El rumbo correcto que adoptó nuestro presidente en la crisis, priorizando la vida por encima del mercado, la salud colectiva por encima del interés privado; el cuidado de todos los argentinos y argentinas evitando cualquier descarte, ha logrado reunir el apoyo de la gran mayoría de la población, a pesar de los grandes sacrificios económicos. Sin embargo, existe una contradicción entre los correctos lineamientos generales impartidos desde Presidencia y la lenta, torpe y/o deformada ejecución de esos lineamientos en el terreno práctico. El actual aparato estatal, diezmado por el gobierno anterior y con altas dosis de burocracia, maraña de normas y hasta focos de corrupción, se muestra ineficaz a la hora de materializar las decisiones del poder central. Esta contradicción al compás de la profundización de la crisis económica, amenaza en su devenir con minar la autoridad presidencial.

Presidente Alberto Fernandez

La forma rápida de superar esa contradicción es avanzar hacia esquema de conducción centralizada (presidencial) y ejecución descentralizada (en los municipios) en la que se convoque a participar ampliamente a las organizaciones sociales, vecinales, sindicales, religiosas y pymes. Dar paso a los Comités de Emergencia (o Consejos Consultivos, comités de crisis, mesas de diálogo o como se lo quiera finalmente llamar) de Usuahia a la Quiaca.

Con el aumento vertiginoso de la pobreza y la desocupación que ha cambiado sustancialmente el mapa de cada municipio, no basta con que cada intendente reciba directamente los fondos para asistencia alimentaria y social de emergencia, porque el mismo intendente/a tiene un mapa “viejo” que es anterior a la cuarentena y todos los días surgen múltiples problemas nuevos no previstos que las intendencias en general no están en condiciones de visibilizar a tiempo.

Ningún intendente/a hoy está en condiciones de saber con precisión cuántos hogares se han quedado sin ingresos, los que requieren urgente asistencia alimentaria, los adultos mayores que necesitan ser cuidados, las pymes que no están recibiendo apoyo para evitar la quiebra o pagar los sueldos, los alumnos que no están recibiendo ninguna educación a distancia, entre otros tantos múltiples problemas. No hay tiempo para que el ejecutivo de esos territorios reorganice el mapa empíricamente, es indispensable que reconstruya el nuevo mapa municipal con la ayuda de las principales organizaciones de la sociedad civil para que las medidas y la ayuda sea eficiente y eficaz.

Se multiplican necesidades en cada rincón

Es indispensable que se conforme un COMITE DE EMERGENCIA en cada municipio en el que participen los principales representantes de la sociedad civil del territorio: las organizaciones sociales y sindicatos más representativos, las cámaras empresariales, los cultos religiosos y también obviamente los principales bloques del consejo deliberante. Solo con el auxilio de estas organizaciones es posible planificar, controlar los fondos descentralizados y darles un destino acorde a las necesidades inmediatas.

Para una inmediata planificación social de acuerdo a la nueva realidad y la supervisión eficaz de los recursos descentralizados es indispensable el trabajo mancomunado obligatorio del intendente con los principales actores de la sociedad civil porque ante la gravedad de la crisis, si se sigue actuando a ciegas y empíricamente se pone en riesgo la gobernabilidad democrática. Es cierto que el Ministerio de Desarrollo Social aconsejó a los municipios crear este tipo de comités. Pero con la sugerencia creemos que no alcanza. Es menester que se subordine el envío de fondos a la existencia de estos comités, para no fracasar.

La actual y sórdida disputa por la distribución de los recursos entre intendentes, organizaciones sociales y agrupaciones que prefieren el uso del Ejército nos puede llevar a una situación de anarquía y fractura social por el accionar empírico, sin planificación racional , donde en algunos lugares sobreabundan los recursos y en otros faltan de manera extrema. Todos esos actores deben trabajar obligadamente y de manera conjunta dentro de un mismo comité de emergencia municipal que parta de una planificación común de las necesidades que sea objetiva e integral.

La descentralización de los fondos por sí misma no es garantía de que los mismos sean distribuidos en los municipios o, si son distribuidos, que se utilicen eficiente y eficazmente. Hay provincias donde llegaron fondos de Nación que no fueron distribuidos plenamente y otros donde fueron distribuidos, pero el municipio los utiliza en base a un mapa social viejo, anterior a la cuarentena y que omite un sinnúmero de situaciones nuevas que son urgentes atender. La manera de resolver estos problemas es simple: la amplia publicidad de los fondos que se descentralizan y sus destinos y el control colectivo de esos fondos en cada municipio por los Comités de Emergencia o Consejos Consultivos.

La experiencia de los Consejos Consultivos durante la crisis del 2001-2002 es últil para tener presente en estos tiempos en que ningún municipio está objetivamente en condiciones de atender el sinnúmero de situaciones sociales nuevas sin la colaboración de los principales actores de la sociedad civil. El rompecabezas económico social que deja la cuarentena solo puede ser reconstituido colectivamente.

La contradicción entre el correcto rumbo presidencial y el Estado lento, entre el cambiante mapa social y el municipio sin un GPS actualizado, solo puede ser abordado desde la comunidad organizada. Decisiones centralizadas desde presidencia y audaz, pública y transparente y ejecución descentralizada con el intendente/a a la cabeza pero acompañado en una mesa institucionalidad por los principales actores de cada comunidad. Es lo único que puede contener hoy a nuestro pueblo y garantizar la gobernabilidad democrática en tiempos tan tumultuosos. Por eso los Comités de Emergencia deben constituirse de modo obligado en todos los municipios de Argentina