En relación al Covid, la evolución de contagios, y ocupación de camas de terapia intensiva en el AMBA, la situación luce un poco más optimista que hace unos días atrás, con un aplanamiento y leve descenso en las curvas, que llevó a descomprimir un poco la ocupación de UTI. Sin embargo, por otro lado, se observa una escalada de la conflictividad política que enciende otra luz de alerta sobre la economía para este año. Hacia fines de la semana pasada cobró mucha visibilidad la disputa interna entre el ministro Guzmán y un funcionario de tercera línea de su cartera, Federico Basualdo, al que el ministro quiso remover, con el apoyo del presidente, y no pudo hacerlo. Esto cobró visibilidad a partir de la filtración desde el mismo gobierno hacia la prensa y dejó al desnudo una fuerte tensión entre dos visiones contrapuestas sobre temas muy sensibles, dentro de la coalición de gobierno. En este caso, la disputa ocurrió con epicentro en el tema tarifas. La intención del ministro Guzmán es ajustar las tarifas en un porcentaje no muy lejano al de la devaluación del tipo de cambio, para sostener la rentabilidad de las empresas y las inversiones necesarias, descomprimiendo el crecimiento de la cuenta de subsidios dentro del gasto público, en aras de alcanzar los objetivos fiscales propuestos, y de esta forma buscar cerrar los acuerdos con los organismos de crédito, en particular con el FMI. Esto se enfrenta con la visión desde el Instituto Patria, que pretende aumentos de un dígito como máximo para las tarifas de servicios públicos durante este año. Se entiende que la clave del sostenimiento de la recuperación de la actividad económica es impulsar el consumo, vía mejoras en el poder adquisitivo de los ingresos, y en este contexto, limitar fuertemente la suba de tarifas implica una necesaria transferencia indirecta al ingreso de los hogares. En cuanto al orden fiscal, se prioriza una visión más heterodoxa, donde un alejamiento de las metas no debe actuar como limitante frente a las necesidades de la economía doméstica. La escalada del enfrentamiento que tomó notoriedad pública genera un stress adicional sobre la economía, ya que, en caso de no dirimir el subsecretario de energía, la autoridad del ministro y del propio presidente quedan cuestionadas. Por el momento, desde el gobierno la estrategia será dejar que el tema pierda trascendencia con el paso de los días, con una agenda dominada por la pandemia. Aunque desde la oposición y los medios de comunicación que trabajan para ellos, buscarán sostener el tema. 

Luego del 4,8% d inflación mensual en marzo, que superó todas las expectativas, la meta del 29% fijada en el presupuesto queda muy cuestionada. En este sentido, la intención del gobierno de recomponer el poder adquisitivo de los salarios se topa con el escollo que implica de que proyección tomarse a la hora de cerrar paritarias. Por el momento son varios los sindicatos que están cerrando en niveles cercanos a la proyección oficial, aunque con revisiones para los últimos meses del año, de manera de contar con margen para ajustar de ser necesario. La semana pasada, el gremio de mercantiles, que suma aproximadamente 1,3 millones de trabajadores, acordó un aumento salarial de 32% en cuatro tramos para para el 2021 y con validez hasta marzo del 2022 con revisión en enero. Este aumento se encuentra levemente por encima de la inflación oficial proyectada de 29%. En esta línea, el Gobierno firmó un aumento del 35% para el salario mínimo, hasta $29.160, aumento que será pagado en 7 cuotas. Este aumento se trasladará también a las jubilaciones y a las prestaciones sociales como AUH, lo que implican aumentos por encima de la proyección inflacionaria del Gobierno del 29% para el 2021, aunque pareciera quedarse corto de acuerdo a la realidad de los precios, sobretodo de la canasta básica.

Durante febrero, el índice de salarios registró un aumento de +4,3% mensual (desde +3,3% mensual en enero) y acumula en los últimos 12 meses un incremento de +30,2%. Para el mismo período, la inflación acumulada es de 40,7%, por lo que en términos reales los salarios cayeron -7,5% anual. En particular, los salarios del sector privado registrados aumentaron un +5,1% mensual, los salarios del sector privado no registrado un +2,8% mensual, y los salarios del sector público un +3,8% mensual. Estos datos dan cuenta del desafío por delante de recomposición de los salarios en los próximos meses. 

En cuanto al ritmo de crecimiento de la emisión monetaria, directamente vinculado a la disputa en torno a los subsidios, las asistencias y el resultado fiscal, el 22 de abril el BCRA le transfirió al Tesoro $55.000 millones en concepto de adelantos transitorios, siendo la primera transferencia desde el 31 de marzo. En lo que va del año las transferencias acumulan un total de $190.000 millones (0,6% del PBI), desde $522.000 millones en igual período en 2020 (2,2% del PBI). Son varias las voces de referentes muy cercanos al gobierno que piden públicamente la recomposición del IFE. 

En cuanto al financiamiento interno de las necesidades para afrontar la pandemia, la AFIP informó que el impuesto a las grandes fortunas recaudará $223.000 millones (0,5% del PBI), el cual será pagado en cuotas en la mayoría de los casos, lo que implica que los ingresos se darán durante los próximos meses. Este monto representa el 80% de la recaudación proyectada por la AFIP ya que hubo aproximadamente 3.000 casos que decidieron no pagar (algunos presentaron litigios ante la justicia para evitar el pago). Estos casos se seguirán en la justicia. Cabe recordar que los recursos obtenidos a través de este tributo extraordinario tienen destino específico, siendo que un 20% se utilizará para financiar inversiones en salud, otro 20% para pequeñas y medianas empresas, otro 20% para educación y becas progresar, un 15% para infraestructura en barrios vulnerables, y un 25% para energía, en particular inversiones en gas. 

Se conoció el Balance Cambiario de marzo (publicado por el Banco Central). La Cuenta Corriente tuvo un superávit en el mes de U$S 1.392 millones (desde un superávit de U$S 751 millones en febrero y U$S 83 millones en marzo 2020). En el primer trimestre la cuenta corriente mostró un superávit de U$S 2.560 millones (desde U$S 174 millones en el primer trimestre de 2020). El Balance comercial mostró un superávit de U$S 2.203 millones (las exportaciones crecieron +37% anual y las importaciones +36% anual), acumulando un total de U$S 5.012 millones en el primer trimestre. Por su parte, la cuenta Turismo tuvo un déficit de U$S -137 millones (+15% anual). La cuenta intereses tuvo pagos netos por U$S -330 millones (-30% anual). En cuanto a la Cuenta Financiera, l sector privado no financiero compró U$S 517 millones (desde U$S 368 millones en febrero y U$S 318 millones en marzo 2020), acumulando compras por U$S 1.250 millones en el año (desde U$S 654 millones en el primer trimestre de 2020). Mientras que el sector privado financiero tuvo compras netas por U$S 362 millones, desde ventas netas por U$S 219 millones en febrero, acumulando ventas netas por U$S 155 millones en el año desde compras por U$S 416 millones en el primer trimestre 2020). Estos números explican la calma por el momento en el mercado cambiario, aunque muy probablemente a partir de la caída en la liquidación de exportaciones desde junio en adelante, y la proximidad de las elecciones de medio término de octubre/noviembre, el mercado cambiario comience a moverse nuevamente, con la brecha creciendo, y generando presión adicional sobre los precios. 

En cuanto al contexto internacional resulta importante destacar las medidas de política económica que está tomando el gobierno de los Estados Unidos, y repasar algunos pasajes del discurso del presidente Joe Biden la semana pasada en el capitolio. Por un lado, la Reserva Federal (FED) mantuvo su política monetaria sin cambios con la tasa en 0-0,25% y el programa de recompra de activos en $120.000 millones mensuales. Jerome Powell, su titular, dijo que para la FED el aumento de la inflación que se está viendo es transitorio debido a la reapertura de la economía y la normalización de la actividad. Esperan que en los próximos meses sigan subiendo los precios pero que una vez normalizada la economía la misma volverá a su sendero normal. Con respecto a la suba de tasas, consideran que la economía no está ni cerca de comenzar a hablar sobre una suba ni sobre una reducción en el programa de estímulos. Por su parte, el presidente Biden manifestó su intención de crear un muy fuerte plan de generación de empleo, ratificó su postura de compre nacional, destacó la importancia de los sindicatos y la clase media en la creación de la economía norteamericana, y se manifestó en favor de gravar con más impuestos a los sectores de mayores ingresos para financiar todos estos programas. Todo esto lo hizo destacando la situación particular que atraviesa el mundo por la pandemia. Muchas de estas líneas van de la mano de lo que plantea en nuestro país el gobierno nacional, y que muchos férreos defensores de los Estados Unidos, sin embargo, cuestionan en el ámbito local.