otro lado, la industria automotriz se mantuvo como el sector con menor utilización de la capacidad instalada (33,4%).

En cuanto al frente fiscal, en marzo, el resultado primario fue de un déficit de $-74.466 millones, desde un déficit de $-18.757 millones en febrero y un déficit de $-124.728 millones en marzo 2020. Los intereses pagados fueron $42.595 millones, lo que lleva al déficit financiero a $-117.061 millones. En el acumulado durante el primer trimestre el déficit primario fue de $-69.149 millones y el financiero de $-184.407 millones, -0,2% y -0,6% del PBI respectivamente (desde -0,7% y -1,4% del PBI para el mismo período del 2020). Es relevante destacar que la base de comparación de los ingresos y gastos se ve afectada por los programas de asistencia y medidas tomadas en marzo 2020 con el inicio de la cuarentena. Esto afectó tanto a los ingresos como a los gastos. Los ingresos totales aumentaron +64% anual, mientras que los ingresos tributarios aumentaron +72% anual (comparando con los primeros 14 días hábiles de marzo 2020, los ingresos tributarios crecían 48,1% anual). Débitos y créditos aumentó +137% anual, Ganancias +105% anual, IVA +81% anual, derechos de exportaciones +155% anual y derechos de importaciones +94% anual. Los gastos totales aumentaron +36% anual. Los gastos de capital aumentaron +142% anual, mientras que los gastos corrientes aumentaron +32% anual (si se excluyen los gastos COVID, los gastos corrientes aumentaron +44% anual). Subsidios aumentaron +64% anual, jubilaciones y pensiones +29% anual, AUH -11% anual, transferencias a provincias +5% anual. 

En relación a la inflación se conoció la semana pasada el dato de inflación mayorista y de costo de la construcción. La inflación mayorista durante marzo avanzó +3,9% mensual (desde +6,1% mensual en febrero) y +52% anual. De esta manera, en el primer trimestre del año acumula un aumento de +16,3%. Los Productos Nacionales aumentaron +3,8% mensual y +50,9% anual, y los Productos Importados +5% mensual y +64,5% anual. Por su parte, el índice del costo de la construcción durante marzo aumentó +2,2% mensual (desde un aumento de +5% mensual en febrero). De esta manera, registró un aumento de +10,6% en el primer trimestre del año y en los últimos 12 meses acumula un +43,9%. En particular, los materiales aumentaron +4% mensual y +81,2% anual, la mano de obra un +0,2% mensual y +19% anual, y los gastos generales +3,2% mensual y +42,9% anual. 

La preocupación que comentamos en el inicio del informe sobre la recuperación de la actividad económica surge de estos datos. La actividad económica durante febrero, medida por el estimador mensual de la actividad económica (EMAE) cayó -2,6% anual (desde -2,2% anual en enero) y -1% mensual. De esta manera, registra su primera caída con respecto al mes previo desde abril del 2020 (cuando por el efecto de la cuarentena cayó -17,2% mensual).  En el primer bimestre del año, la actividad económica se contrajo -2,4% anual. Los sectores que mostraron mayor crecimiento durante febrero fueron construcción (+11,7% anual), intermediación financiera (+3,5% anual) y comercio (+3,4% anual). Por otro lado, los sectores que experimentaron las caídas más significativas fueron hoteles y restaurantes (-38,2% anual), otras actividades de servicios comunitarios, personales y sociales (-17,7% anual) y transporte y comunicaciones (-15,6% anual). Se observa una fuerte heterogeneidad en los diferentes sectores que hacen a la actividad, con algunos que lideran la recuperación, como el caso de la construcción, y otros que permanecen aún muy golpeados como los vinculados al turismo o la recreación. Por el momento, si no se implementan mayores restricciones, estos comportamientos permiten vislumbrar el direccionamiento de las asistencias. 

También vinculado con la producción, durante marzo, la producción de acero crudo alcanzó las 423.400 toneladas. De esta manera registró un aumento de 28% con respecto a la producción de febrero y avanzó +47,9% con respecto a marzo del 2020. De acuerdo a la Cámara Argentina del Acero, se mantiene en buen nivel la demanda de acero para la construcción privada y comienza a observarse un incremento en la obra pública, acompañado por los despachos de cemento que tuvieron un aumento de +20% mensual en marzo. Durante marzo, la producción de laminados terminados en caliente fue de 394.700 toneladas, un 9,5% por encima del valor de febrero y 49,6% mayor a la producción de marzo del 2020.

En cuanto al ingreso genuino de dólares, se conoció el resultado de la balanza comercial. Durante marzo, la balanza comercial registró un superávit de U$S 400 millones, desde U$S 1.062 millones en febrero y U$S 1.228 millones en marzo de 2020 (una caída interanual de -67,4% en el saldo comercial). El saldo acumulado en los últimos 12 meses alcanzó los U$S 11.600 millones (desde U$S 17.446 millones en marzo 2020). Las exportaciones alcanzaron los U$S 5.720 millones, el nivel más elevado desde noviembre de 2019. Registraron un aumento de +30,5% anual, explicado por una mejora de 13,9% en el precio de los productos exportados y un aumento de +14,6% en las cantidades. Se destacó la mejora de +63,7% anual en manufacturas de origen agropecuarios. Las importaciones alcanzaron el nivel más alto desde agosto de 2018 y totalizaron U$S 5.320 millones, aumentando +68,7% anual. Los aumentos más significativos se observaron en bienes de capital (+80,5% anual), bienes intermedios (+81,2% anual) y piezas y accesorios para bienes de capital (+82,3% anual). En todos los casos, el aumento se explica fundamentalmente por las cantidades importadas y no por aumento de precios.

Mientras tanto, un dato positivo desde el exterior es el aumento sostenido del precio internacional de los commodities, en particular la soja que alcanzó los 570 dólares por tonelada. Sin embargo, si bien esto implica un mayor ingreso de dólares, lo cual resulta positivo para la economía, también está produciendo un fenómeno de inflación importada, dado el traslado a los precios internos de los alimentos, lo que disparó la intención por parte del gobierno de subir las retenciones a las exportaciones, y la rápida reacción del sector agroexportador, lo cual podría abrir otro frente de disputa política en medio de una de las crisis más graves de nuestra historia.