Los comités de crisis deben ser el cimiento de la Comunidad Organizada

“La comunidad organizada debe conformarse a través de una conducción centralizada en el nivel superior del gobierno, donde nadie discute otro derecho que el de sacrificarse por el pueblo; una ejecución descentralizada y un pueblo libremente organizado en la forma que resulte más conveniente a los fines perseguidos”. (Perón 1974)

La evolución de la pandemia ha profundizado la crisis del sistema capitalista globalizado, basado en el consumismo desenfrenado, el paradigma tecnocrático y el descarte. Sobre esta crisis maduran las condiciones en Argentina para avanzar hacia la comunidad organizada que pensó Perón con sus tres ideas fuerza: a) Conciencia comunitaria: el individuo solo se realizará en una comunidad que se realiza y su destino está directamente vinculado al de su comunidad; b) El sujeto del desarrollo de la comunidad es el pueblo organizado autónomamente e interactuando en democracia participativa con el Estado. No es el individuo egoísta (liberal) ni el sujeto pasivo colectivista; c) La comunidad organizada como nuevo proyecto de civilización humana donde interactúan la libertad y la necesidad es superador del individualismo deshumanizado y del colectivismo asfixiante y nos retorna a las raíces de las comunidades primitivas cristianas en un plano cualitativamente superior.

El rumbo correcto que adoptó nuestro presidente en la crisis, priorizando la vida por encima del mercado, la salud colectiva por encima del interés privado; el cuidado de todos los argentinos y argentinas evitando cualquier descarte, ha logrado reunir el apoyo de la gran mayoría de la población, a pesar de los grandes sacrificios económicos. Sin embargo, existe una contradicción entre los correctos lineamientos generales impartidos desde presidencia y la lenta, torpe y/o deformada ejecución de esos lineamientos en el terreno práctico.

El actual aparato estatal, diezmado por el gobierno anterior y con altas dosis de burocracia, maraña de normas y hasta de focos de corrupción, se muestra ineficaz a la hora de materializar las decisiones del poder central. Ésta contradicción al compás de la profundización de la crisis económica, amenaza en su devenir con minar la autoridad presidencial. La forma rápida de superar esa contradicción es avanzar hacia la unidad de los argentinos mediante una conducción centralizada y una ejecución descentralizada en la que se convoque a participar ampliamente a las organizaciones libres del pueblo.

Dar paso hacia una democracia social basada en comunidades organizadas en las que interactúe el Estado y las organizaciones de la sociedad civil en todos y cada uno de los municipios de Usuahia a la Quiaca. Los Comités de Crisis (o de emergencia) deberían ser la oportunidad de sentar los cimientos de esa comunidad organizada. Convocando desde cada municipio a los cultos religiosos, los sindicatos, las organizaciones sociales, las pymes, los concejales del oficialismo y la oposición y toda organización representativa de la comunidad con el objetivo de contener a la población en medio de la crisis, ejecutar creativamente los lineamientos generales en cada contexto determinado y en base a buenas prácticas que se vayan desarrollando, socializar la experiencia para generar efecto contagio y dar mayor sabiduría al poder central a la hora de enderezar las decisiones.  

En los primeros cuatro meses de cuarentena y aislamiento social preventivo y obligatorio, lamentablemente, han sido muy pocos los municipios o localidades que han comprendido la importancia de la amplia participación y control de las organizaciones libres del pueblo en estos espacios de emergencia. Sabemos que, con avances y retrocesos en las fases, la pandemia está lejos de haberse resuelto.  Todavía tenemos varios meses para que exista la vacuna y la misma llegue a cada persona, por lo tanto medidas de aislamiento, cuarentena y resentimiento de la economía seguirán presentes. 

Es por eso que desde el inicio de esta situación, el Frente Multisectorial 21F viene reclamando que los Comités de Crisis incorporen a las organizaciones en forma amplia y transparente para abordar colectivamente las principales tareas que deben tener comités: a) controlar el uso eficaz y transparente de los fondos nacionales priorizando lo más urgente; b) la distribución de alimentos regular donde haga falta; c) el empadronamiento de argentino/as no bancarizados para que tengan acceso a los beneficios sociales; d) la red de voluntarios para asistir a los adultos mayores; e) el relevamiento de insumos y medicamentos indispensables; f) el reordenamiento productivo hacia las necesidades esenciales; g) la información veraz y conjunta de prevención y ejecución de medidas llevando certeza a los vecino/as, entre otras tantas medidas. h) la evaluación y generación de proyectos de reactivación en cada comunidad para la post pandemia.

La experiencia de los Consejos Consultivos durante la crisis del 2001-2002 es últil para tener presente en estos tiempos en que ningún municipio está objetivamente en condiciones de atender el sinnúmero de situaciones sociales nuevas sin la colaboración de los principales actores de la sociedad civil. El rompecabezas económico social que deja la cuarentena solo puede ser reconstituido colectivamente.

Para una inmediata planificación social de acuerdo a la nueva realidad y la supervisión eficaz de los recursos descentralizados es indispensable el trabajo mancomunado obligatorio de cada intendente o intendenta con los principales actores de la sociedad civil porque ante la gravedad de la crisis, si se sigue actuando a ciegas y empíricamente o en forma mezquina,  se pone en riesgo la gobernabilidad democrática.

Es cierto que el Ministerio de Desarrollo Social aconsejó a los municipios crear este tipo de comités. Pero con la sugerencia creemos que no alcanza. Es menester que se subordine el envío de fondos a la existencia de estos comités, con el control y participación de las organizaciones del pueblo, para no fracasar.

La descentralización de los fondos por sí misma no es garantía de que los mismos sean distribuidos en los municipios o, si son distribuidos, que se utilicen eficiente y eficazmente. Hay provincias donde llegaron fondos de Nación que no fueron distribuidos plenamente y otros donde fueron distribuidos, pero el municipio los utiliza en base a un mapa social viejo, anterior a la cuarentena y que omite un sinnúmero de situaciones nuevas que son urgentes atender. La manera de resolver estos problemas es simple: la amplia publicidad de los fondos que se descentralizan y sus destinos y el control colectivo de esos fondos en cada municipio por los Comités de Emergencia o Consejos Consultivos.


Las grandes crisis engendran grandes oportunidades. Como señalaba Perón, las políticas públicas que durante décadas caracterizaron a los Estados benefactores europeos fueron construidas desde la crisis y las cenizas de la guerra, uniendo a todos los sectores. Las grandes crisis generan condiciones extraordinarias para avanzar en la unidad nacional y es indispensable que todos y cada uno de los argentinos sienta que es parte de esa unidad y de esa reconstrucción.

Los Comités de Crisis en cada municipio pueden ser el eje vertebrador de la interacción creativa del Estado y las organizaciones libres del pueblo, de las medidas adoptadas desde el poder central y la ejecución eficaz y descentralizada. Esa interacción de gobierno y comunidad organizada es una fuente permanente de sabiduría que se va perfeccionando en la interacción. Para ello es indispensable que cada intendente convoque a estos comités de crisis con espíritu amplio y democrático.

No se trata de reemplazar el poder que ejerce democráticamente cada intendente, sino que a la hora de adoptar decisiones tenga el consejo y consenso sabio de las organizaciones vivas de su comunidad. La contradicción entre el correcto rumbo presidencial y el Estado lento, entre el cambiante mapa social y el municipio sin un GPS actualizado, solo puede ser abordado desde la comunidad organizada. Por eso los Comités de Emergencia deben constituirse de modo obligado en todos los municipios de Argentina.

Nota de Gustavo Vera