La economía sigue transitando una bipolaridad, marcada por una actividad que se sigue recuperando, a un ritmo por encima de lo esperado, y una situación monetaria, financiera y cambiaria, que se torna insostenible. En la intención de buscar evitar un escenario de crisis más profunda, se intenta alcanzar un acuerdo con el FMI, que permita descomprimir presiones cambiarias, vía salida de dólares, a la vez que permita financiar con otros organismos las necesidades de divisas del año próximo. Las características de este posible acuerdo no se conocen aún, el presidente anunció que serán enviadas al Congreso de la Nación durante la primera semana de diciembre, y allí buscarán el aval no solo del arco opositor, sino también dentro del bloque oficialista, donde no está claro que se logre el consenso necesario. De hecho, el silencio de la vicepresidenta desde el domingo de las elecciones, entre otras señales políticas, generan dudas sobre el accionar del kirchnerismo más puro en relación al posible acuerdo. Es de esperar que el programa plantee un sendero fiscal de ajuste moderado, apuntado sobre la cuenta subsidios, para lo cual ya se ha ordenado a las empresas proveedoras de energía eléctrica que soliciten a los usuarios actualizar la titularidad del servicio, bajo presión de corte en caso de no hacerlo, y también se les exigió que comiencen a comunicar en las boletas el importe que correspondería sin subsidio del Estado. El objetivo es lograr la estratificación de tarifas, de manera de descomprimir la cuenta de subsidios, y dotarla de mayor progresividad, buscando que queden alcanzados por subsidios sólo aquellos sectores que realmente lo necesitan, y que no verían comprometido su poder adquisitivo a partir de un aumento. De todas formas, el 70% del gasto público está conformado por gasto social y salarios, imposibles de recortar en este contexto social. Otro de los objetivos del FMI será ir hacia una reducción sustancial de la brecha cambiaria. En este sentido el gobierno buscará evitar un salto devaluatorio, entendiendo que, por su traslado a precios, generaría un impacto muy nocivo sobre el ya muy golpeado poder adquisitivo de los ingresos. La intención será comenzar a deslizar el ritmo devaluatorio a un nivel similar al de la inflación, aunque esto no garantiza la reducción de la brecha. El objetivo del FMI es ir hacia una brecha que no supere el 50%. En la actualidad supera el 100%. Las últimas medidas, que cortaron la intervención del Banco Central en los mercados de dólares financieros, hicieron saltar las cotizaciones por arriba de los $200, y además pusieron fin a la operatoria de compra en bolsa y venta en blue, quitándole una fuente de oferta de dólares al mercado informal, que seguramente ocasionará una suba del precio en los próximos días. 

Si bien la intención del gobierno es evitar el salto devaluatorio, habrá que seguir de cerca la evolución de las Reservas netas del BCRA, que hoy se encuentran algo por encima de los US$5.000 y que, para fin de año, luego del pago del vencimiento de US$1.900 millones con el FMI durante diciembre, apuntan a terminar cerca de los US$3.500 millones. Es un nivel de Reservas muy bajo, que en caso de no lograrse el acuerdo con el FMI y cerrarse el acceso a financiamiento de organismos multilaterales, queda muy comprometida la posibilidad de intervención en el mercado cambiario. Es decir que, si bien la intención del gobierno es evitar una devaluación, la realidad puede hacer que se torne inevitable. 

Los datos confirman la recuperación de la actividad. La Utilización de la Capacidad Instalada en la Industria para el mes de septiembre fue de 66,7%, desde 64,4% en agosto, y marcando un máximo desde abril 2018. La actividad económica creció un 1,2% en septiembre, y acumula un crecimiento de 10,9% en lo que va del año. De esta forma, se apunta a recuperar la caída del año pasado antes de lo que se preveía. En relación a septiembre de 2019, este indicador de actividad económica (EMAE) se encuentra un 4,7% por encima, de manera que ya se han superado niveles de pre pandemia. 

En relación a la inflación, en octubre los precios mayoristas aumentaron +2,85% mensual, desde +2,8% mensual en septiembre. De esta manera, en los últimos doce meses el aumento acumula +56,3% anual. Mirando los precios nacionales, el aumento mensual fue de +2,89%, mientras que el de los internacionales fue de +2,3% mensual (desde +2,8% mensual y +3,3% mensual, respectivamente). La dinámica inflacionaria sigue siendo creciente, aún con un conjunto de políticas de congelamiento de precios vigentes, que acumulan presión sobre los precios. 

El intercambio comercial de la Argentina arrojó también un dato positivo. El mes de octubre registró un superávit comercial de US$1.601 millones. Las exportaciones sumaron US$6.848 millones, con un aumento interanual del 46,5%, mientras que las importaciones alcanzaron los US$5.247 millones, con un crecimiento del 31%. Este resultado más que duplica el obtenido en el mismo mes del año pasado, que fue de US$670 millones.  En octubre, los principales destinos de las exportaciones argentinas fueron: Brasil, China, Estados Unidos, India, Chile, Países Bajos, República de Corea, Vietnam, Perú y Bangladesh, en ese orden, los cuales en conjunto acumularon el 60,4% del total de ventas externas. Estos resultados positivos que surgen del intercambio comercial son fundamentales a la hora de analizar el balance de fuerzas en el mercado cambiario. Debería lograr revertirse la salida de divisas por canales financieros. 

Mientras el acuerdo con el FMI se dilata y está en duda, y la situación financiera y monetaria luce cada vez más compleja, los mercados financieros se resienten. El riesgo país volvió a superar los 1800 puntos básicos por primera vez desde la reestructuración de la deuda con privados el año pasado, y los precios de las acciones de empresas argentinas en dólares caen fuertemente estos días, acumulando pérdidas por más del 25% desde el domingo de los comicios al día de hoy.