Se acercan las elecciones generales del 14 de noviembre y el centro de atención está puesto completamente en la economía, que da señales contrapuestas. Por un lado, una recuperación que sigue con tendencia positiva, aunque heterogénea, pero que ha llevado a varios sectores a registros pre pandemia, pero por otro lado un descalabro macroeconómico, con cada vez mayor tensión cambiaria, aumento de la brecha, y presión inflacionaria, que se intenta contener con un programa de congelamiento de precios con casi nula chance de éxito. Se da una situación en la que no es mala la foto, pero preocupa la película. Tanto en el frente externo, como en el fiscal y en el monetario, si se observan los resultados de los últimos meses, los números no son malos, como vamos a mostrar más adelante en este informe, a partir de los últimos datos publicados, pero lo que genera mucha preocupación es la dinámica en adelante en cada uno de estos frentes. Por eso, cuando desde el gobierno se destacan los últimos resultados, como ha hecho en las últimas horas el ministro Guzmán, tienen razón, pero el mercado y los analistas no están mirando estos datos de los últimos meses, sino la dinámica de aquí en adelante, y ahí el panorama luce bastante más complejo, entre otras cosas, porque el gobierno sigue sin tomar una decisión sobre el rumbo, sin marcar un norte, en cuestiones claves para el devenir económico. Sin ir más lejos, sobre una variable clave de aquí en adelante, como es la negociación de la deuda, no existe un consenso dentro de la coalición gobernante. Estos días se hizo muy manifiesto, cuando mientras el ministro de economía y el jefe de gabinete mantenían reuniones con empresarios y representantes del FMI, intentando convencerlos de la intención de un acuerdo, o el propio presidente prometía a los principales empresarios de la Argentina, en un almuerzo en la quinta de olivos, que el acuerdo con el FMI está cerca, muchos referentes políticos identificados con la vicepresidenta, que se podría definir como el kirchnerismo más duro, realiza manifestaciones en contra de un acuerdo y en favor de no reconocer la deuda con el organismo. Se torna necesario ordenar algo tan importante, pero pareciera no existir fuerza política para hacerlo. Esta debilidad, trasladada al intento de congelamiento de precios es otro factor que pone en duda su éxito. De hecho, las principales cámaras empresarias no tardaron ni cinco minutos en dar a conocer documentos rechazándolo y con posiciones muy críticas, e incluso hablando de la posibilidad de desabastecimiento. Algo que sólo lo justifica la debilidad política. 

Algunos datos que dan cuenta de las realidades contrapuestas de las que hablábamos al principio del informe. El 13 de octubre el BCRA realizó una nueva transferencia al Tesoro por $17.712 millones, acumulando así $92.712 millones en lo que va del mes, desde $140.000 millones que había en el mismo período durante septiembre. El año las transferencias al Tesoro acumulan $625.312 millones, equivalentes a 1,54% del PBI (desde 6,3% del PBI en igual período durante el 2020). En cuanto a la intervención cambiaria, el BCRA continúa comprando divisas en el mercado cambiario. Hasta mediados de mes acumula U$S 426 millones comprados, desde U$S 442 vendidos en el mismo período durante septiembre. 

Durante agosto, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 64,4%, desde 64,1% en julio y 58,4% en agosto de 2020. Se destacó la utilización de la capacidad instalada en industrias metálicas básicas (80,1%) y productos minerales no metálicos (79,8%). Por otro lado, se registraron los valores más bajos en industria automotriz (47,7%) y productos textiles (54,4%).

En medio del debate interno en el gobierno sobre si hay o no una política de ajuste, se conocieron los datos de resultado primario del mes de septiembre. El resultado primario mostró un déficit de $-155.525 millones, desde un déficit de $-147.756 millones en agosto y $-167.181 millones en septiembre 2020. Luego del pago de intereses, el resultado financiero mostró un déficit de $-209.703 millones. Ambos sin considerar los ingresos extraordinarios de los DEG’s y del aporte solidario. Excluyendo ingresos extraordinarios, los ingresos totales aumentaron +61,1% anual. El IVA aumentó +81% anual, Ganancias +80% anual, y Débitos y Créditos +80% anual. Bienes personales cayó -20% anual, e impuestos internos subió +32% anual. Los gastos primarios subieron +42,5% anual (+66% si se excluyen gastos asociados a la pandemia durante el 2020). Prestaciones sociales subió +26% anual por la caída en programas de asistencia (Jubilaciones y AUH subieron +49% y +52% anual). Los subsidios subieron +52% anual. Sin considerar ingresos extraordinarios el Gobierno acumula un déficit primario de -1,9% del PIB y después de pagar intereses, un déficit financiero de -3,0% del PIB (desde -5,2% y -6,9% del PIB en igual período de 2020). En cuanto a la emisión monetaria, las transferencias al Tesoro acumulan un total de $162.172 millones en octubre. De esa manera en el año el acumulado es de $695.312 millones (aunque sin contar la cancelación realizada con los DEG’s llegaría a $1.122.712 millones), equivalente a 1,8% del PBI (2,9% del PBI sin contar los DEG’s) desde 6,4% del PBI en igual período del 2020. Los datos reflejan que el supuesto descalabro fiscal y monetario, que domina por estos días la agenda pública, no es tal cuando se miran los números. 

Luego del dato de inflación de septiembre, por encima de lo esperado, la inflación mayorista de septiembre avanzó +2,8% mensual (desde +2,5% mensual en agosto). En lo que va del año, acumula un incremento de +39,8% y en los últimos 12 meses registró un aumento de +59,1%. Los productos nacionales subieron +2,8% mensual y +59,4% anual, y los productos Importados +3,3% mensual y +55,7% anual. Durante septiembre, el índice del costo de la construcción avanzó +3% mensual (desde +2,1% mensual en agosto). En lo que va del año, el índice acumula un incremento de +37,1% y en los últimos 12 meses subió +66,2% anual. Los materiales +2,6% mensual y +73,4% anual, la mano de obra +3,5% mensual y +60% anual, y los gastos generales un +2,6% mensual y +64,5% anual. Estos datos confirman que se comienza a asentar una etapa de inflación promedio por encima de la de los últimos años, que apunta a cerrar este año con una inflación minorista en torno al 50%, y a un registro por encima de 60% el año próximo. 

Durante agosto, el estimador mensual de la actividad económica avanzó +1,1% mensual (desde +0,9% mensual durante julio) y +12,8% anual. De esta manera, en lo que va del año acumula un incremento de +10,8% con respecto al mismo período del año anterior. De acuerdo a su incidencia en el índice se destacan las subas de: industria manufacturera (+13,7% anual), comercio (+15,6% anual), y actividades de servicios comunitarios (+77,4% anual). 

Por su parte, durante septiembre, el saldo de la balanza comercial registró un superávit de U$S 1.667 millones (desde U$S 2.345 millones en agosto y U$S 598 millones en septiembre de 2020). De esta manera, el saldo acumulado en los últimos 12 meses alcanzó los U$S 13.013 millones. Las exportaciones alcanzaron los U$S 7.553 millones y avanzaron +59,78% anual. Las importaciones alcanzaron los U$S 5.886 millones, y avanzaron +42,55% anual (por primera vez en el año el aumento interanual de las importaciones fue menor al de las exportaciones). Aquí es importante tener en cuenta dos factores para la evolución futura de esta variable clave, ya que refiere a la generación de dólares. Por el lado de las exportaciones, la suba descansa más sobre las subas de precios que sobre la de cantidades exportadas, y por el lado de las importaciones, la elevada dependencia de insumos importados que tiene nuestra producción local, genera que, en caso de sostenerse la recuperación, el aumento de importaciones sería más importante en los próximos meses. 

En cuanto a las Pymes, según la CAME, en septiembre se observó un incremento de +21,6% anual y de +13,2% comparado contra septiembre 2019. En términos mensuales, la tendencia es distinta, y se observa una caída de 0,7% mensual, con caída en el sector de indumentaria y textil de -13% mensual, compensado por una suba en materiales de transporte de +3,1% mensual y máquinas y aparatos eléctricos, de +3,1% mensual.