El inicio de la etapa de flexibilización permitirá recuperar un poco el nivel de actividad económica, aunque supeditado a la evolución de los contagios, sobre todo en el área metropolitana de Buenos Aires, donde la situación resulta más compleja. Por el momento, el equilibrio entre evolución de contagios y actividad económica será lo que irá trazando el camino, con el objetivo de moverse entre estas dos aguas, evitando el colapso del sistema sanitario y el quiebre de la economía.

Por su parte, en otras áreas del país el retorno a la actividad luce más palpable, debido a la menor cantidad de casos y a la mayor facilidad de control. Mientras tanto, el gobierno nacional continúa con sus paquetes de asistencia, expandiendo la cantidad de beneficiarios y extendiéndolos en el tiempo. Del resultado de la flexibilización dependerá la extensión de los programas y la evolución de la actividad económica en los próximos meses. Los indicadores económicos que se empiezan a observar correspondientes al mes de abril dan cuenta de una situación muy compleja. Hay que tener en cuenta que abril fue el mes completamente atravesado por la cuarentena obligatoria.

En el marco de esta estrepitosa caída de la actividad ocurrió una esperable desaceleración de los precios, con un registro más bajo en el mes de abril, aunque debe tenerse en cuenta la dificultad en el relevamiento de precios, al no contar con relevamiento presencial ni con muchas actividades, en las cuales no se tienen precios de referencia. Habrá que ver cuando estas actividades retornen cuales serán los precios vigentes, teniendo en cuenta el impacto de la fuerte emisión monetaria, que hoy encuentra colchón en su traslado a precios, debido al bajo nivel de actividad, pero que con la normalización de la actividad económica comenzará a presionar sobre los precios.

Mientras tanto, esta semana la atención estará puesta en la finalización del período de negociación para la reestructuración de la deuda, donde es muy poco probable que se llegue a un acuerdo que alcance las voluntades necesarias en cada caso, antes del viernes, que es la fecha final, ya que se cumplen los 30 días del período de gracia desde el no pago de los vencimientos de los bonos globales el 22 de abril. A partir del viernes existen tres posibilidades: que el gobierno pague los 503 millones de dólares que no pagó en abril, y estire así el plazo de negociación sin caer en default; que se acuerde un stand still, esto es, una extensión en el plazo acordado entre las partes; o que la Argentina ingrese formalmente en default. En todos los casos, en el corto plazo se contaría con la libertad necesaria para llevar adelante políticas expansivas, que requieren quitarse de encima los pagos de vencimientos de deuda, y apuntar a fortalecer el mercado interno. En el caso del default, deberán soportarse un tiempo embates judiciales desde el exterior, intentos de embargos que pueden afectar la actividad comercial, y encarar un nuevo proceso de reestructuración más adelante o intentar resolverlo por la, siempre desfavorable, vía judicial. En medio de la negociación, el gobierno había pasado la responsabilidad a lo acreedores. El planteo fue, la oferta de parte de la Argentina está puesta sobre la mesa, al haber sido rechazada, esperamos una contra propuesta. Esa contra oferta llegó el viernes pasado a última hora. Fueron tres las propuestas que hicieron llegar los acreedores, de parte de tres grupos de fondos diferentes. En todas se busca acortar el período de gracia, mejorar las tasas de interés, y acortar los plazos de los nuevos títulos. Al final del camino llegan a un valor presente neto de entre 58 y 60 dólares, lejos de los 35 dólares aproximadamente de la propuesta de Guzmán. Esto indica que las diferencias son significativas, y el plazo por delante muy corto. Por este motivo creemos que la probabilidad de default es alta, aunque la voluntad política del gobierno sea evitarlo.

La propuesta de reestructuración de deuda planteada por la provincia de Buenos Aires, de características muy similares a la planteada por el gobierno nacional, fue rechazada de cuajo también por parte de los acreedores más importantes. En el caso de la provincia, se venció un plazo clave, a partir del período de gracia tras un vencimiento no pagado, que la deja en situación de default. Sin embargo, la provincia decidió extender el plazo de vencimiento de la propuesta para el canje de deuda Ley Extranjera hasta el 26 de mayo, el primer día hábil posterior al vencimiento del período para la deuda nacional. En el comunicado aclaran que esta extensión se realiza teniendo presente que una parte de los acreedores de la Provincia ya ha manifestado su aprobación a la propuesta formulada y que se encuentra en desarrollo un diálogo constructivo con el resto de los acreedores. Mientras tanto, la provincia de buenos aires envío a su legislatura un paquete de leyes que incluirá las siguientes solicitudes de endeudamiento: U$S 500 millones para financiamiento con Organismos Internacionales, $ 20.000 millones para un bono a proveedores, $ 8.000 millones para la emisión de letras del tesoro. Esto busca financiamiento en el mercado interno en pesos y con organismos internacionales, para intentar capear las necesidades generadas por una crisis, que además tiene fuerte impacto en la recaudación tanto nacional como provincial.

Durante marzo, la utilización de la capacidad instalada de la industria alcanzó el 51,6% (desde 59,4% en febrero y 58,8% en marzo de 2019). Se trata de un registro muy bajo, similar a los alcanzados en el peor momento de la crisis de 2002. Refinación de petróleo, con el 70,8%, fue el sector con mayor utilización de la capacidad instalada. Por otro lado, el sector con menor utilización de la capacidad instalada fue el automotriz, que alcanzó el 25,9%.

Con el objetivo de contener los depósitos en pesos y quitar presión sobre la brecha cambiaria, el BCRA anunció que la tasa mínima de los plazos fijos del 70% de la tasa de Leliqs sea aplicable a todos los plazos fijos, sin límite de importe (hasta ahora era para plazos fijos de hasta $4 millones). Esto llevaría la tasa Badlar de 21% actualmente a 26,6%, y la TM20 de 18,7% a 26,6% igualmente.

Se conoció el dato de inflación del mes de abril, que aumentó un +1,5% mensual (vs +3,3% mensual en marzo), por debajo del 2,2% mensual que estimaba el relevamiento de expectativas de mercado del Banco Central. De esta manera, en los últimos 12 meses el índice acumula un aumento de +45,6%. Sin embargo, un dato que genera una alerta es que el segmento “alimentos y bebidas” fue el que registró la mayor suba, aumentando +3,2% con respecto a marzo. Esto evidencia un aumento desmedido en varios productos de la canasta básica, con impacto directo sobre los sectores de menores recursos. El promedio de la suba de precios se ve afectado por productos y servicios que al no presentar actividad tampoco registran variación.

Como venimos advirtiendo, la única fuente de financiamiento del gobierno nacional para enfrentar la crisis es la emisión monetaria. El 12 de mayo (último dato disponible) el Banco Central le transfirió al Tesoro Nacional $ 180.000 millones en concepto de utilidades. En 2020, el financiamiento monetario al tesoro acumula $ 912.000 millones. La base monetaria se ubica en $2.390.593 millones, un +82,6% por encima del mismo período del año anterior. El traslado a precios de esta expansión monetaria hoy es absorbido por el bajísimo nivel de actividad. El riesgo es el traslado a precios a medida que la actividad se vaya normalizando. Será necesaria una estrategia de salida de parte del BCRA que logre esterilizar la cantidad de pesos que vaya resultando excedente, sin subir mucho las tasas de interés y evitando la expansión de la brecha cambiaria. Un desafío complejo, pero que será necesario para frenar la posibilidad de una hiperinflación.