Cerrando la Semana Laudato Si, a cinco años de la publicación de la encíclica socio ambiental del Papa Francisco, unos 80 referentes sindicales y sociales de todo el país se reunieron en un conversatorio junto a Monseñor Marcelo Sanchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, en el cual se intercambiaron visiones, reflexiones y experiencias de los que a diario y desde abajo se ponen la Patria y el futuro al hombro.

Los tópicos abordados por el expositor y sobre los cuales giró el debate, fueron los siguientes:

  • Respuesta al clamor de la Tierra: trabajar hacia la neutralidad del carbono mediante un mayor uso de energía limpia y renovable y un menor uso de combustibles fósiles; apoyar los esfuerzos para proteger y promover la biodiversidad y garantizar el acceso al agua potable para todos. El Covid-19 es una admonición que si no se vuelve a una energía ecológica rápido (y sin infinitos periodos de transición) la tierra y sus vivientes se volverá contra ser humano como un boomerang con otros virus y otras inimaginables calamidades.
  • Respuesta al grito de los pobres: defender la vida humana y su dignidad desde la concepción hasta la muerte y todas las formas de vida en la Tierra, prestando especial atención a los grupos vulnerables como las comunidades indígenas, los migrantes y a las personas en riesgo de trata o ya victimas de la trata y de las nuevas formas de esclavitud, especialmente a los niños y niñas. El Covid-19 ha evidenciado aún el grito de los sectores vulnerables por falta de trabajo, vivienda y agua, que dice “si no nos ayudan la pagarán todos”.

  • Promover y defender la dignidad del cuerpo humano, imagen de Dios, con leyes que prevengan la trata de personas y penalicen severamente la compra o venta del cuerpo humano sea en el trabajo forzado, sea en la prostitución, sea en la venta de órganos, según el modelo sueco (o nórdico) y francés. El estado además se debe hacer responsable directa o indirectamente de las víctimas de las nuevas esclavitudes, rehabilitándolas y reinsertándolas con un título y trabajo digno en la sociedad. El dolor colectivo por la pandemia puede abrir los corazones y la sensibilidad a los legisladores y responsables de los estados.
  • Promover una economía ecológica: producción y desarrollo sostenible, comercio justo, consumo e inversiones éticas, inversiones en energía renovable, desinversión en combustibles fósiles y limitación de cualquier actividad económica perjudicial para las personas, sus cuerpos, y el planeta. Dada la crisis mundial es un buen momento para repartir.

  • Fomentar el trabajo digno con sus derechos y deberes: la Laudato Si’ señala que “No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias“ (§ 128).

  • La organización de sociedades justas, inclusivas y sustentables implican garantizar el trabajo digno para todos sus miembros. La tecnología debe estar al servicio del trabajo digno y no de su destrucción y esto solo es posible con un control comunitario de la tecnología. En estos días vemos el uso patronal de plataformas tecnológicas para beneficiar el crecimiento de formas de trabajo forzado, precario y sin derechos como el caso de los choferes de Uber o los trabajadores de las apps delibery.
  • Garantizar un Ingreso Básico Universal para todos que asegure un piso de derechos y deberes especialmente a los sectores más vulnerables y reorganice la economía al servicio del hombre garantizando tierra, techo y trabajo para todos. En el contexto de la pandemia por Coronavirus, el Papa Francisco, distintos países alrededor del mundo y el Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) se han pronunciado a favor de tal implementación: “Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento… y las cuarentenas se les hacen insoportables. Tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos” (Papa Francisco, Carta a los movimientos populares, Pascua 2020).
  • Garantizar la presencia de los Gobiernos nacionales y regionales en las áreas rurales que muchas veces son los pulmones del planeta para promover el bien común y la salvaguardia de la tierra contra las multinacionales o empresas nacionales de capitalismo aventurero que busca solo la explotación humana y el consumo de los recursos naturales. Como en la región de la Amazonia, en las áreas rurales de la Argentina se concentran muchos de los problemas socio-ambientales que señala Laudato Si’: deforestación que generan daños irreparables al medio ambiente, concentración de la tierra, monocultivo sistemático, destrucción de economías regionales y migraciones forzadas por pobreza. También se verifica fracking y contaminación de los ríos con la consecuente destrucción de ecosistemas y economías regionales. La falta de controles en las áreas agrícolas que requieren producción intensiva (fruticultura, horticultura, ladrilleros, etc.) ha multiplicado el trabajo esclavo, precario e infantil en los campos porque: “Si el Estado no cumple su rol en una región, algunos grupos económicos pueden aparecer como benefactores y detentar el poder real, sintiéndose autorizados a no cumplir ciertas normas, hasta dar lugar a diversas formas de criminalidad organizada, trata de personas, narcotráfico y violencia muy difíciles de erradicar” (Laudato Si’ § 197).
  • Promover Ciudades Ecológicas e inclusivas. Las migraciones forzadas a casusa de la destrucción de economías regionales producen hacinamiento en la periferia de las grandes ciudades en villas miserias, donde su población vive hacinada, sin agua y siendo también usada por estas formas de “capitalismo aventurero” para aumentar la precarización y el trabajo forzado. Naturalmente estás situaciones son condiciones favorables a la multiplicación del Covid-19.

  • Promover la salud del planeta y la equidad en salud, ahora y para las generaciones futuras. La salud y la prosperidad humanas están directamente relacionadas con el estado del medio ambiente. En la Argentina, en medio de la pandemia del Coronavirus, las personas contagiadas por Dengue se multiplican en todo el país y los casos sospechosos se contabilizan en 26.351, mientras que son 7.862 casos los confirmados. El número de afectados en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó los 4.302 pacientes, de los cuales 2.134 fueron confirmados en laboratorio. En la Argentina estamos en época de expansión del Dengue, por ende, hay que insistir en los cuidados, en el descacharreo, en fumigar, en cortar el pasto. Nadie puede decir, que esto es una elección de una enfermedad por sobre otra.
  • Promover una economía global justa con los organismos multilaterales nacionales e internacionales de crédito: comprometerse a cerrar los paraísos fiscales, evitar la evasión y lavado de dinero, defender el bien común sobre los intereses de las multinacionales más poderosas que terminan por asfixiar la producción local, realizar presupuestos públicos responsables a la hora de endeudarse, ayudar a los países en desarrollo a lograr la sostenibilidad de la deuda a largo plazo a través de políticas coordinadas destinadas a fomentar el financiamiento, el alivio y la reestructuración de la deuda, según corresponda, y abordar el problema de la deuda de los países pobres muy endeudados para reducir la angustia de la deuda. En estos casos es necesario encontrar modalidades de reducción, dilación o extinción de la deuda, compatibles con el derecho fundamental de los pueblos a la subsistencia y al progreso.

  • Adopción de estilos de vida simples: reducir el uso de energía y recursos, evitar los plásticos y en todo caso usar los reciclables, adoptar una dieta más basada en plantas, reducir el consumo de carne y aumentar el uso del transporte eléctrico privado y público en lugar de alternativas contaminantes. Donde se ha impuesto una cuarentena estricta a causa del Covid-19, se ha podido experimentar lo que puede ser un planeta sin utilizo de energías fósiles: canales y ríos limpios, cielo estrellado, aire respirable y salubre, etc.
  • Educación ecológica: rediseñar los planes de estudio en torno a la ecología integral, crear conciencia ecológica y acción, promover la vocación ecológica con los jóvenes y los docentes desde la escuela inferior, pasando por la media y superior, y en la Universidad e investigación.

  • Espiritualidad ecológica: recuperar una visión religiosa de la creación de Dios, promover celebraciones ecuménicas y litúrgicas centradas en la dignidad humana y en la responsabilidad respecto de la creación, desarrollar catequesis y oraciones ecológicas y alentar estar más tiempo en contacto con la naturaleza. Quizás Dios está usando el sufrimiento colectivo causado por el Coronavirus para llamarnos a todos a una comprensión más profunda de nuestras vidas. De repente descubrimos que somos menesterosos. Estábamos convencidos de que podemos dominar el mundo gracias a las
    certezas que provienen de los grandes descubrimientos de la ciencia y su aplicación tecnológica y repentinamente nos enfrentamos a un escenario más realista: los seres humanos somos débiles, sufrientes, frágiles y podemos encontrar nuestra grandeza y fuerza solo en una forma positiva de amor por nosotros mismos, por los demás y por Dios. La necesidad nos lleva a una esencialidad de la vida que puede alentar momentos de silencio, reflexión, cuidado por nuestros vecinos y nuestro planeta, sea individualmente que colectivamente, sea con nuestra religión que ecuménicamente.
  • Énfasis en la participación de la comunidad y la acción participativa en torno a la atención de la creación en todos los niveles de la sociedad mediante el impulso de campañas de promoción.
Algunas imágenes del encuentro de hoy. #LaudatoSi5