El año apunta a cerrar con una caída del PBI de más de 12%, y con una inflación en torno a 35%. Se completa así otro año de estanflación en nuestro país, con un deterioro constante de los indicadores sociales, y una pobreza por ingresos que alcanzó el 47% en el segundo trimestre. La actividad económica presenta una muy preocupante dinámica descendente en los últimos años. En 2018 la caída fue de -2,5%, en 2019 de -2,2%, y contra ese bajo nivel este año la contracción supera los dos dígitos, marcando una caída más fuerte aún que la del año 2002, luego de la peor crisis de la historia y el estallido de diciembre de 2001. Por su parte, la inflación que se presenta alta en nuestro país hace muchos años, terminó el 2019 con el registro más alto de los últimos años, alcanzando casi un 54%. La pandemia generó esta situación, a contramano de lo que el gobierno pretendía cuando inició su gestión, pocos meses antes de que el virus llegara al país.

Si bien la inflación de este año resulta casi 20 puntos porcentuales por debajo de la del año anterior, preocupa un registro tan alto en un contexto tan fuertemente recesivo. Para el año próximo, las proyecciones del gobierno plasmadas en el presupuesto 2021 indican un rebote de la actividad de 5,5%, es decir, se recuperaría menos de la mitad de lo perdido este año, y una inflación de 29%, menor a la de este año. El escenario de recuperación en la actividad con una moderación de la inflación se centra en la idea del éxito de los programas especiales (precios máximos, precios cuidados), y en un menor ritmo de emisión monetaria, vinculado a un ajuste fiscal, que permitiría recortar el déficit de casi 8% del PBI con el que se cerraría este año, a la mitad. El objetivo en el presupuesto es 4,5% del PBI, aunque el ministro Guzmán deslizó que apunta a un registro por debajo del 4%. Si bien la recuperación de la actividad debería tener un impacto positivo en la recaudación, será necesario un recorte por el lado del gasto para alcanzar ese objetivo. De hecho, ya se han anulado los programas especiales adoptados para enfrentar el impacto de la pandemia, que tuvieron un muy importante costo fiscal este año. La incógnita es hasta donde la débil matriz social que hay hoy en el país soporta el recorte de estos programas especiales. Sin embargo, para el promedio de los consultores privados que releva el BCRA, la inflación terminaría 2021 con un registro de 50%, por encima del resultado de este año, y casi retornando a la inflación de 2019. Si se confirmara esta proyección, el escenario se plantea muy complejo, entre otras cosas por el escaso margen para otro golpe al poder adquisitivo de los salarios.

Vuelve a preocupar la dinámica del virus, con curvas que cortan la tendencia descendente, se aplanan y comienzan a mostrar un retorno hacia retomar el crecimiento. El rebrote en muchos países de Europa y en los Estados Unidos, junto al crecimiento de contagios en Brasil y otros países de la región, encienden una alarma. La posibilidad de un rebrote en nuestro país, plantea el interrogante del financiamiento si hubiera que recomponer los programas especiales, y el costo económico de volver a imponer una cuarentena. Las proyecciones comentadas en el primer párrafo para el año próximo se basan en la premisa de la contención del virus, vacuna mediante.

Mientras tanto, sigue la negociación con el FMI de manera fluida entre el equipo económico argentino y los técnicos del fondo en Washington. Se presentarán cuáles son las distintas estrategias de financiamiento a través del mercado de deuda local, que buscarán reducir el financiamiento monetario del déficit. Durante octubre, la asistencia del BCRA al tesoro fue de $150.000 millones mediante utilidades, y acumula de esta manera $1.452.000 millones durante el año. Se trata de un ritmo de emisión imposible de soportar con equilibrio macroeconómico.  El objetivo de cerrar con el FMI antes de abril está relacionado con que luego deberán negociar con el Club de París vencimientos cercanos a U$S 2.130 millones. Un acuerdo con el fondo facilitaría las negociaciones con este grupo de acreedores.

Mientras tanto, el Senado aprobó el aporte solidario sobre las grandes fortunas, de más de $200 millones. De esta manera, se espera recaudar alrededor de $300.000 millones, pagado por alrededor de 9.000 personas. 

La provincia de Buenos Aires extendió nuevamente el vencimiento de la oferta del canje que era el pasado viernes 4 hasta el próximo 4 de enero. Por el momento se mantienen las negociaciones y la única oferta publicada sigue siendo la original. Van varias extensiones del plazo, y se torna inminente un acuerdo, dado que la provincia podría quedar definitivamente declarada en default. 

Durante octubre, el índice de producción industrial manufacturero cayó -2,5% mensual (luego de registrar un incremento de +5,3% mensual en septiembre). En términos interanuales registró su novena caída en lo que va del año y se contrajo -2,9% anual. De esta manera, en el acumulado del año acumula una caída de -9,9% en comparación con el mismo período de 2019. Luego de una variación positiva en septiembre, la única en el año, se vuelve a presentar una caída en este indicador, lo cual evidencia la debilidad de la recuperación de un sector clave para la economía y la generación de empleo, como es la industria. Los sectores con mayor incidencia negativa en el índice fueron alimentos y bebidas (-2,5% anual) y textiles, prendas de vestir y calzado (-24% anual). Por otro lado, productos de metal, maquinaria y equipo (+27,3% anual) y muebles y otras industrias manufactureras (+7,1% anual), registraron variaciones interanuales positivas. Mientras tanto, el indicador sintético de la actividad de la construcción registró durante octubre un aumento de +4,3% mensual (desde +3,8% mensual en septiembre). Sin embargo, en términos interanuales acumuló su décima caída en lo que va del año y se contrajo -0,9% anual, siendo esta la menor caída del 2020. En consecuencia, en lo que va del año el indicador sintético de la actividad de la construcción acumula una caída de -25,6% con respecto al mismo período del año previo. Si bien la caída acumulada en el año es muy fuerte, la tendencia resulta auspiciosa, ya que si persistiera la dinámica de los últimos meses en noviembre podríamos observar un registro positivo. Vinculado con la obra pública, el consumo de asfalto cayó -5,1% anual y acumula una caída de -61,2% anual en 2020. Este dato es muy relevante, dado que el gobierno pone énfasis en la obra pública como uno de los motores de la recuperación el año próximo. Durante septiembre, los puestos registrados en la actividad de la construcción cayeron -23,9% anual, y la superficie a construir autorizada por permisos de edificación cayó -31,1% anual. La recuperación de la obra privada, en las superficies relevantes viene muy lenta. 

El ministro Guzmán advirtió que no hay margen para bajar impuestos. En este contexto, se conoció que el mínimo no imponible para el pago del impuesto aumentará 35,38% en el próximo año hasta $74.810 para solteros y de $98.963 para empleados casados con dos hijos de sueldo neto. De esta forma se acompaña la inflación manteniendo el valor en términos reales. 

La inflación minorista de noviembre resultó en un 3,2%, por debajo del 3,8% de octubre. Con este resultado, en los últimos doce meses se acumula una inflación del 35,8%, y en el acumulado a noviembre 30,9%. El capítulo Alimento y bebidas, luego de haber registrado un 4,8% en octubre, descendió a un 2,7% en noviembre. Los precios regulados son los que permiten contener la suba. Muchos congelamientos de tarifas finalizan formalmente a fin de año. La intención del gobierno será extender los congelamientos, lo cual plantea un escenario de conflicto con muchas empresas de servicios públicos.