La Multisectorial 21 F debatió su programa de 21 puntos en el primer semestre el 2018 con las primeras 875 organizaciones sindicales, sociales y políticas que lo conformaron, en más de un centenar de asambleas. Luego fueron adhiriendo a este programa un millar de organizaciones más de Usuahia a la Quiaca. Algunos de estos puntos, referidos a algunas medidas para reconstruir la Patria luego del saqueo neoliberal, son propuestos en este breve documento a nuestro inminente gobierno popular y de cara a la concertación económica y social que se viene. Esperamos que sirvan para la reconstrucción nacional.

Primer Congreso Nacional de la Multisectorial 21F que aprueba el Programa de los 21 puntos

La etapa que viene para la economía argentina requiere una coordinación que abarque políticas orientadas a la reactivación del mercado interno y al reordenamiento del frente externo. Con relación al mercado interno, la clave está en la urgente recuperación del crecimiento junto a una moderación del ritmo inflacionario. Para esto, será ineludible un acuerdo de precios y salarios, que ordene transitoriamente las variables, de manera de impulsar el consumo vía recuperación del poder adquisitivo de los salarios mientras se contienen los precios, clave también para lograr una sustancial baja en las tasas de interés, que permitan finalizar la lógica de valorización financiera, y oriente los recursos del sistema financiero hacia el aparato productivo y el consumo interno. Al mismo tiempo se deberá poner en marcha una negociación conjunta con el FMI y los acreedores internacionales, de manera de postergar el cronograma de vencimientos tal como se encuentra estipulado actualmente, de manera voluntaria entre las partes, evitando un evento de default. En este sentido resulta fundamental recuperar el ingreso de dólares genuinos, que en una primera etapa dependerá de las exportaciones, en particular de productos primarios. Es así como deberá reestablecerse la obligatoriedad de liquidar exportaciones en plazos reducidos, y será necesario un rol muy activo del Estado, que garantice el control de la comercialización.

La negociación en el frente externo debe plantear una lógica opuesta a la del ajuste, que vienen pregonando los actores internacionales. La política económica deberá resultar expansiva, transfiriendo recursos a trabajadores activos y pasivos, y atendiendo la delicada situación social. Esto implicará reorientar los recursos no destinados más al pago de intereses de la deuda por un tiempo, -asumiendo éxito en la reestructuración de la deuda-, hacia partidas presupuestarias vinculadas a la mejora del poder adquisitivo, lo cual implica alejarse de la meta de equilibrio primario, financiada con emisión monetaria. La intención por detrás de este cambio es romper con el actual círculo vicioso de ajuste y caída de la actividad, con impacto negativo en recaudación, que empuja a más ajuste por el lado del gasto, hacia una lógica expansiva que al generar crecimiento, redunde en una mejora de la recaudación, que al final del camino equilibre las cuentas públicas. Este nuevo rumbo deberá ser aceptado por los acreedores financieros internacionales y por el FMI, que razona en el sentido opuesto. Es la política de ajuste la que creen les garantiza el repago de sus acreencias, sin prestar demasiada atención al impacto recesivo y el deterioro en el entramado social que estas políticas producen.


Del éxito de esta coordinación de políticas y negociaciones, que implica la participación de muchos sectores relevantes, dependerá reencauzar la economía evitando una crisis disruptiva, con consecuencias muy fuertes sobre toda la sociedad. Sin embargo, a partir de aquí deberán tomarse un conjunto de medidas de política económica que permitan sostener el crecimiento con una distribución más equitativa de los ingresos. Para esto el documento original del 21F es una guía muy profunda y completa que brinda detalles sobre el rumbo a seguir.


Algunos puntos prioritarios de la propuesta del 21F:

  1. Implementar rápidamente una administración del comercio exterior. En el corto plazo regular las importaciones, en particular de bienes de consumo. Suspender de todas las importaciones de productos que puedan ser fabricados en el país alentando procesos de sustitución de importaciones. Reactivar una ley de Compre Nacional.
  2. Promover acuerdos de precios y salarios en el marco de una verdadera concertación económica y social que dinamice el mercado interno y el poder adquisitivo de los trabajadores. Promover la creación de un observatorio de precios y disponibilidad de insumos, bienes y servicios en la órbita de la Secretaría de Comercio, incorporando a las organizaciones sindicales y sociales.
  3. Promover una reforma financiera para respaldar la producción nacional, evitando la usura, particularmente de la pequeña y mediana empresa. Sustitución de la actual ley de entidades financieras (vigente desde la última dictadura militar) por una ley de servicios financieros que determine también un esquema de banca que regule las tasas de interés y el volumen de préstamos que la banca privada debe orientar al desarrollo productivo. Promoción de la banca cooperativa. Regular nuevamente los flujos de capitales especulativos para evitar su fuga masiva. Promover una reforma monetaria que saque la plata de la especulación y sea volcada a la producción. Será necesaria mayor injerencia del Estado sobre los ingresos (juntas) y egresos (control de importaciones) de divisas, producto del comercio internacional y afianzar los mecanismos de control sobre el sistema financiero a través de todas las instituciones regulatorias de flujos de capital. En principio deberá regir la obligatoriedad para la inmediata liquidación de las exportaciones, de manera de garantizar un flujo de ingreso genuino de dólares.
  4. Encarar una reforma tributaria de carácter progresivo. Incrementar el impuesto a la herencia en los casos de grandes fortunas. Incrementar la alícuota del impuesto a los bienes personales a los grandes capitales. Estudiar la posibilidad de aplicación de la Tasa TOBIN a la especulación financiera (ITF tasa o impuesto a las transacciones financieras conocidas como Tasa Tobin). Mantener la eliminción del IVA a los productos básicos de la canasta familiar con un esquema de devolución y/o vinculado a precios de referencia para garantizar que el precio efectivamente baje. Derogación del impuesto a las ganancias a los trabajadores asalariados a fin de estimular el consumo y la demanda en el mercado interno. Que el impuesto a las ganancias recaiga sobre los capitalistas. Reestablecer las retenciones sobre los sectores mas concentrados de los agroexportadores y las mineras.
  5. Políticas de estímulo hacia sectores con valor agregado que puedan orientar su producción hacia la exportación. Impulsar un esquema de capacitación, asesoramiento y financiamiento productivo a tasas subsidiadas orientado a las pymes y también bajo la forma de microcrédito para asistir a pequeñas unidades productivas.

Entre todos los puntos planteados y desarrollados en la plataforma del 21F, los arriba citados representan prioridades para reorientar la economía en la senda del crecimiento económico sostenido, con creación de empleo de calidad. El resto de los puntos que conforman el documento original resultan cruciales también para sostener el crecimiento alcanzado y modificar la estructura productiva de nuestro país, que nos conduce sistemáticamente a enfrentar situaciones de crisis.