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Francisco nos marca el camino: mensaje a los movimientos populares

Compartimos en formato vídeo y en transcripción a texto el discurso del Papa Francisco a los movimientos populares este 16 de octubre de 2021. Identificados con la perspectiva, el diagnóstico y las propuestas nuestro Frente Multisectorial 21 F continúa construyendo de la periferia al centro por un país sin esclavos ni excluidos dónde la felicidad de las mayorías sea nuestro motor.

Hermanas, hermanos, queridos poetas sociales:

1. Queridos Poetas Sociales

Así me gusta llamarlos, poetas sociales, porque ustedes son poetas sociales, porque tienen la capacidad y el coraje de crear esperanza allí donde sólo aparece descarte y exclusión. Poesía quiere decir creatividad, y ustedes crean esperanza; con sus manos saben forjar la dignidad de cada uno, la de sus familias y la de la sociedad toda con tierra, techo y trabajo, cuidado, comunidad. Gracias porque la entrega de ustedes es palabra con autoridad capaz de desmentir las postergaciones silenciosas y tantas veces educadas a las que fueron sometidos —o a las que son sometidos tantos hermanos nuestros—. Pero al pensar en ustedes creo que, principalmente, su dedicación es un anuncio de esperanza. Verlos a ustedes me recuerda que no estamos condenados a repetir ni a construir un futuro basado en la exclusión y la desigualdad, el descarte o la indiferencia; donde la cultura del privilegio sea un poder invisible e insuprimible y la explotación y el abuso sea como un método habitual de sobrevivencia. ¡No! Eso ustedes lo saben anunciar muy bien. Gracias.

Gracias por el vídeo que recién compartimos. He leído las reflexiones del encuentro, el testimonio de lo que vivieron en estos tiempos de tribulación y angustia, la síntesis de sus propuestas y sus anhelos. Gracias. Gracias por hacerme parte del proceso histórico que están transitando y gracias por compartir conmigo este diálogo fraterno que busca ver lo grande en lo pequeño y lo pequeño en lo grande, un diálogo que nace en las periferias, un diálogo que llega a Roma y en el que todos podemos sentirnos invitados e interpelados. «Para encontrarnos y ayudar mutuamente necesitamos dialogar» (FT 198), ¡y cuánto!

Ustedes sintieron que la situación actual ameritaba un nuevo encuentro. Sentí lo mismo. Aunque nunca perdimos el contacto —y ya pasaron seis años, creo, del último encuentro, el encuentro general—. Durante este tiempo pasaron muchas cosas; muchas cosas han cambiado. Son cambios que marcan puntos de no retorno, puntos de inflexión, encrucijadas en las que la humanidad debe elegir. Se necesitan nuevos momentos de encuentro, discernimiento y acción conjunta. Cada persona, cada organización, cada país y el mundo entero necesita buscar estos momentos para reflexionar, discernir y elegir, porque retornar a los esquemas anteriores sería verdaderamente suicida, y si me permiten forzar un poco las palabras, ecocida y genocida. Estoy forzando, ¡eh!

En estos meses muchas cosas que ustedes denunciaban quedaron en total evidencia. La pandemia transparentó las desigualdades sociales que azotan a nuestros pueblos y expuso —sin pedir permiso ni perdón— la desgarradora situación de tantos hermanos y hermanas, esa situación que tantos mecanismos de post-verdad no pudieron ocultar.

Muchas cosas que dábamos por supuestas se cayeron como un castillo de naipes. Experimentamos cómo, de un día para otro, nuestro modo de vivir puede cambiar drásticamente impidiéndonos, por ejemplo, ver a nuestros familiares, compañeros y amigos. En muchos países los Estados reaccionaron. Escucharon a la ciencia y lograron poner límites para garantizar el bien común y frenaron al menos por un tiempo ese “mecanismo gigantesco” que opera en forma casi automática donde los pueblos y las personas son simples piezas (cf. S. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 22).

Todos hemos sufrido el dolor del encierro, pero a ustedes, como siempre, les tocó la peor parte: en los barrios que carecen de infraestructura básica (en los que viven muchos de ustedes y cientos y cientos y millones de personas) es difícil quedarse en casa, no sólo por no contar con todo lo necesario para llevar adelante las mínimas medidas de cuidado y protección, sino simplemente porque la casa es el barrio. Los migrantes, los indocumentados, los trabajadores informales sin ingresos fijos se vieron privados, en muchos casos, de cualquier ayuda estatal e impedidos de realizar sus tareas habituales agravando su ya lacerante pobreza. Una de las expresiones de esta cultura de la indiferencia es que pareciera que este tercio sufriente de nuestro mundo no reviste interés suficiente para los grandes medios y los formadores de opinión, no aparece. Permanece escondido, acurrucado.

Quiero referirme también a una pandemia silenciosa que desde hace años afecta a niños, adolescentes y jóvenes de todas las clases sociales; y creo que, durante este tiempo de aislamiento, se incrementó aún más. Se trata del estrés y la ansiedad crónica, vinculada a distintos factores como la hiperconectividad, el desconcierto y la falta de perspectivas de futuro que se agrava ante el contacto real con los otros —familias, escuelas, centros deportivos, oratorios, parroquias—; en definitiva, la falta de contacto real con los amigos, porque la amistad es la forma en que el amor resurge siempre.

Es evidente que la tecnología puede ser un instrumento de bien, y es un instrumento de bien que permite diálogos como éste y tantas otras cosas, pero nunca puede suplantar el contacto entre nosotros, nunca puede suplantar una comunidad en la cual enraizarnos y hacer que nuestra vida se vuelva fecunda.

Y si de pandemia se trata, no podemos dejar de cuestionarnos por el flagelo de la crisis alimentaria. Pese a los avances de la biotecnología millones de personas fueron privadas de alimentos, aunque estos estén disponibles. Este año, 20 millones de personas más se han visto arrastradas a niveles extremos de inseguridad alimentaria, ascendiendo a [muchos] millones de personas; la indigencia grave se multiplicó, el precio de los alimentos escaló un altísimo porcentaje. Los números del hambre son horrorosos, y pienso, por ejemplo, en países como Siria, Haití, Congo, Senegal, Yemen, Sudán del Sur pero el hambre también se hace sentir en muchos otros países del mundo pobre y, no pocas veces, también en el mundo rico. Es posible que las muertes por año por causas vinculadas al hambre puedan superar a las del COVID [1]. Pero eso no es noticia, eso no genera empatía.

Quiero agradecerles porque ustedes sintieron como propio el dolor de los otros. Ustedes saben mostrar el rostro de la verdadera humanidad, esa que no se construye dando la espalda al sufrimiento del que está al lado sino en el reconocimiento paciente, comprometido y muchas veces hasta doloroso de que el otro es mi hermano (cf. Lc 10,25-37) y que sus dolores, sus alegrías y sus sufrimientos son también los míos (cf. GS 1). Ignorar al que está caído es ignorar nuestra propia humanidad que clama en cada hermano nuestro.

Cristianos o no, han respondido a Jesús, que dijo a sus discípulos frente al pueblo hambriento: «Denles ustedes de comer» (Mt 14,16). Y donde había escasez, el milagro de la multiplicación se repitió en ustedes que lucharon incansablemente para que a nadie le faltase el pan (cf. Mt 14,13-21). ¡Gracias!

Al igual que los médicos, enfermeros y el personal de salud en las trincheras sanitarias, ustedes pusieron su cuerpo en la trinchera de los barrios marginados. Tengo presente muchos, entre comillas, “mártires” de esa solidaridad sobre quienes supe por medio de muchos de ustedes. El Señor se los tendrá en cuenta.

Si todos los que por amor lucharon juntos contra la pandemia pudieran también soñar juntos un mundo nuevo, ¡qué distinto sería todo! Soñar juntos.

2. Bienaventurados

Ustedes son, como les dije en la carta que les envié el año pasado [2], un verdadero ejército invisible, son parte fundamental de esa humanidad que lucha por la vida frente a un sistema de muerte. En esa entrega veo al Señor que se hace presente en medio nuestro para regalarnos su Reino. Jesús, cuando nos ofreció el protocolo con el cual seremos juzgados — Mateo 25—, nos dijo que la salvación estaba en cuidar de los hambrientos, los enfermos, los presos, los extranjeros, en definitiva, en reconocerlo y servirlo a Él en toda la humanidad sufriente. Por eso me animo a decirles: «Felices los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados» ( Mt 5,6), «felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» ( Mt 5,9).

Queremos que esa bienaventuranza se extienda, permee y unja cada rincón y cada espacio donde la vida se vea amenazada. Pero nos sucede, como pueblo, como comunidad, como familia e inclusive individualmente, tener que enfrentar situaciones que nos paralizan, donde el horizonte desaparece y el desconcierto, el temor, la impotencia y la injusticia parece que se apoderan del presente. Experimentamos también resistencias a los cambios que necesitamos y que anhelamos, resistencias que son profundas, enraizadas, que van más allá de nuestras fuerzas y decisiones. Esto es lo que la Doctrina social de la Iglesia llamó “estructuras de pecado”, que estamos llamados también nosotros a convertir y que no podemos ignorar a la hora de pensar el modo de accionar. El cambio personal es necesario, pero es imprescindible también ajustar nuestros modelos socio-económicos para que tengan rostro humano, porque tantos modelos lo han perdido. Y pensando en estas situaciones, me vuelvo pedigüeño. Y paso a pedir. A pedir a todos. Y a todos quiero pedirles en nombre de Dios.

A los grandes laboratorios, que liberen las patentes. Tengan un gesto de humanidad y permitan que cada país, cada pueblo, cada ser humano tenga acceso a las vacunas. Hay países donde sólo tres, cuatro por ciento de sus habitantes fueron vacunados.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los grupos financieros y organismos internacionales de crédito que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas de su gente y condonen esas deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos.

Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos.

Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones alimentarias que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución que inflan los precios y terminan quedándose con el pan del hambriento.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los fabricantes y traficantes de armas que cesen totalmente su actividad, una actividad que fomenta la violencia y la guerra, y muchas veces en el marco de juegos geopolíticos que cuestan millones de vidas y de desplazamientos.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los gigantes de la tecnología que dejen de explotar la fragilidad humana, las vulnerabilidades de las personas, para obtener ganancias, sin considerar cómo aumentan los discursos de odio, el grooming, las fake news, las teorías conspirativas, la manipulación política.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los gigantes de las telecomunicaciones que liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio con los maestros por internet para que los niños pobres también puedan educarse en contextos de cuarentena.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los medios de comunicación que terminen con la lógica de la post-verdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio, que busquen contribuir a la fraternidad humana y a la empatía con los más vulnerados.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los países poderosos que cesen las agresiones, bloqueos, sanciones unilaterales contra cualquier país en cualquier lugar de la tierra. No al neocolonialismo. Los conflictos deben resolverse en instancias multilaterales como las Naciones Unidas. Ya hemos visto cómo terminan las intervenciones, invasiones y ocupaciones unilaterales; aunque se hagan bajo los más nobles motivos o ropajes.

Este sistema con su lógica implacable de la ganancia está escapando a todo dominio humano. Es hora de frenar la locomotora, una locomotora descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía estamos a tiempo.

A los gobiernos en general, a los políticos de todos los partidos quiero pedirles, junto a los pobres de la tierra, que representen a sus pueblos y trabajen por el bien común. Quiero pedirles el coraje de mirar a sus pueblos, mirar a los ojos de la gente, y la valentía de saber que el bien de un pueblo es mucho más que un consenso entre las partes (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 218); cuídense de escuchar solamente a las elites económicas tantas veces portavoces de ideologías superficiales que eluden los verdaderos dilemas de la humanidad. Sean servidores de los pueblos que claman por tierra, techo, trabajo y una vida buena. Ese “buen vivir” aborigen que no es lo mismo que la “dolce vita” o el “dolce far niente”, no. Ese buen vivir humano que nos pone en armonía con toda la humanidad, con toda la creación.

Quiero pedir también a todos los líderes religiosos que nunca usemos el nombre de Dios para fomentar guerras ni golpes de Estado. Estemos junto a los pueblos, a los trabajadores, a los humildes y luchemos junto a ellos para que el desarrollo humano integral sea una realidad. Tendamos puentes de amor para que la voz de la periferia con sus llantos, pero también con su canto y también con su alegría, no provoque miedo sino empatía en el resto de la sociedad.

Y así soy pedigüeño.

Es necesario que juntos enfrentemos los discursos populistas de intolerancia, xenofobia, aporofobia —que es el odio a los pobres—, como todos aquellos que nos lleve a la indiferencia, la meritocracia y el individualismo; estas narrativas sólo sirvieron para dividir nuestros pueblos y minar y neutralizar nuestra capacidad poética, la capacidad de soñar juntos.

3. Soñemos juntos

Hermanas y hermanos, soñemos juntos. Y así, como pido esto con ustedes, junto a ustedes, quiero también trasmitirles algunas reflexiones sobre el futuro que debemos construir y soñar. Dije reflexiones, pero tal vez cabría decir sueños, porque en este momento no alcanza el cerebro y las manos, necesitamos también el corazón y la imaginación: necesitamos soñar para no volver atrás. Necesitamos utilizar esa facultad tan excelsa del ser humano que es la imaginación, ese lugar donde la inteligencia, la intuición, la experiencia, la memoria histórica se encuentran para crear, componer, aventurar y arriesgar. Soñemos juntos, porque fueron precisamente los sueños de libertad e igualdad, de justicia y dignidad, los sueños de fraternidad los que mejoraron el mundo. Y estoy convencido de que en esos sueños se va colando el sueño de Dios para todos nosotros, que somos sus hijos.

Soñemos juntos, sueñen entre ustedes, sueñen con otros. Sepan que están llamados a participar en los grandes procesos de cambio, como les dije en Bolivia: «El futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse, de promover alternativas creativas» (Discurso a los movimientos populares, Santa Cruz de la Sierra, 9 julio 2015). Está en sus manos.

“Pero esas son cosas inalcanzables”, dirá alguno. Sí. Pero tienen la capacidad de ponernos en movimiento, de ponernos en camino. Y ahí reside precisamente toda la fuerza de ustedes, todo el valor de ustedes. Porque son capaces de ir más allá de miopes autojustificaciones y convencionalismos humanos que lo único que logran es seguir justificando las cosas como están. Sueñen. Sueñen juntos. No caigan en esa resignación dura y perdedora… El tango lo expresa tan bien: “Dale que va, que todo es igual. Que allá en el horno se vamo a encontrar”. No, no, no caigan en eso por favor. Los sueños son siempre peligrosos para aquellos que defienden el statu quo porque cuestionan la parálisis que el egoísmo del fuerte o el conformismo del débil quieren imponer. Y aquí hay como un pacto no hecho, pero es inconsciente: el egoísmo del fuerte con el conformismo del débil. Esto no puede funcionar así. Los sueños desbordan los límites estrechos que se nos imponen y nos proponen nuevos mundos posibles. Y no estoy hablando de ensoñaciones rastreras que confunden el vivir bien con pasarla bien, que no es más que un pasar el rato para llenar el vacío de sentido y así quedar a merced de la primera ideología de turno. No, no es eso, sino soñar, para ese buen vivir en armonía con toda la humanidad y con la creación.

Pero, ¿cuál es uno de los peligros más grandes que enfrentamos hoy? A lo largo de mi vida —no tengo quince años, o sea, cierta experiencia tengo—, pude darme cuenta de que de una crisis nunca se sale igual. De esta crisis de la pandemia no vamos a salir igual: o se sale mejor o se sale peor, igual que antes, no. Pero nunca saldremos igual. Y hoy día tenemos que enfrentar juntos, siempre juntos, esta cuestión: ¿Cómo saldremos de estas crisis? ¿Mejores o peores? Queremos salir ciertamente mejores, pero para eso debemos romper las ataduras de lo fácil y la aceptación dócil de que no hay otra alternativa, de que “éste es el único sistema posible”, esa resignación que nos anula, de que sólo podemos refugiarnos en el “sálvese quien pueda”. Y para eso hace falta soñar. Me preocupa que mientras estamos todavía paralizados, ya hay proyectos en marcha para rearmar la misma estructura socioeconómica que teníamos antes, porque es más fácil. Elijamos el camino difícil, salgamos mejor.

En Fratelli tutti utilicé la parábola del Buen Samaritano como la representación más clara de esta opción comprometida en el Evangelio. Me decía un amigo que la figura del Buen Samaritano está asociada por cierta industria cultural a un personaje medio tonto. Es la distorsión que provoca el hedonismo depresivo con el que se pretende neutralizar la fuerza transformadora de los pueblos y en especial de la juventud.

¿Saben lo que me viene a la mente a mí ahora, junto a los movimientos populares, cuando pienso en el Buen Samaritano? ¿Saben lo que me viene a la mente? Las protestas por la muerte de George Floyd. Está claro que este tipo de reacciones contra la injusticia social, racial o machista pueden ser manipuladas o instrumentadas para maquinaciones políticas y cosas por el estilo; pero lo esencial es que ahí, en esa manifestación contra esa muerte, estaba el “samaritano colectivo” —¡que no era ningún bobeta!—. Ese movimiento no pasó de largo cuando vio la herida de la dignidad humana golpeada por semejante abuso de poder. Los movimientos populares son, además de poetas sociales, “samaritanos colectivos”.

En estos procesos hay tantos jóvenes que yo siento esperanza…; pero hay muchos otros jóvenes que están tristes, que tal vez para sentir algo en este mundo necesitan recurrir a las consolaciones baratas que ofrece el sistema consumista y narcotizante. Y otros, es triste, pero otros optan por salir del sistema. Las estadísticas de suicidios juveniles no se publican en su total realidad. Lo que ustedes realizan es muy importante, pero también es importante que logren contagiar a las generaciones presentes y futuras lo mismo que a ustedes les hace arder el corazón. Tienen en esto un doble trabajo o responsabilidad. Seguir atentos, como el buen Samaritano, a todos aquellos que están golpeados por el camino pero, a su vez, buscar que muchos más se sumen en este sentir: los pobres y oprimidos de la tierra se lo merecen, nuestra casa común nos lo reclama.

Quiero ofrecer algunas pistas. La Doctrina social de la Iglesia no tiene todas las respuestas, pero sí algunos principios que pueden ayudar a este camino a concretizar las respuestas y ayudar tanto a los cristianos como a los no cristianos. A veces me sorprende que cada vez que hablo de estos principios algunos se admiran y entonces el Papa viene catalogado con una serie de epítetos que se utilizan para reducir cualquier reflexión a la mera adjetivación degradatoria. No me enoja, me entristece. Es parte de la trama de la post-verdad que busca anular cualquier búsqueda humanista alternativa a la globalización capitalista, es parte de la cultura del descarte y es parte del paradigma tecnocrático.

Los principios que expongo son mesurados, humanos, cristianos, compilados en el Compendio elaborado por el entonces Pontificio Consejo “Justicia y Paz” [3]. Es un manualito de la Doctrina social de la Iglesia. Y a veces cuando los Papas, sea yo, o Benedicto, o Juan Pablo II decimos alguna cosa, hay gente que se extraña, ¿de dónde saca esto? Es la doctrina tradicional de la Iglesia. Hay mucha ignorancia en esto. Los principios que expongo, están en ese libro, en el capítulo cuarto. Quiero aclarar una cosa, están compilados en este Compendio y este Compendio fue encargado por san Juan Pablo ll. Les recomiendo a ustedes y a todos los líderes sociales, sindicales, religiosos, políticos y empresarios que lo lean.

En el capítulo cuarto de este documento encontramos principios como la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, la solidaridad, la subsidiariedad, la participación, el bien común, que son mediaciones concretas para plasmar a nivel social y cultural la Buena Noticia del Evangelio. Y me entristece cuando algunos hermanos de la Iglesia se incomodan si recordamos estas orientaciones que pertenecen a toda la tradición de la Iglesia. Pero el Papa no puede dejar de recordar esta doctrina, aunque muchas veces le moleste a la gente, porque lo que está en juego no es el Papa sino el Evangelio.

Y en este contexto, quisiera rescatar brevemente algunos principios con los que contamos para llevar adelante nuestra misión. Mencionaré dos o tres, no más. Uno es el principio de solidaridad. La solidaridad no sólo como virtud moral sino como un principio social, principio que busca enfrentar los sistemas injustos con el objetivo de construir una cultura de la solidaridad que exprese —literalmente dice el Compendio— «una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común» (n. 193).

Otro principio es estimular y promover la participación y la subsidiariedad entre movimientos y entre los pueblos capaz de limitar cualquier esquema autoritario, cualquier colectivismo forzado o cualquier esquema estado céntrico. El bien común no puede utilizarse como excusa para aplastar la iniciativa privada, la identidad local o los proyectos comunitarios. Por eso, estos principios promueven una economía y una política que reconozca el rol de los movimientos populares, «la familia, los grupos, las asociaciones, las realidades territoriales locales; en definitiva, aquellas expresiones agregativas de tipo económico, social, cultural, deportivo, recreativo, profesional y político, a las que las personas dan vida espontáneamente y que hacen posible su efectivo crecimiento social». Esto en el número 185 del Compendio.

Como ven, queridos hermanos, queridas hermanas, son principios equilibrados y bien establecidos en la Doctrina social de la Iglesia. Con estos dos principios creo que podemos dar el próximo paso del sueño a la acción. Porque es tiempo de actuar.

4. Tiempo de actuar

Muchas veces me dicen: “Padre, estamos de acuerdo, pero, en concreto, ¿qué debemos hacer?”. Yo no tengo la respuesta, por eso debemos soñar juntos y encontrarla entre todos. Sin embargo, hay medidas concretas que tal vez permitan algunos cambios significativos. Son medidas que están presentes en vuestros documentos, en vuestras intervenciones y que yo he tomado muy en cuenta, sobre las que medité y consulté a especialistas. En encuentros pasados hablamos de la integración urbana, la agricultura familiar, la economía popular. A estas, que todavía exigen seguir trabajando juntos para concretarlas, me gustaría sumarle dos más: el salario universal y la reducción de la jornada de trabajo.

Un ingreso básico (el IBU) o salario universal para que cada persona en este mundo pueda acceder a los más elementales bienes de la vida. Es justo luchar por una distribución humana de estos recursos. Y es tarea de los Gobiernos establecer esquemas fiscales y redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con la equidad sin que esto suponga un peso insoportable, principalmente para la clase media —generalmente, cuando hay estos conflictos, es la que más sufre—. No olvidemos que las grandes fortunas de hoy son fruto del trabajo, la investigación científica y la innovación técnica de miles de hombres y mujeres a lo largo de generaciones.

La reducción de la jornada laboral es otra posibilidad, el ingreso básico uno, es una posibilidad, la otra es la reducción de la jornada laboral. Y hay que analizarla seriamente. En el siglo XIX los obreros trabajaban doce, catorce, dieciséis horas por día. Cuando conquistaron la jornada de ocho horas no colapsó nada como algunos sectores preveían. Entonces, insisto, trabajar menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral es un aspecto que necesitamos explorar con cierta urgencia. No puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo.

Considero que son medidas necesarias, pero desde luego no suficientes. No resuelven el problema de fondo, tampoco garantizan el acceso a la tierra, techo y trabajo en la cantidad y calidad que los campesinos sin tierras, las familias sin un techo seguro y los trabajadores precarios merecen. Tampoco van a resolver los enormes desafíos ambientales que tenemos por delante. Pero quería mencionarlas porque son medidas posibles y marcarían un cambio positivo de orientación.

Es bueno saber que en esto no estamos solos. Las Naciones Unidas intentaron establecer algunas metas a través de los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pero lamentablemente desconocidas por nuestros pueblos y las periferias; lo que nos recuerda la importancia de compartir y comprometer a todos en esta búsqueda común.

Hermanas y hermanos, estoy convencido de que el mundo se ve más claro desde las periferias. Hay que escuchar a las periferias, abrirle las puertas y permitirles participar. El sufrimiento del mundo se entiende mejor junto a los que sufren. En mi experiencia, cuando las personas, hombres y mujeres que han sufrido en carne propia la injusticia, la desigualdad, el abuso de poder, las privaciones, la xenofobia, en mi experiencia veo que comprenden mucho mejor lo que viven los demás y son capaces de ayudarlos a abrir, realísticamente, caminos de esperanza. Qué importante es que vuestra voz sea escuchada, representada en todos los lugares de toma de decisión. Ofrecerla como colaboración, ofrecerla como una certeza moral de lo que hay que hacer. Esfuércense para hacer sentir su voz y también en esos lugares, por favor, no se dejen encorsetar ni se dejen corromper. Dos palabras que tienen un significado muy grande, que yo no voy a hablar ahora.

Reafirmemos el compromiso que tomamos en Bolivia: poner la economía al servicio de los pueblos para construir una paz duradera fundada en la justicia social y el cuidado de la Casa común. Sigan impulsando su agenda de tierra, techo y trabajo. Sigan soñando juntos. Y gracias, gracias en serio, por dejarme soñar con ustedes.

Pidámosle a Dios que derrame su bendición sobre nuestros sueños. No perdamos las esperanzas. Recordemos la promesa que Jesús hizo a sus discípulos: “siempre estaré con ustedes” (cf. Mt 28,20); y recordándola, en este momento de mi vida, quiero decirles también que yo voy a estar con ustedes. También lo importante es que se den cuenta de que está Él con ustedes. Gracias.


[1] “El virus del hambre se multiplica”, Informe de Oxfam del 9 de julio de 2021, en base al Global Report on Food Crises (GRFC) del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.

[2] Carta a los movimientos populares, 12 abril 2020.

[3] Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 2004.

TIERRA DEL FUEGO: la Multisectorial 21F saluda la convocatoria de Alberto Fernández para la firma de la prórroga del subrégimen de promoción industrial presentado por el movimiento obrero organizado

La iniciativa también fue refrendada por el Gobernador de la Provincia y los intendentes de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin. Este lunes 18 de octubre 11:30 hs las delegaciones serán recibidas en Buenos Aires para la firma de la prórroga.

En una conferencia de prensa brindada días atrás, el Movimiento Obrero Organizado de Tierra del Fuego anunció que tres representantes presentaron al Presidente de la Nación un documento firmado por más de 40 organizaciones sindicales, los intendentes de las 3 ciudades y el gobernador de Tierra del Fuego.

Dicho documento solicita en carácter de urgencia una decisión sobre el subrégimen de promoción industrial que lo prorrogue “por al menos 50 años”.

“La 19640 es soberanía, es parte de la historia fueguina y es la estabilidad laboral de miles de familias” aseguró el Secretario General de la UOM Ushuaia, Héctor Tapia.

Los Secretarios Generales de la Uom Ushuaia, Asimra y Plásticos viajaron en representación del movimiento obrero organizado de la Provincia de Tierra del Fuego a entregar el petitorio elaborado por las organizaciones, refrendado por los ejecutivos de la Provincia, Gobernador e intendentes de Ushuaia, Tolhuin y Rio Grande.

El Gobernador, Gustavo Melella, el Intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, de Río Grande, Martín Pérez y de Tolhuin, Daniel Harrigton, suscribieron el documento expresando su apoyo a esta iniciativa de los sindicatos.

La Multisectorial 21F local y a nivel Nacional apoyan este pedido y se unieron al reclamo de urgente respuesta y prórroga de la 19640

Finalmente la respuesta llegó y este lunes 18 de octubre de 2021 a las 11.30 hs han sido citados los dirigentes sindicales y autoridades políticas de la Provincia para la firma de la Prórroga del Subrégimen de Promoción Industrial al amparo de la Ley 19640, tal y como desde Tierra del Fuego se había solicitado al Sr. Presidente. El evento se llevará a cabo en el Museo del Bicentenario

Las delegaciones arribarán a Buenos Aires durante el fin de semana, incluido nuestro compañero Sergio Niz, miembro del Comité Federal de la 21F y referente de nuestro Frente en la provincia más austral de nuestra Patria.

Felicitaciones por este logro tan esperado por los fueguinos.

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 27 septiembre 2021

Tras la derrota electoral en las PASO y la convulsión política dentro de la coalición gobernante, tuvo lugar la carta pública de la vicepresidenta, donde apuntó específicamente a la política económica como la principal responsable del resultado y se disparó un debate interno sobre la existencia o no de ajuste. Se trata de un debate vacío, ya que ambas partes tienen algo de razón. Si se analiza la evolución de las jubilaciones, los programas sociales, los salarios o la quita de beneficios extraordinarios por el impacto de la pandemia, claramente ocurrió un fuerte ajuste durante este año. Sin embargo, si se analiza la evolución del gasto público, se observa que viene creciendo en términos reales, es decir por encima de la evolución de los precios. Por otra parte, si bien el déficit fiscal se redujo este año y se encuentra por debajo de la meta estipulada en el presupuesto, también es cierto que tuvieron lugar ingresos extraordinarios, como el impuesto a las grandes fortunas o un inesperado aumento de los precios internacionales de los commodities de exportación, así como una mejora en la recaudación atada a la recuperación de la actividad económica. Pero dejando de lado este debate de formas, de cara a una sociedad que acumula años de deterioro en su calidad de vida, lo que se observa es que la política económica comienza a tomar otro rumbo en la línea indicada por la vicepresidenta, es decir, inyectando más dinero en la economía. Y es aquí donde surgen los interrogantes relacionados con las fuentes de financiamiento de estas políticas expansivas, y el riesgo de que ocurra un ajuste luego de las elecciones. La realidad es que la gestión anterior dejó anulada la posibilidad de acceso al mercado de crédito internacional, y un muy bajo nivel de reservas internacionales. Es así como casi la única forma de financiamiento del déficit que implica la política expansiva radica en la emisión monetaria. En un contexto de caída de la demanda de pesos, por diferentes motivos, una sobre expansión puede conducir a mayores tensiones cambiarias y mayor presión inflacionaria. 

En síntesis, si bien es clara la necesidad de llevar adelante políticas más expansivas para sostener la recuperación del crecimiento -y en estos informes lo venimos marcando-, también es cierto que el riesgo de caer en fuertes desequilibrios, dadas las restricciones, es alto. El año próximo va a ser muy complicado para la economía argentina, donde el escenario plantea un estancamiento en el crecimiento y un aumento de la inflación. Es muy probable que como consecuencia de la mayor expansión fiscal en los meses que restan de este año, se vuelva a ampliar la brecha cambiaria hacia fin de año, e incluso que ocurra un mayor deslizamiento del tipo de cambio oficial, con su consecuente traslado a precios. De esta forma, la inflación el año próximo resultará más alta que la del actual. Considerando que este año terminará con una inflación cerca del 50%, en 2022 las proyecciones marcan un registro en torno al 60%. En ese contexto sostener la recuperación del poder adquisitivo resultará muy dificultoso. 

La semana pasada, el Gobierno incorporó al presupuesto 2021 mediante un DNU los DEG recibidos por parte del FMI (destinados a engrosar reservas internacionales por la crisis sanitaria para el pago de deuda con la institución) por U$S 4.334 millones. En este DNU se aclara que el BCRA le dará $422.174 millones al Tesoro a cambio de los DEG los cuales serán utilizados para cancelar adelantos transitorios (que están cerca del límite establecido por carta orgánica), liberando justamente espacio de emisión en adelantos transitorios para este año. Cuando tengan que hacerse los pagos de deuda al FMI (septiembre y diciembre), el Tesoro emitirá una letra intransferible al BCRA a cambio de esos dólares para pagar los compromisos de deuda. Estos pesos que recibirá el Tesoro son una nueva fuente de financiamiento equivalente al 1% del PBI. Durante el año las transferencias acumulan $910.000 millones (equivalentes al 2,4%, del PBI, desde 6,2% del PBI que acumulaban en el mismo período en el 2020, que fue un año absolutamente extraordinario).

En medio de la discusión sobre el ajuste o no de la política fiscal, se conocieron los datos de agosto. El resultado primario mostró un déficit de $124.836 millones, desde un déficit de $98.570 millones en julio y $89.499 millones en agosto 2020. Luego del pago de los intereses por $68.558 millones se observa un déficit financiero de $193.393 millones (el más elevado desde diciembre 2020). En términos del PBI en lo que va del año (enero a agosto) el déficit primario acumula -1% y el financiero es de -2% (-2,4% y -3,8% del PBI acumulado en 12 meses). Los ingresos totales aumentaron +70% anual, afectados por la baja base de comparación durante agosto 2020. Los de mayor suba son derechos de exportación (+126% anual), derechos de importaciones (+78% anual), IVA neto (+83% anual) y Ganancias (+67% anual). Los gastos totales aumentaron +65% anual, con gastos primarios subiendo +62% anual y gastos de capital +123% anual. Dentro de los primarios, los subsidios subieron (+252% anual), y las transferencias a provincias (+71% anual). Por otro lado, las prestaciones sociales subieron por debajo del resto (+32% anual). Respecto de 2019, en términos reales los ingresos cayeron -0,3% anual en agosto 2021, y los gastos subieron +21,5% anual.

En cuanto a la actividad, durante el segundo trimestre del año, el producto bruto interno (PBI) cayó -1,4% en comparación con el primer trimestre del año. Sin embargo, en su comparación interanual, registró un aumento de +17,9% anual (que se explica por la base de comparación con el segundo trimestre de 2020, fuertemente afectado por las restricciones impuestas debido al comienzo de la pandemia). De esta manera, durante la primera mitad del año, el crecimiento del producto con respecto a la primera mitad de 2020 fue del 10,3%. En cuanto a los componentes del PBI, el consumo privado subió 21,9% anual y 1,1% trimestral, el consumo público +8,2% anual y +0,5% trimestral, las exportaciones +6,3% anual y +5,7% trimestral, las importaciones +36,6% anual y +5,4% trimestral, y la inversión +76,6% anual y 0% trimestral.

Por su parte, la inflación mayorista durante agosto avanzó +2,5% mensual (luego de un aumento de +2,2% mensual en julio). De esta manera, acumula en lo que va del año un incremento de 36% y en comparación con agosto 2020 avanzó +60,5% anual. Los productos nacionales registraron un aumento de +2,6% mensual y +60,9% anual. Los productos importados aumentaron +1,3% mensual y +56,1% anual. El índice del costo de la construcción registró durante agosto un incremento de +2,1% mensual (vs +5% mensual en julio). En términos interanuales avanzó +66,2% anual y en lo que va del año aumentó +33,2%. Los materiales subieron +3% mensual y +78,4% anual, la mano de obra +0,6% mensual y +55,5% anual, y los gastos generales +3% mensual y +65,5% anual.

En línea con la intención de mejorar el poder adquisitivo de los salarios, se anunció el aumento del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias hasta $175.000 (desde $150.000 que había sido aumentado en abril de este año). En enero del 2022 se volverá a realizar una revisión para ajustar el piso y las escalas.

Durante agosto, la balanza comercial arrojó un superávit de U$S 2.339 millones, desde U$S 1.536 millones en julio de 2021 y U$S 1.446 millones en agosto 2020.  De esta manera, el saldo acumulado en los últimos doce meses alcanzó los U$S 11.938 millones. Las exportaciones avanzaron +63,3% anual y alcanzaron los U$S 8.093 millones, el valor más elevado desde mayo de 2013. Por su parte, se registraron importaciones por U$S 5.754 millones, un aumento de 64% anual. La dinámica de importaciones preocupa de cara a la escasez de divisas. 

Durante el segundo trimestre del año, la tasa de desempleo alcanzó el 9,6%, descendiendo con respecto al 10,2% del primer trimestre y al 13,1% alcanzado durante el segundo trimestre de 2020. Por otro lado, la tasa de actividad (que mide la población económicamente activa sobre el total de la población) se ubicó en 45,9%, mostrando un descenso contra el primer trimestre del año cuando se encontraba en 46,3%, y aumentando contra el segundo trimestre de 2020 (42,3%). La caída de este registro en lo que va del año responde a un desincentivo, de gente que deja de buscar empleo tras chocarse con una realidad que le demuestra que no lo va a conseguir.

La Multisectorial 21F de CHACO moviliza para entregar un petitorio

Este VIERNES 24 DE SEPTIEMBRE, las fuerzas que integramos la Multisectorial 21F de Chaco realizaremos una Marcha a la gobernación de la provincia con la consigna:
¡¡QUEREMOS RESPUESTAS!!

En el mes de abril de este año presentamos un petitorio del cual no obtuvimos ninguna respuesta. Reiteramos los puntos más urgentes sobre los que se necesitan resolver casos concretos y planificación a futuro, que aquí y en la movilización reiteraremos:

  • Becas de Renta Mínima y/o POTENCIAR TRABAJO
  • Trabajo genuino, obras y herramientas
  • Soluciones Habitacionales
  • Alimentos para Comedores y Merenderos
  • Inclusión laboral para personas con capacidades diferentes

Concentramos a las 9 hs. en Plaza 25 de Mayo
Multisectorial 21F Chaco

Aquí el Petitorio

PETITORIO-21F-CHACO

Salta: nuestro Frente de Todos debe reflejar el mandato popular en las listas definitivas

Los resultados de la última elección ameritan un nuevo análisis del Frente de Todos en el país y también en cada provincia. En Salta el triunfo se logró con la participación de las diversas expresiones del campo popular donde la lista encabezada por el compañero Jorge Guaymas contribuyó con más de 50 mil votos (el 40% de los votos dentro de las PASO del Frente) por lo que debe ser visibilizada en un lugar con expectativas para sus votantes.

Reafirmamos lo manifestado por el Presidente de la Nación: “para asegurar el triunfo en noviembre se debe escuchar lo pronunciado en las urnas y corregir lo que sea prudente”.

En estos tiempos difíciles quienes conducen tienen la obligación de incluir, de sumar, de escuchar e interpretar todas las voces, sin individualismos ni mezquindades y sin prescindir de ningún espacio que asegure el fortalecimiento del proyecto nacional.

Es por esto que el Comité Federal del Frente Multisectorial 21F apoya lo manifestado por los compañeros y compañeras de la lista “Con Todos Sinceramente” encabezada por nuestros compañeros Jorge Guaymas y Carolina “Kitty” Blanco que representan las ideas del peronismo, a amplias bases militantes que tienen convicción y las causas justas por las que luchan incansablemente.

15/9/21 – COMITE FEDERAL MULTISECTORIAL 21F

de Ushuaia a La Quiaca

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 30 agosto 2021

En un año eleccionario, la economía apunta a transitar los próximos meses en la situación actual, que se puede resumir en una pobre estabilidad, sin mayores sobresaltos, aunque en un bajo nivel de actividad, sin una significativa creación de empleo, con muy alta inflación, y un mercado cambiario completamente restringido. Muchos de los problemas subyacentes a la situación descripta se postergan para luego de los comicios, como por ejemplo el tipo de cambio que, con cada vez más regulaciones, se desliza a un ritmo muy por debajo de la evolución de los precios, o los congelamientos de tarifas y precios regulados que, en un contexto inflacionario, deberán corregirse en el futuro próximo, entre otras cosas. En síntesis, el mejor clima económico que se presenta como consecuencia de la recuperación de la actividad luego del freno total de gran parte del año pasado, permite atravesar las elecciones de medio término con una sensación de alivio en varios sectores, sin embargo, las necesidades que se postergan se van acumulando y generan preocupación hacia adelante. 

Este año va a cerrar con un nivel de inflación muy alto, cercano al 50%, aún con una importante batería de medidas antiinflacionarias en acción, tales como precios cuidados, precios máximos, congelamiento de tarifas, de combustibles, estricto control cambiario, entre otras. Asimismo, si bien se alcanzará muy probablemente un crecimiento cercano al 7% en todo el año, esto implica recuperar apenas algo más de la mitad de la pérdida del año pasado, contra una muy baja base de comparación que fue el 2019. Las dificultades a la hora de sostener a los sectores más vulnerables, así como para crear empleo, y recuperar poder adquisitivo, llevan a dudar de la sostenibilidad de la recuperación de la actividad, mientras todo indica que el año próximo tendremos una inflación más alta que la actual. Circunstancialmente, se observa en este momento un aumento de la demanda de dinero, a partir de que, dada la estabilidad cambiaria como consecuencia de un conjunto de fuertes restricciones, las tasas de interés en pesos resultan atractiva en el corto plazo, pero una nueva caída de la demanda de dinero podría generar tensiones cambiarias difíciles de manejar luego de las elecciones. 

En cuanto al posible acuerdo con el FMI, es de esperar que se haga efectivo en los próximos meses, a través de un crédito de facilidades extendidas, la alternativa de más largo plazo en el menú del organismo, sin incremento de tasa de interés, e incluso con un período de gracia. Las condiciones exigidas resultarán algo más laxas que lo usual, dado el compromiso que el organismo tiene con la irregular deuda contraída por parte del gobierno de Macri. Sin embargo, esto no modifica mucho las condiciones actuales, ya que se descuenta que empujar al país al default en este momento, no sería conveniente para ninguna de las partes. 

En cuanto al frente externo, se conocieron los datos de resultado de la balanza de pagos. La cuenta corriente de julio 2021 arrojó un superávit de U$S 656 millones, que implica un aumento de +18% anual, respecto de julio 2020, pero una caída de -48% mensual, respecto de junio 2021. Dentro de la cuenta corriente, la Balanza Comercial mostró un superávit de U$S 1.713 millones, un aumento de +44% anual, pero una caída de -15% mensual respecto de junio 2021. Las exportaciones cayeron -6% mensual, y las importaciones -2% mensual. El turismo registró un déficit de U$S 195 millones, esto es un aumento del +35% anual. En cuanto a los intereses, se observa un déficit de U$S 561 millones, esto es un aumento de +44% anual, porque en julio 2020 estábamos en default con la deuda en dólares. Se estrecha el margen de ingreso de dólares, lo cual representa una complicación adicional en el frente cambiario. Es de esperar que, en el marco de la recuperación de la actividad con su consecuente impulso a las importaciones, el ingreso de dólares genuinos se estreche aún más. En este sentido, se oficializó la extensión a las restricciones a la exportación de carne hasta el 31 de octubre. En la resolución se explica que la medida contribuyó a desacelerar la suba de precios y que en algunos casos se vieron bajas en algunos eslabones de la cadena. Por su parte, la sociedad rural dice que por estas medidas se perdieron en el sector alrededor de U$S 1.000 millones, anunciando la posibilidad de nuevas medidas de fuerza en reclamo por la medida. 

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires anunció el éxito de la reestructuración de la deuda en dólares con acreedores privados. Luego de un año y medio de postergación se logró un acuerdo que implica un ahorro de US$4.600 millones de dólares en los próximos cuatro años. La aceptación del canje fue del 93,23%, logrando así mediante el uso de las cláusulas de acción colectiva, un canje del 97,66% de su deuda. Se decidió dejar afuera del canje a dos bonos por la baja participación. Esto implica un alivio financiero muy importante para la provincia para los próximos años. Sería interesante, utilizando este ejemplo como disparador para el debate en el ámbito del congreso de la nación acerca de la prohibición de tomar deuda pública en dólares de parte de las provincias, ya que no generan ingresos en divisas y la irresponsabilidad genera condicionamientos luego a lo largo del tiempo.

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 23 agosto 2021

Si bien se observa una recuperación en la actividad económica, en algunos indicadores alcanzando ya valores por encima del 2019 (pre pandemia), esta reactivación comienza a perder fuerza y aparecen varios nubarrones en el frente económico en el futuro próximo. En el corto plazo generan preocupación: el necesariamente creciente déficit fiscal y las escazas fuentes de financiamiento, la presión sobre la brecha cambiaria, la caída del superávit comercial como consecuencia del incremento de importaciones en el marco de la recuperación de la actividad, la inflación que no cede, el mercado de trabajo que no genera empleo al compás de la recuperación de la actividad, la dificultad en recuperar el salario real, y la imposibilidad de bajar las tasas de interés. 

El año finalizará con un incremento en el Índice de Precios al Consumidor cercano al 50%, con tipo de cambio, tarifas y precios de algunos productos congelados. Una muy posible recomposición de estos precios le imprime un piso elevado a la inflación del próximo año. La elevada dispersión entre los componentes de la inflación minorista y los distintos registros de precios (mayoristas: 63% anual, construcción: 67% anual, y minoristas: 51,8% anual) también implican una mayor inflación futura. La política cambiaria oficial de atraso, con un nivel de reservas internacionales netas proyectado muy bajo para fin de año (en torno a los US$ 3.500 millones), una política de ingresos que de cara a las elecciones de medio término recompondrá parcialmente los salarios reales, y una política monetaria de fuerte asistencia desde el BCRA al Tesoro Nacional (emisión proyectada para asistir al Tesoro de $ 870.000 millones) con tasas de interés reales claramente negativas, sientan las bases para un próximo año con mayor inflación que el presente.

Al cierre de julio, la deuda pública se ubicó en US$ 343.894 millones, registrando un aumento de +2,5% en lo que va del año. Si se la compara contra julio del año pasado, el aumento es del +4,8% anual. La deuda en moneda extranjera representó el 73,9% y registró un aumento de +1,4% anual, la deuda en moneda local avanzó +16% anual, explicada principalmente por un aumento de +43,7% anual en la deuda ajustada por inflación (CER). 

En el día de hoy, lunes 23, el Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzó a asignar los derechos especiales de giro (DEG) que permitirán reforzar las reservas. Por la cuota del 0,67% de participación Argentina en el FMI, se recibieron US$ 4.355 millones. Según ya se ha declarado oficialmente, se utilizarán para cancelar los vencimientos de este año con el organismo, de manera de evitar un default mientras se avanza en un nuevo acuerdo. 

En línea con la recuperación de la actividad, durante junio el estimador mensual de la actividad económica (EMAE) registró un aumento de +2,5% mensual (luego de cuatro meses consecutivos de caídas intermensuales). Con respecto a junio de 2020 registró un aumento de +10,8% y en los primeros 6 meses del año acumula un incremento de +9,7% en comparación con el mismo período del año anterior. Dentro de los sectores con mayor incidencia en el estimador se observan importantes incrementos: industria manufacturera (+16,8% anual), comercio (+13,2% anual) y actividades inmobiliarias (+12,3% anual), fueron los de mayor crecimiento interanual. Por otro lado, los sectores con las caídas más significativas fueron agricultura (-4,5% anual) e intermediación financiera (-0,9% anual).

Por su parte, el resultado de la balanza comercial de julio arrojó un superávit de U$S 1.537 millones (desde U$S 1.101 millones en junio y U$S 1.480 millones en julio 2020). De esta manera, el saldo acumulado en los últimos 12 meses acumula U$S 11.046 millones. Las exportaciones aumentaron +47,1% anual, a U$S 7.252 millones. Este aumento se explica fundamentalmente por un aumento en el precio de las exportaciones (si bien las cantidades aumentaron, lo hicieron en menor medida). Las importaciones alcanzaron los U$S 5.715 millones, registrando un incremento del 65,6% anual. Sin embargo, la serie desestacionalizada mostró una disminución de -2,7% con respecto a junio. La dinámica comercial preocupa, dado que se vislumbra un mayor crecimiento de importaciones que de exportaciones, con la consecuente reducción del saldo comercial, único ingreso genuino de divisas a la economía. 

El Resultado fiscal de julio, fue un déficit primario de $-98.570 millones, una caída respecto de julio de 2020 de -37% anual. Los ingresos totales crecieron 74% anual, el 85% del crecimiento en los ingresos se explica por la recaudación tributaria, y dentro de ellos se destacan las contribuciones a la seguridad social, el IVA y los derechos de exportación. Los gastos primarios (antes de intereses) crecieron 45% anual (por debajo de la inflación), básicamente porque las prestaciones sociales crecieron al 23% anual (muy por debajo de la inflación). Sin embargo, el bajo crecimiento en prestaciones sociales es heterogéneo, mientras otros planes (Progresar, Argentina trabaja) cayeron -32% anual, la asignación universal por hijo creció 87% anual, y las jubilaciones 42% anual. En sentido contrario los subsidios económicos crecieron 128% anual (energía +150% anual), y los salarios públicos nacionales crecieron 51% anual. Respecto a los subsidios, se estudia un plan para crear tres categorías de usuarios. Los hogares más acomodados pagarían tarifa plena, que implicaría hoy aumentos del 80%. Para la clase media, seguirían los subsidios, atados a la inflación. Los hogares más pobres, pagarían solo la tarifa social. Existe una dificultad práctica al momento de determinar los parámetros que establecen en qué sector se encontraría cada hogar. 

En términos del PIB, el déficit financiero acumulado entre enero y julio fue de -1,9% del PIB, porque pese al magro ajuste del gasto (-0,6% del PIB), los ingresos extraordinarios (+2,6% del PIB), generaron una caída del déficit de 3,6% del PIB respecto de 2020 (-5,5% del PIB en el mismo período de 2020). Este necesariamente creciente incremento en el déficit fiscal, permite prever un escenario de mayor emisión monetaria, lo cual genera una mayor expectativa devaluatoria. También resulta clave el ritmo de refinanciamiento de la deuda pública en pesos. En la primera mitad del año se logró refinanciar el 123%, y para el segundo semestre es necesario refinanciar a un 126% para poder cumplir con los objetivos de emisión. Sin embargo, genera preocupación que en la última colocación importante de deuda en el mercado local se logró refinanciar sólo el 65%. 

A 3 años del Congreso de Atlanta: el Programa del 21F más vigente que nunca

El 16 de agosto de 2018, tres años atrás, se realizaba el primer Congreso del Frente Nacional Multisectorial 21F que votó su programa de 21 puntos para una Argentina justa, inclusiva y sustentable.

Este programa se elaboró en asambleas realizadas de Ushuaia a La Quiaca que en esa primer etapa contó con la opinión y propuestas de 875 organizaciones (sociales, sindicales y políticas) que resistían al modelo saqueador y neoliberal.

Desde aquel 21 de febrero de 2018 hasta el 16 de agosto de ese año se puso en pie un movimiento nacional, federal, obrero y democrático que tuvo como inspiración el Modelo Nacional de Perón y la encíclica Laudato Si del Papa Francisco; y como método, caminar de la periferia al centro y de abajo hacia arriba. Hizo una enorme contribución a la máxima unidad del campo nacional para derrotar al régimen neoliberal del macrismo y militó hasta el desmayo la victoria del Frente de Todos.

video de convocatoria a Congreso de Atlanta 2018

Luego se siguió poniendo la Patria al hombro en la pandemia y hoy se encamina hacia su octavo Congreso (en el mes de noviembre de 2021) caminado con el espíritu de solidaridad, amor al prójimo y a la Patria con el que nació.

El 21F llegó para quedarse y transformarse crecientemente en un actor político y social clave del federalismo obrero y popular que lucha por una Argentina justa, libre, soberana, inclusiva y sustentable.

Felicitaciones a los compañeros y compañeras que en cada rincón de la Patria se hacen cargo del dolor de nuestros hermanos y que siguen peleando por las medidas de fondo que se necesitan para transformar verdaderamente la realidad y que haga de nuestro suelo una tierra sin esclavos ni excluidos.

Siguen más vigentes que nunca las conclusiones y propuestas que levanta este Frente. Sigue más vigente que nunca nuestra lucha en unidad.

AQUÍ REPRODUCIMOS EL PROGRAMA COMPLETO DE 21 PUNTOS

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 9 agosto 2021

Los últimos datos confirman la recuperación de la actividad, aunque el sostenimiento de esta tendencia está directamente vinculado a la recuperación de poder adquisitivo, que se complica en este contexto inflacionario, con registros por encima de lo esperado. Mientras tanto, esta inflación incontenible requiere de mayor asistencia a los sectores más postergados, lo cual permite anticipar un incremento del déficit primario durante este segundo semestre, financiado con emisión monetaria, lo cual incrementa la presión sobre la brecha cambiaria y, finalmente, sobre los precios. Cortar este círculo vicioso es el gran desafío del gobierno, para llegar sin sobresaltos a las elecciones de fin de año, y para reencaminar una economía que no podrá convivir con una tasa de inflación en torno al 50% anual. Si bien en los próximos meses podríamos observar una moderación adicional de los registros de inflación mensuales, hacia delante el riesgo inflacionario se incrementa. En efecto, las distorsiones de precios acumuladas implicarán más inflación futura. El primer semestre del año concluyó con una inflación récord para el período (25,3%), incluso superando registros de años que contaron con saltos cambiarios y aumentos en precios regulados, como 2014 (21,1%), 2016 (23,6%) o 2019 (22,4%). Si bien los últimos datos mensuales mostraron una sensible moderación, ya que el IPC marcó un alza promedio del 3,2% mensual entre mayo y junio, luego de que entre enero y abril el promedio fue casi un punto superior (4,1%). El problema es que aun con las anclas cambiaria y tarifaria en curso, la nominalidad no ha logrado perforar la barrera del 3% mensual, exponiendo la elevada inercia del proceso inflacionario. En síntesis, una política de ingresos que de cara a las elecciones de medio término buscará recomponer parcialmente los salarios reales, anticipa una política monetaria de fuerte emisión, proyectada para asistir al tesoro de $ 870.000 millones, en un contexto de tasas de interés reales claramente negativas. Así, todas estas políticas sientan las bases para un próximo año con mayor inflación que el presente, lo cual conduce a una situación muy delicada en adelante. 

EL BCRA publicó información relevante de cierre del mes de julio. Las Reservas Internacionales aumentaron U$S 145 millones, hasta U$S 42.582 millones. Los factores de aumento fueron las compras de divisas por U$S 714 millones y el aumento de efectivo mínimo por U$S 519 millones, compensados por pagos de deuda por U$S 686 millones y otros por U$S 455 millones. La Base Monetaria aumentó +1,7% mensual y +14,6% anual (desde +26% anual). La suba fue generada por las transferencias al Tesoro por $180.000 millones, las compras de divisas que generan aumento de base monetaria por $68.000 millones y pago de intereses por $117.000 millones, compensados por la absorción de pases por $217.000 millones y ventas de divisas al Tesoro por $81.000 millones. Los depósitos en pesos del sector privado aumentaron +2,7% mensual y +44% anual. Se destaca la suba de plazos fijos ajustados por UVA (poco peso en el total) en +6,6% mensual (+222% anual). Los depósitos en dólares del sector privado subieron U$S 161 millones (+1% mensual), hasta U$S 16.333 millones, un aumento de +2,5% acumulado en lo que va del año, y una caída de -3,9% anual. Los préstamos privados en pesos subieron +2,5% mensual y +35% anual. La tasa de interés de plazos fijos mayoristas (Badlar) se mantuvo en 34,1% y la tasa TM20 subió 6 puntos básicos, a 33,9%. Las tasas de Leliqs y pases pasivos se mantuvieron en 38% y 36,5%, mientras que el stock de pases aumentó +13% mensual (el de leliqs se mantuvo sin cambios) generando un aumento del 5,7% mensual en los pasivos remunerados. El 2 de agosto el BCRA le transfirió al Tesoro $40.000 millones, acumulando $550.000 millones en el año y equivalente al 1,5% del PBI, desde 6% del PBI en el mismo período del 2020. En julio las transferencias al Tesoro habían sido de $180.000 millones, las más elevadas del año.

En relación a la necesidad de recomponer el poder adquisitivo de los salarios, en el Congreso de la Nación se está trabajando en subir nuevamente el mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias desde los $150.000 actuales hasta $175.000/$185.000 a partir de septiembre. Para el 2022 los aumentos del mínimo no imponible se harán en función de la evolución de los salarios registrados (RIPTE), con el objetivo de que no sean más de 1 millón los trabajadores alcanzados.

En relación al rebote de la actividad, durante junio, el índice de producción industrial manufacturero (IPI) avanzó +10,5% mensual, luego de una caída de -5,6% mensual durante mayo. En términos interanuales, registró un aumento de +19,1% anual.  De esta manera, en la primera mitad del año, el estimador acumula un incremento de +22,4% en comparación con el mismo período del año pasado. En orden de incidencia en la variación del estimador, los sectores que mostraron las subas más significativas fueron industrias metálicas básicas (+61,6% anual), vehículos automotores (+103,6% anual) y maquinaria y equipo (+38,4% anual). Por otro lado, los sectores con caídas interanuales fueron productos de tabaco (-46,6%) y otras industrias manufactureras (-8,2%). Por su parte, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) de junio avanzó +6,8% mensual, luego de caer -2,8% mensual durante mayo. En términos interanuales, avanzó +28,6%. De esta manera, en los primeros 6 meses del año, el indicador acumula un aumento de +61,6% con respecto al primer semestre de 2020. El consumo de asfalto avanzó +117,2% anual. Durante mayo, los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción subieron +15,2% junio. La superficie autorizada a construir por permisos de edificación durante mayo aumentó +197,1% anual. Hay que tener en cuenta que en estos meses del año pasado la actividad de la construcción estaba absolutamente interrumpida por las restricciones impuestas por la cuarentena estricta. 

En relación al mercado interno, las ventas minoristas según CAME durante julio aumentaron +3,3% mensual y +11,4% anual, aunque se encuentran por debajo del nivel de julio 2019, un -10,9%. En el acumulado del año, el índice acumula una suba de +14,5% comparado con el mismo período del 2020. Todavía los registros se encuentran por debajo de los de la pre pandemia, que ya de por sí eran bajos, luego de cuatro años de debilitamiento del mercado interno como consecuencia de la política económica del gobierno de Macri.

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 2 agosto 2021

La actividad económica se ralentiza, no se genera empleo, y los salarios no logran recomponer poder adquisitivo, mientras el gobierno intenta revertir todo esto en la segunda mitad del año, de cara a las elecciones, en una situación de delicado equilibrio inestable, y con restricciones al acecho en varios frentes. Por otra parte, la inflación, si bien se desaceleró muy lentamente estos últimos meses, continúa en niveles altos. Las estimaciones para julio dan cuenta d un registro mensual en torno al 3%, lo que confirmaría la desaceleración, luego del 3,2% de junio, aunque son valores que permiten proyectar un cierre de año en torno al 45%. Mientras tanto, se conocieron ya aumentos importantes para agosto, tanto en medicina prepaga, como en gas natural comprimido (GNC), en expensas, y en alquileres, que por la nueva ley comenzó a aplicar la fórmula de actualización, luego del congelamiento de varios meses. Resulta preocupante que, con un conjunto importante de políticas antiinflacionarias en marcha, el ritmo de suba de los precios no ceda. Por otra parte, la búsqueda de recomposición salarial, a al menos, de no perder otro año frente a las subas de precios, sin un objetivo claro, puede conducir a una espiralización con presión adicional por puja distributiva. 

En relación al mercado interno se conocieron una serie de indicadores los últimos días que confirman la debilidad de la recuperación. Según el Indec, las ventas en supermercados presentaron en mayo una caída de 2,6% en relación con el mismo mes del año 2020. Esto se debe en parte a que, en mayo del año pasado, el impacto de la cuarentena estricta aumentó el consumo de alimentos en los hogares. Por otra parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), comunicó que la industria Pyme cayó un -5,2% en el primer semestre del año, y las ventas minoristas, si bien marcaron un aumento del 8,6% en junio en relación al mismo mes de 2020 (en plena cuarentena estricta), con relación al mismo mes de 2019 todavía la serie está un 16% por debajo. Es importante tener en cuenta que el año 2019 registró un muy bajo nivel de actividad, sobre todo en pymes, en medio de una fuerte recesión como consecuencia de la política económica del gobierno de Macri. 

De cara al segundo semestre es esperable que el equilibrio fiscal observado durante la primera mitad del año no pueda sostenerse, debido a las necesidades de la economía para sostener la actividad, a las necesidades del sector público que requiere de más fondos, ya que agotaron casi todas sus partidas presupuestarias, entre ellas, aquellas vinculadas al gasto social, como por ejemplo la tarjeta alimentar. Esta mayor necesidad de recursos, permite prever un déficit fiscal más fuerte para los próximos meses, que deberá financiarse ineludiblemente con emisión monetaria, ya que no hay en este momento fuentes de financiamiento adicionales al alcance. Esto ya ha empezado a observarse en el mes de junio, y con mayor fuerza aún en julio. Comienza a descontarse que este exceso de pesos buscará refugio en el dólar, debido a la falta de alternativas de inversión, y esto pone presión a la brecha cambiaria, que se ha transformado por estos días en la principal preocupación del gobierno, que busca contenerla como sea, de manera de evitar un sobresalto previo a las elecciones. Asimismo, la reducción en el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, muy por debajo de la evolución de los precios, permite comenzar a ver cierto atraso cambiario que, junto con la caída de los precios de los commodities y el fin de la liquidación de la cosecha, comprometa el ingreso de dólares en los próximos meses, adicionando otra importante restricción al crecimiento, y otra fuente de inestabilidad cambiaria. 

En relación a las necesidades de mayores recursos públicos, el 22 de julio el BCRA le transfirió al Tesoro otros $50.000 millones, acumulando en el mes transferencias por $180.000 millones, lo más elevado en el 2021. Durante el año acumula un total de $510.000 millones, equivalentes a 1,4% del PBI desde 5,7% del PBI en el mismo período del 2020. 

En su informe de perspectivas económicas, el FMI mejoró la proyección de crecimiento para Argentina para el 2021 a +6,4% (desde +5,8% proyectado en abril), superando las proyecciones de crecimiento para la región, de +5,8% y de la economía mundial, de +6%. A su vez, redujo el crecimiento del 2022 a +2,4% (desde +2,5% proyectado en abril), con una economía regional creciendo al +3,2% y del mundo al +4,9%.

En relación a la necesidad de crear empleo, dado que el rebote de la actividad no logra hacerlo, el gobierno anunció un nuevo plan de promoción laboral destinado a que jóvenes entre 18 y 24 años puedan acceder a trabajar en PYMES. Las empresas que contraten a través de este programa se verán beneficiadas con la reducción de aportes patronales y asistencia económica del Estado para el pago de salarios por los primeros doce meses. Se apunta a lograr el acceso de 50.000 jóvenes al mercado de trabajo. 

Asimismo, con el objetivo de sostener el consumo interno, el gobierno presentó un plan para incorporar las ventas en 30 cuotas para productos de línea blanca (heladeras, lavarropas) y ventas en 12 y 18 cuotas para otro tipo de productos. En este sentido el BCRA aumentó de 6% a 8% el porcentaje de encajes remunerados (que pueden colocar en leliqs) para los bancos que ofrezcan las compras en 12 y 18 cuotas. 

En cuanto al balance cambiario, el BCRA informó que la cuenta corriente de junio presentó un superávit de U$S 1.254 millones, una caída de -20% anual respecto de junio 2020, pese a que las exportaciones crecieron +77% anual. El mayor motivo de la caída del superávit sería el aumento de las importaciones (+149% anual). También observamos un aumento del déficit de turismo (+59% anual), compatible con una mayor apertura. El conjunto de entidades financieras cerró junio con una posición vendida a término en moneda extranjera por U$S 1.266 millones, reduciendo su posición vendida en U$S 116 millones respecto al cierre del mes previo. Se observa en los datos que ya ha comenzado la tendencia a un menor ingreso neto genuino de divisas.

Mientras tanto, los salarios siguen perdiendo frente a la inflación. Durante mayo, el índice de salarios aumentó +2,8% mensual, desde un aumento de +3,2% mensual durante abril. En los últimos doce meses acumula un incremento de +40,7%, por debajo del índice de precios al consumidor, que avanzó +48,8% anual.  De esta manera, en los últimos doce meses el índice de salarios registró una caída de -5,5% anual en términos reales. Los salarios del sector privado registrado crecieron un +3,5% mensual, los salarios del sector público un +2,9% mensual, y los salarios del sector privado no registrados apenas un +0,9% mensual. En conclusión, los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo, en mayor medida en el sector público y en la informalidad. La recomposición se dificulta, al haber perdido el horizonte de la meta inflacionaria planteada en el presupuesto nacional. El riesgo de buscar una recomposición sin meta firme es caer en una espiralización que conduzca a un impulso inflacionario adicional por puja distributiva. 

Un indicador reciente de inflación, que suele dar resultados cercanos al índice nacional que elabora el Indec, es el del instituto de estadísticas de Bahía Blanca. En julio, el IPC de Bahía Blanca mostró una suba de +2,5% mensual, desde +2,8% mensual en junio, y el valor más bajo desde agosto 2020. En el año acumula una suba de +27,36% mientras que en términos anuales muestra una variación de +45,53% anual (por debajo de la inflación anual del INDEC de +50,2% anual).

En cuanto a los salarios, la UOCRA (trabajadores de la construcción) acordó un nuevo aumento adicional del 12% llevando el aumento salarial total al 47,8%, superior a la pauta inicial de inflación del Gobierno del 29% y superior al promedio de acuerdos cerrados en lo que va del año del 40%, pero levemente por debajo de la inflación acumulada en los últimos doce meses, del 50,2% anual. Por su parte, el Gobierno estaría analizando una suba del salario mínimo de entre 7 y 10% para septiembre para que la suba equipare las subas de salarios negociadas en paritarias. El objetivo sería que el aumento llegue al 45% desde el 35% pactado actualmente.

En cuanto al frente fiscal, la recaudación en julio fue de $933.200 millones, mostrando un aumento de +67% anual y de +10% en términos reales. Los impuestos internos tuvieron un aumento de +56% anual, mientras que los externos un aumento de +110% anual. Ambas variaciones afectadas por la baja base de comparación del 2020. Comparando con julio del 2019, la recaudación de julio 2021 se ubicó un -4% en términos reales, con los impuestos internos cayendo -9%, compensado por la suba de los externos de +13%. Esto refleja la persistente debilidad del mercado interno.