A pesar del relajamiento en las restricciones a la circulación, el rebote de la actividad va perdiendo fuerza, y la creación de empleo es casi inexistente. Esto implica la necesidad de una mayor asistencia de parte del Estado, en un momento en el que hay margen para poder hacerlo, sin generar un preocupante desequilibrio fiscal. Gracias a los ingresos extraordinarios de este año (por recuperación de la actividad y por el aumento de los precios internacionales de los commodities de exportación), el Tesoro cuenta con un margen del 0,8% del PBI para continuar incrementando el gasto COVID, e igualmente alcanzar el déficit de 4,2% del producto proyectado en el Presupuesto, incluso sin considerar los DEGs del FMI que llegarían antes de fin de año. Analizando los datos fiscales del primer cuatrimestre, destaca que el déficit primario de sólo 0,2% del PBI es el segundo registro más bajo de los últimos seis años. En comparación con el año pasado, los recursos se incrementaron fuertemente en términos reales (15,2% en el primer cuatrimestre, 0,3 puntos del producto) y las erogaciones presentaron un retroceso (-6% y -0,9 p.p.). Sin embargo, respecto del año 2019 los resultados son muy distintos. En este sentido, se puede advertir un aumento del gasto en 0,8 p.p. del PBI y un alza de los ingresos de sólo 0,5 p.p. del producto. En definitiva, un déficit primario que resulta superior al observado hace dos años, donde destaca la suba del gasto producto de un alza de 0,3 p.p. en subsidios, 0,3 p.p. en programas sociales (Progresar, Trabaja, etc) y 0,1 p.p. en gastos de capital. Este año contará con ingresos extras, que permiten un achicamiento del rojo fiscal respecto al año previo.

En este sentido, deben destacarse en primer lugar los ingresos por los derechos de exportación, en el marco de precios de commodities en máximos de los últimos ocho años. Así, con exportaciones del agro que sumarían unos US$ 7.800 millones adicionales este año, esta partida se incrementaría en 0,5% del PBI. A su vez, el Aporte Solidario y Extraordinario a las grandes fortunas, que se computaría en las cuentas de mayo, implica un adicional de 0,5% del producto. A esto se puede sumar también un extra por el neto del impuesto a las ganancias de empresas y personas, la suba de alícuotas de bienes personales y el rebote de la actividad económica, con efectos especialmente en IVA, pero que podrían ser acotados en términos del producto. El cambio en la fórmula de actualización de las jubilaciones, donde el ajuste se hace en base a los ingresos de ANSES y los salarios (RIPTE), también implicaría una reducción del gasto previsional en términos del PBI. En efecto, las erogaciones en concepto de jubilaciones y pensiones (contributivas y no contributivas), podrían reducirse en un punto del producto respecto al año pasado (desde el 9,7% del PBI en 2020). los subsidios económicos presentarían un alza en la comparación con el año pasado, en línea con tarifas prácticamente congeladas, principalmente en el AMBA.

Finalmente se estableció un incremento en el gas residencial de todo el país de sólo 6% a partir de junio, mientras que para las tarifas eléctricas destaca una única suba del 9% desde mayo en la región del AMBA. Por su parte, los gastos de capital presentarán una fuerte suba. De hecho, en lo que va del año ya se expandieron un 138,2% anual. Cabe destacar que en los últimos años electorales esta partida del presupuesto representó un 2,3% del producto. Es probable que se observe un incremento de 0,6 puntos del PBI este año, hasta un 1,6%. De esta manera, se observa margen para un incremento del gasto COVID sosteniendo el déficit primario del 4,2% del PBI planteado en el presupuesto. En efecto, los anuncios por unos $ 488.000 millones, involucran erogaciones por sólo 1,2% del PBI, ubicándose bien por debajo del gasto COVID del 3,5% del producto del año pasado. A esto debe adicionarse el bono para los titulares de la AUH, AUE y de asignaciones familiares para monotributistas de categorías A y B de $ 15.000 (abarca a un millón de personas aproximadamente), que no obstante es acotado en términos del PBI. En síntesis, el gasto COVID podría ser del 2% del PBI, un 0,8% más que lo anunciado hasta el momento. Esto es importante para sostener la recuperación de la actividad e impulsar el tan necesario incremento en los ingresos de los hogares. 

Por el lado del gran problema que enfrenta este año la economía, que es la necesidad de frenar un proceso inflacionario que no cede, se lanzó una nueva canasta de 70 productos de consumo masivo con precios congelados por seis meses. Este programa que se llama “Super Cerca” reemplazará el programa de precios máximos y está destinado a comercios de barrio, almacenes y autoservicios. Su busca así poder tener mayor control sobre un conjunto de productos más acotado, a la vez que garantizar cercanía a los consumidores y generar rentabilidad a los pequeños comerciantes, alejándose de la lógica concentradora sobre grandes cadenas que presentaban muchos programas precedentes. 

En cuanto a la recuperación de la actividad se conocieron más datos la semana pasada. El índice de producción industrial manufacturero de abril avanzó un 0,3% mensual (vs +0,7% mensual en marzo), y +55,9% anual (tomando como base de comparación abril de 2020, el mes más afectado por las restricciones debido a la pandemia). El acumulado del primer cuatrimestre del año se ubica un 21,3% respecto del mismo período de 2020. Las subas más destacadas se observaron en industrias metálicas básicas (+167,4% anual), productos minerales no metálicos (+266,5% anual), y maquinaria y equipo (+156,2% anual). También durante abril, el indicador sintético de la actividad de la construcción registró una caída de -2,2% mensual (vs -1,5% mensual en marzo), y subió +321,3% anual (debido a la base de comparación, ya que abril de 2020 fue el mes más afectado por la pandemia). El acumulado en los primeros cuatro meses del año presenta una suba de +70,9% anual con respecto al primer cuatrimestre de 2020. Durante marzo, los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción registraron una caída de -0,1% anual y el acumulado enero/marzo de este año presenta una baja de -6,1% en comparación con el mismo período del año pasado. La superficie a construir, autorizada por permisos de edificación, subió +63,2% anual en marzo y durante el primer trimestre del año acumula un aumento de +33,2% en comparación al primer trimestre de 2020. Lo datos confirman la debilidad en cuanto a la creación de empleo que presenta la recuperación de la actividad. 

Un aspecto clave este año, dada la necesidad de recomponer el poder adquisitivo de los salarios, es el aumento que cada sector obtenga por paritarias. Hasta el momento, con varios sectores con acuerdos cerrados para el 2021, el promedio de los aumentos salariales se encuentra en 41,6%, por encima de la inflación estimada por el Gobierno en 29%, pero por debajo de la estimación del REM del BCRA de mayo, de 48% para este año. De esta forma, si las proyecciones de los privados terminan ocurriendo, nuevamente tendríamos un año con pérdida de poder adquisitivo con estos acuerdos paritarios. El sindicato de camioneros oficializó el pedido de aumento salarial de 45% que llegaría al 52% con la suma de bonos adicionales solicitados

En relación a los precios, el 20 de junio se cumplen los 30 días de la medida que restringe la exportación de carne. Durante este último mes los precios siguieron subiendo, un 6,1% promedio en el mes, y un 75% anual para un promedio de cortes. Esta semana el gobierno definirá si continúa con la medida o si logra acordar con el sector para que aumenten la mercadería destinada al mercado local, y se controlen las subas desmedidas de precios.