Mientras avanza la vacunación, se sostiene, aunque heterogénea, la recuperación de la actividad económica, queda en el olvido la meta de inflación para este año, y se comienzan a reabrir paritarias con el objetivo de recuperar poder adquisitivo, tan necesario para sostener la actividad como para subir la probabilidad de un triunfo electoral oficialista en noviembre. En este sentido, si bien desde el gobierno se insiste en la idea de que la recuperación del poder adquisitivo de los salarios resulta clave para sostener la recuperación de la actividad económica, la reapertura de paritarias sin una meta cierta para la inflación de este año complica el escenario e introduce un peligroso factor de incertidumbre. Por el momento, el acuerdo tácito es llevar todas a niveles por encima del 40%, marcando implícitamente que este será un piso para la inflación de este año. Resulta, entonces, muy probable que la proyección promedio de los privados relevados por el Banco Central que indican un 46% de inflación para este año terminé siendo realidad. Al mismo tiempo, la ampliación de la brecha cambiaria comienza a producir una presión adicional sobre la inflación, a través de un mecanismo de traslado a precios de una mayor expectativa devaluatoria. Asimismo, las perspectivas más complejas para el mercado cambiario en el segundo semestre, con la oferta de dólares contrayéndose y la demanda presionando más fuerte, generan una presión inflacionaria adicional. 

En relación a la recuperación de los salarios, el gremio bancario, que había acompañado al gobierno en el mes de marzo cerrando una paritaria con la meta de inflación del 29% del presupuesto nacional, ya acordó un aumento del 43% en la revisión paritaria para el 2021 sobre el 2,1% que se había actualizado en enero, con una nueva revisión en diciembre acumulando así un aumento del 45% durante el año además del bono de $100.000 que recibirán el día del bancario.

En cuanto al frente externo, finalmente se alcanzó un entendimiento con el club de parís para obtener un puente de tiempo hasta el 31 de marzo del 2022 y no caer en default el 31 de julio. De esta manera, se evita el pago de capital e interés por U$S 2.400 millones. Se hará frente a un conjunto de pagos de U$S 430 millones hasta el 31 de marzo de 2022 (a cuenta del futuro acuerdo), generando un alivio de U$S 2.000 millones durante este año. Asimismo, se ganó tiempo hasta el 31 de marzo del 2022 para apuntar a una renegociación permanente con el Club de París y seguir negociando con el FMI para refinanciar el préstamo de U$S 45.000 millones. Esta fecha no implica que el 31 de marzo tenga que ver con una fecha objetivo de acuerdo con el FMI. El objetivo es tener un buen acuerdo y cuanto antes mejor.

En medio del debate sobre la necesidad de asistencia del Estado en la economía y las restricciones presupuestarias, se conoció el resultado fiscal de mayo. El resultado primario fue un superávit de $25.714 millones, aunque si no se incluye el resultado extraordinario por el aporte solidario por $80.234 millones, el resultado pasaría a ser deficitario en $54.520 millones (desde un déficit de $11.445 millones en abril). Luego del pago de intereses por $90.332 millones, el resultado financiero muestra un déficit de $64.618 millones. Los ingresos totales aumentaron 117% anual, aunque afectados por la baja base de comparación del 2020. Los derechos de exportación son los que más se destacan, con un aumento de 276% anual. Los gastos primarios aumentaron +18% anual, también afectados por la base de comparación con el 2020, destacándose el aumento en subsidios de +62% anual y el leve aumento en prestaciones sociales, de +10% anual. El déficit financiero acumulado a mayo es -0,9% del PIB, más bajo que el de 2019 (-1,3% del PIB), y mucho más bajo que el de 2020 (-3,8% del PIB). Esto se explica por +1,2% del PIB de mayores ingresos (de los cuales 0,6% son por derechos de exportaciones e importaciones), y -0,7% de menores intereses (por el canje), parcialmente compensado por mayores gastos por 1,6% del PIB (de los cuales +0,7% del PIB son mayores prestaciones sociales, +0,5% del PIB son mayores subsidios. Esto desata el debate interno acerca de la necesidad de incrementar las asistencias económicas hacia los sectores más perjudicados por la pandemia, mientras que el ministro Guzmán argumenta que el gasto público crece en términos reales, aunque el déficit se achica debido al aumento de la recaudación, consecuencia de la recuperación de la actividad. 

En relación a un aspecto fundamental para la economía argentina, la generación de dólares, se conocieron datos muy alentadores. Durante mayo, la balanza comercial registró un superávit de U$S 1.623 millones (desde U$S 1.912 millones en mayo de 2020). De esta manera, en los últimos 12 meses se acumula un saldo de U$S 11.326 millones. Las exportaciones alcanzaron los U$S 6.764 millones, y avanzaron +33,2% anual (mayor nivel desde junio de 2014). Las importaciones aumentaron +62,4% anual, y alcanzaron los U$S 5.141 millones. 

La semana pasada el ministro Martin Guzmán dio una extensa entrevista televisiva, en la que repasó varios aspectos de la política económica argentina, algunos de los cuales es muy importante destacar. Los repasamos por tema a continuación: 

·          Tipo de Cambio Oficial: “no hay expectativa de que haya una devaluación luego de las elecciones. El tipo de cambio real está bien, estamos cada vez más fuertes. El año pasado dijimos que no lo íbamos a hacer porque teníamos los instrumentos para evitarlo. No hay nada más regresivo que un salto cambiario, que genera pobreza.

·          Reservas Internacionales: “El Banco Central está acumulando reservas. El aumento de los commodities, para un país que exporta, nos presenta perspectivas favorables. Alguien podría decir “La inflación estuvo por encima de la pauta de depreciación del tipo de cambio” Ok, pero también tenemos términos de intercambios más favorables”.

·          Club de París: El entendimiento con el Club de París es un paso importante que nos va a dar más previsibilidad, para poder apuntalar la recuperación económica que está viviendo Argentina.

·          FMI: Muchos piden que apuremos el acuerdo con el FMI. La prioridad es hacerlo bien, no hacerlo rápido. Necesitamos refinanciar la deuda porque más carga de deuda en dólares significa menos trabajo.

·          Política Fiscal: El gasto público, quitando las medidas excepcionales, viene creciendo por encima de la inflación (y para adelante esperamos que aumente este crecimiento). No hay que confundir reducción del déficit con ajuste. Nosotros apuntamos a reducir el déficit usando parte de la recaudación para apuntalar el crecimiento y parte para reducir el déficit. Un país con cuentas más sólidas es un país con mejor crédito y moneda más fuerte, es capaz de implementar políticas más fuertes.

·          Inflación: “La realidad es que estamos en una tendencia mes a mes -obviamente con cuestiones de estacionalidad- pero en decrecimiento”. Esta es la pauta que esperamos: en junio algo similar a mayo y luego bajando. Si bien los acuerdos de precios son necesarios en este momento, no definen per se la política inflacionaria”.

·          Proyección de crecimiento del PIB: 7% para este año.

Se trata de un conjunto de definiciones muy fuertes y contundentes, que aclaran el rumbo económico en varios aspectos. 

El Indec dio a conocer los datos del PBI del primer trimestre del año. Durante el primer trimestre del año, el PBI registró un crecimiento de 2,5% anual con respecto al primer trimestre de 2020. Por otro lado, la serie desestacionalizada mostró un crecimiento de +2,6% con respecto al cuarto trimestre de 2020. En cuanto a los componentes por el lado de la demanda se observa que, el consumo privado cayó -0,7% anual y aumentó +2,9% trimestral, el consumo público -0,5% anual y +1,4% trimestral, la inversión un +38,4% anual y +6,1% trimestral, las exportaciones +1,2% anual y +19,2% trimestral, y las importaciones +18,8% anual y +13,5% trimestral.

Durante el primer trimestre del año, la desocupación alcanzó el 10,2%. De esta manera se ubica por debajo de los valores registrados durante el primer trimestre del 2020 (10,4%) y el cuarto trimestre 2020 (11%). Adicionalmente, la tasa de empleo, que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total, se ubicó en 41,6%, por debajo del 42,2% alcanzado durante el primer trimestre del 2020. Puede ocurrir acá un efecto desincentivo, es decir, personas que dejaron de buscar empleo resignadas por el contexto, dejando de formar parte de la Población Económicamente Activa (PEA). 

En cuanto al mercado interno, durante abril, las ventas en supermercados subieron +1,2% anual a precios constantes (vs. -8,8% anual en marzo). 

La semana pasada, el Banco de Inversión Morgan Stanley, reclasificó a los mercados de acciones en su índice MSCI. La Argentina se encontraba en la categoría de Mercado Emergente, se especulaba que pasará al pelotón de Mercados Fronterizos, pero sin embargo fue más allá de eso, a categoría de Stand Alone, lo que significa que no pertenece a ningún índice de mercado de acciones, sino que permanece solitario. Esto impacta negativamente sobre el precio de las acciones, ya que muchos fondos internacionales determinan el destino de sus capitales a partir de lo que reflejan estos índices. Por eso la caída de las acciones que se observa desde el viernes pasado. También ocurrió un salto del riesgo país, como reacción a esto, aunque no está directamente vinculado. Nos encontramos en estos días con un nivel de riesgo país de 1580 puntos básicos, lo cual marca una complicación adicional para el refinanciamiento del crédito con el FMI.