Mientras la actividad económica muestra signos de estancamiento en su recuperación, con algunos sectores con dinámicas algo más alentadoras, la tensión en el frente cambiario crece. La expectativa de una devaluación se encuentra instalada, la brecha cambiaria crece de manera preocupante, habiendo alcanzado ya más de un 100%, y comienzan a generalizarse los aumentos de precios. Todo esto se da a partir de una situación de carencia de dólares tanto en stock, con casi nulas reservas líquidas en el BCRA, como en flujo, donde crece la demanda de dólares, por ahorro, por adelanto de importaciones, y por pagos de vencimientos de deudas privadas, y no aumenta la oferta, ni por exportaciones ni por ingreso de inversiones extranjeras. El gobierno insiste en defender el actual tipo de cambio, y la brecha sigue creciendo. Los niveles actuales, ya por encima de los $150 para el dólar en sus diferentes alternativas (MEP: 147, CCL: 159, Blue: 167), están por encima de lo que sería un tipo de cambio de equilibrio, pero lo cierto es que, si no logra recomponerse la confianza, estos valores podrían seguir escalando sin encontrar un techo. A esta altura es necesario calmar este frente con un shock de ingreso de dólares, ya sea a partir de algún acuerdo internacional (China, FMI –EEUU-), o con un fuerte estímulo a las exportaciones del sector agropecuario (vía devaluación, o reducción fuerte de las retenciones), o con fuertes medidas regulatorias al sector agroexportador (control del Estado sobre el comercio de granos). Por el momento, no se vislumbra ninguno de estos rumbos, motivo por el cual la brecha sigue escalando. 

En los primeros cinco días del mes el BCRA vendió U$S 353 millones durante el mes y U$S 1.500 millones durante los últimos 30 días. Los depósitos en dólares del sector privado también cayeron U$S 303 millones durante el mes y U$S 1.565 millones durante los últimos 30 días.

Mientras tanto, la semana pasada la misión del FMI estuvo en la Argentina. Los representantes del organismo mantuvieron reuniones con funcionarios del ministerio de economía, del BCRA, con legisladores, y también con organizaciones como la UIA, CGT, y algunos economistas, entre otros. Lo cierto es que terminó la visita y por el momento no se observa ni ningún tipo de rumbo en la negociación, ya sea por reestructurar la deuda por US$44.000 millones contemplando un período de gracia, o ya sea por lograr el desembolso de los US$13.000 millones que quedaron pendientes de desembolso, desde el préstamo negociado con el gobierno de Macri, por un total de US$57.000 millones. El gobierno sostiene que no buscará recorrer ese camino, que no pretende más desembolsos, y que sólo apunta a lograr un período de gracia en la devolución del préstamo efectivamente realizado. La cuestión de fondo detrás de esto radica en las características del plan económico que se acuerde. 

En medio de las tensiones en el frente cambiario, el Banco Central no logra recomponer sus Reservas. Tal como anticipamos en el informe de la semana pasada, luego del anuncio de las medidas, no se observa ingreso de dólares, y la brecha cambiaria sigue creciendo. Los datos publicados por el BCRA en relación al mes de septiembre dan cuenta de una caída en las Reservas Internacionales de U$S 1.463 millones, hasta U$S 41.379 millones, por la venta de divisas equivalente a U$S 1.618 millones (desde ventas por U$S 1.279 millones el mes anterior), compensado levemente por el aumento de efectivo mínimo por U$S 591 millones. La Base Monetaria subió +4,7% mensual y +82,7% anual, desde -5,8% mensual en agosto principalmente por las transferencias hacia el Tesoro por $231.797 millones, compensado por la absorción generada por la venta de divisas en el mercado cambiario. Los depósitos en pesos del sector privado subieron +2,36% mensual y +89% anual. Los plazos fijos no ajustables crecieron +5,6% mensual y los ajustables +7,6% mensual. Los depósitos en caja de ahorro cayeron -0,85% mensual y en cuenta corriente subieron +0,2% mensual. Los depósitos en dólares del sector privado cayeron U$S 1.019 millones (-6%) hasta U$S 16.146 millones. El comportamiento de esta variable luego del anuncio de mayores restricciones en el mercado cambiario resulta clave, porque es una medida de la desconfianza en el sistema. Si bien el nivel de liquidez del sistema bancario es muy alto y estos depósitos no corren peligro, la pérdida de confianza lleva a refugiarse, y cada dólar que sale de depósitos tiene su correlato en caída de Reservas. Los préstamos en pesos al sector privado aumentaron +2% mensual y +50% anual. La tasa de leliqs se mantuvo en 38%. El stock de Leliqs cayó $13.944 millones (-3%) mientras que el de pases subió $55.981 millones (+12%).

En medio de todas las tensiones financieras se conocieron datos vinculados con la economía real. El índice de producción industrial manufacturero de agosto cayó -7,1% anual (desde -6,6% anual en julio) y de esta manera en lo que va del año acumula una caída de -12,5% en comparación con el mismo período del año anterior. La serie desestacionalizada cayó -0,9% mensual, siendo esta la primera caída desde abril. De esta manera, se ubica 37% por encima del mínimo alcanzado en abril, pero en lo que va del año cae -7%. Al observar la evolución de la serie en los últimos meses se ve que la recuperación, después del piso de abril/mayo, comienza a perder fuerza y estancarse. Los sectores que más incidieron en la caída del índice fueron las industrias metálicas básicas (-25,2% anual), alimentos y bebidas (-4,9% anual), y prendas de vestir (-30,7% anual).

También durante agosto, el indicador sintético de la actividad de la construcción cayó -17,7% anual (desde -12,9% anual el mes previo) y en el acumulado entre enero y agosto registra una caída acumulada de -31,8% con respecto al mismo período de 2019. La serie sin estacionalidad cayó por primera vez luego de 3 meses de subas consecutivas y se contrajo -1% mensual, sin embargo, se ubica en un nivel 213% superior al mínimo de abril. El consumo de asfalto cayó -60,9% anual. En julio, los puestos de trabajo registrados en el sector privado de la actividad de la construcción cayeron -28,1% anual. Preocupa en este caso también la pérdida de fuerza en la recuperación. Empieza a observarse que, a pesar del rebote desde el freno total en la actividad de hace unos meses atrás, la situación económica actual le pone un límite a la recuperación. El elevado nivel de incertidumbre afecta las inversiones en un sector que requiere de un horizonte despejado. 

El Banco Central publicó el relevamiento de expectativas de mercado (REM) correspondiente al mes de septiembre. Para diciembre de 2020 las consultoras esperan una inflación de +36,9% anual, una caída del PBI de -11,8% anual, la tasa Badlar en 32,5%, y el tipo de cambio en $83,8.