La economía presenta tres ejes en la coyuntura actual: la actividad que, si bien se recupera, va perdiendo fuerza; la inflación que toma se acelera de manera muy preocupante; y la gira por Europa del presidente y el ministro de economía, en busca de sortear lo más elegantemente posible los vencimientos con el Club de París y el FMI, para lo que resta del año.

Mientras tanto, desde el Estado se anuncian programas con el intento de amortiguar el impacto de la crisis sobre los sectores más postergados y, a la vez, sostener la recuperación de la actividad, que va perdiendo fuerza, en un contexto de necesarias restricciones. En este sentido, en el cierre de la semana pasada se anunció la ampliación del programa de Tarjeta Alimentar, en términos de montos y alcance. A partir de ahora los beneficiarios de AUH que tienen hijos de hasta 14 años, recibirán la asistencia de esta tarjeta para comprar alimentos. Hasta ahora el alcance era para quienes tienen hijos de hasta 6 años. De esta forma, el programa que antes alcanzaba a 1.500.000 familias, ahora llegará a 2.500.000. Los niños beneficiados con esta asistencia, pasan de 1,9 millones a 3,7 millones. Las familias que tienen un hijo recibirán ahora $6.000 mensuales, quienes tienen dos hijos $9.000, y para aquellas con tres hijos o más, el monto asignado en sus tarjetas será de $12.000. Esta ampliación implica que el monto mensual asignado a este programa pasará de 10.000 a 30.000 millones de pesos.

Habiéndose confirmado que se recaudarán 223.000 millones de pesos a partir del impuesto a las grandes fortunas, se observa el rol del Estado como redistribuidor del ingreso. El aporte de un tributo extraordinario que recae sobre apenas 10.000 personas, es el equivalente a 8 meses completos de asistencia alimentaria a casi 4 millones de niños.

En el frente internacional, en medio de la gira presidencial en busca de renegociar las deudas con organismos, el precio de la soja, principal commodity de exportación del país, superó los 600 dólares por tonelada, por primera vez en nueve meses. Si bien se trata de una buena noticia en materia de ingreso genuino de divisas al país, también incrementa la presión inflacionaria, en particular sobre alimentos. En este sentido, debería retornar el debate acerca de un incremento en la alícuota de retenciones a las exportaciones, que asistan al Estado y las necesidades de financiamiento de las políticas de asistencia, gravando a un sector con renta extraordinaria, dadas las circunstancias extraordinarias, y a la vez desacoplar los precios internos de los internacionales. Desde lo económico están dados todos los argumentos para avanzar en ese sentido. Dependerá de la voluntad política y la correlación de fuerzas, que se lleve a la práctica o no.

En relación al financiamiento del Estado en un momento tan crítico, se conocieron los datos de recaudación. En abril, la recaudación fue de $817.882 millones, lo que implica un aumento de +7,1% mensual y +105,2% anual. La suba interanual se explica por la baja base de comparación de abril 2020 que fue el primer mes completo de restricciones por el COVID. Comparando contra abril 2019, la recaudación mostró un aumento del 8% en términos reales, aunque si se excluyen los tributos creados o modificados con posterioridad a dicha fecha (impuesto PAIS, a los Bienes Personales y los Derechos de Exportación) la recaudación real se sitúa en niveles similares a abril del año 2019. En comparación con abril 2019, los impuestos internos no tuvieron variación en términos reales. El IVA cayó -13%, Ganancias -8%, Seguridad social -13% y Bienes personales +1.255%. Los impuestos externos aumentaron +44% vs abril 2019 en términos reales explicando el aumento de la recaudación total. IVA +34%, Ganancias +35%, Derechos de exportación e importación +58% y +47% respectivamente. Desde el ministerio explicaron que en estos datos no se incluye la recaudación de ingresos no tributarios asociados al impuesto a las grandes fortunas que ascendió a $103.788 millones en abril, de los cuales $25.691 millones corresponden a la primera cuota del Régimen de Facilidades de Pago.

En cuanto a las asistencias del Estado también se conoció que alrededor de 23.000 empresas se adhirieron al programa REPRO II, que representa alrededor de 670.000 trabajadores, que recibirán asistencia para el pago de salarios para el mes de abril. A su vez se decidió que las empresas anotadas que pertenezcan a sectores “críticos” tampoco pagarán contribuciones patronales hasta el 31 de diciembre de este año. También la AFIP otorgará facilidades para regularizar deudas de las Pymes. Se trata de un conjunto de gastos que no estaban contemplados en el presupuesto para este año.


Días antes de la gira presidencial, un grupo de congresistas de los Estados Unidos solicitaron que se utilice su voto en las distintas instituciones financieras para:
· La suspensión de todos los pagos de deuda para con la institución.
· Se relajen las metas fiscales para todos los gobiernos que tengan programas con el FMI.
· Que se opongan a la aprobación de cualquier programa que implique una reducción en el gasto de salud
· Que se apruebe el uso de los DEGs de países desarrollados (que no sean utilizados) en países emergentes y en desarrollo.

Este pedido está en línea con las distintas declaraciones hechas desde el FMI aceptando una nueva emisión de DEGs, y que la distribución de los mismos hacia países en desarrollo y emergentes era algo viable pero pendiente de aprobación del Directorio.

En cuanto a la recuperación de la actividad, el índice de producción industrial manufacturero (IPIM) de marzo registró un aumento de +32,8% anual (tiene su base de comparación con el primer mes afectado por la cuarentena del 2020), y +0,7% mensual (desde una caída de -1,5% mensual en febrero). En orden de incidencia en el nivel general, los sectores que mostraron los aumentos interanuales más significativos fueron alimentos y bebidas (+16,2% anual), maquinaria y equipo (+84,7% anual) y productos minerales no metálicos (+83,4% anual). Durante marzo, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) aumentó +97,6% anual (en marzo de 2020 había caído -47,1% anual como consecuencia del inicio de la pandemia) y cayó -0,5% mensual (desde -3,7% mensual en febrero). El consumo de asfalto avanzó 137,8% anual, y en los primeros 3 meses del año acumula un aumento de +75,1% en comparación con el mismo período del 2020. En febrero de 2021, los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción cayeron -5,8% anual. La superficie a construir, autorizada por permisos de edificación subió +19,4% anual en febrero.

El Banco Central publicó el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de abril. Según este, los analistas esperan para 2021:
· PBI: +6,4% (vs 6,6% en el REM de marzo).
· Inflación: 47,3% (desde 46% en el relevamiento anterior).
· Tasa Badlar: 35% (30 puntos básicos por debajo de la prevista en el último REM).
· Tipo de Cambio: $112,64 (un descenso de $2,36 por dólar con respecto a marzo).

En relación al poder adquisitivo del salario, distintos gremios del sector portuario acordaron un esquema que establece aumentos salariales mensuales de acuerdo al IPC del INDEC más una recomposición del 13% pagada en dos tramos. El acuerdo se extiende hasta marzo del 2022. Este sería el primer gremio en acordar este tipo de indexación y podría generar que otros gremios copien este formato. Los distintos sindicatos que ya acordaron están evaluando abrir el proceso de revisión debido a que la inflación viene por encima de las proyecciones hechas al momento de los acuerdos. Por su parte, en junio las jubilaciones y la AUH tendrán un aumento de 12,12% correspondiente al segundo trimestre y que utiliza la nueva fórmula que se compone de la evolución de la recaudación y del RIPTE. El haber jubilatorio mínimo pasa a $23.064 mientras que la AUH aumentará a $4.504.

El índice de salarios de marzo registró un aumento de +5% mensual (por encima de la inflación mensual que avanzó +4,8% mensual). De esta manera, en los últimos 12 meses acumula un incremento de +32,7% anual. Dado que la inflación acumulada en el mismo período es de +42,6%, en términos reales los salarios cayeron -7% anual. En particular, los salarios registrados del sector privado crecieron un +4% mensual, los salarios no registrados del sector privado un +4,3% mensual, y los salarios del sector público un +7,5% mensual.