Mientras se extiende la cuarentena como consecuencia de la circulación del virus, en particular en el área del AMBA, se extiende también el plazo de renegociación de la deuda. Ambos factores actúan como fuente de incertidumbre y de desequilibrio macroeconómico e interactúan entre sí. La extensión de la cuarentena expande su impacto económico y requiere de más intervención por parte del Estado para sostener la economía, que en el contexto de default en el que se encuentra la economía, implica utilizar la única fuente de financiación al alcance, que es la emisión monetaria. Esta necesidad, es a su vez, una fuente de incertidumbre adicional al momento de cerrar un acuerdo con los acreedores externos por la deuda. Las proyecciones de caída del PBI para este año ya rondan el -10% (algo similar a lo ocurrido en 2002), y la necesidad de inyectar dinero por parte del Estado proyecta un muy fuerte déficit fiscal para el año en curso.

Mientras tanto, el comercio exterior se resiente fuertemente como consecuencia de la recesión global y las trabas al comercio que implica la presencia de la pandemia. De esta forma, ni el gobierno puede proyectar seriamente un programa macroeconómico con proyecciones, ni los acreedores pueden confiar en la capacidad de pago futura de un país con un déficit de divisas tan importante. Por el momento, la Argentina continúa en default, en el caso de los bonos en dólares emitidas bajo jurisdicción externa, que es la parte más complicada de la deuda, desde el 22 de mayo, fecha en la que se venció el período de gracia de 30 días transcurridos a partir del no pago del vencimiento de tres bonos globales el 22 de abril de este año.

Asimismo, existe una situación de default también con el FMI, ya que este año debía comenzarse con los pagos del crédito otorgado al gobierno de Macri, los cuales de palabra se han postergado para el año próximo, pero todavía no hay acuerdo formal que lo ratifique. El organismo aguarda la finalización de la negociación con los acreedores privados, en la que intenta ayudar a la Argentina, no por afinidad ideológica, ni por empatía, ni mucho menos, sino por defender su propio interés. Cada dólar adicional que va a parar al pago a los acreedores privados es un dólar menos para el organismo. También, en las últimas horas el gobierno ha incurrido en un default con el Club de París, por un vencimiento de US$ 2.100 millones, que tampoco se pagó. La realidad es que, dado el escaso nivel de reservas internacionales en el BCRA, y los problemas internos que presenta la economía, ningún pago podrá realizarse por un tiempo. Si se sigue dilatando la negociación o si terminara fracasando y empujando a un default ya definitivo, el problema se extiende al sector privado. Un conjunto de empresas argentinas enfrenta vencimientos de deuda por cerca de US$2.500 millones en el primer semestre del año próximo que, en este contexto, obviamente deberán refinanciar. El problema radica en que, en caso de confirmarse el default, no van a poder refinanciar ni tampoco tienen la capacidad de pagar estas deudas, de manera que el default se generalizaría sobre empresas del sector privado, dejándolas, en algunos casos, al borde del abismo.

Mientras tanto, se conoció en las últimas horas la decisión del gobierno nacional de intervenir a través de un DNU, que contempla también el envío al Congreso de la Nación de un proyecto de ley para llevar adelante la expropiación y nacionalización de la empresa Vicentin. Esta compañía tiene un historial de comportamiento fraudulento contra el Estado y privados, avalada por el gobierno de Mauricio Macri con el que presentaba estrechos vínculos. De hecho, fue el principal aportante de campaña de ese espacio político en las últimas elecciones presidenciales. La empresa declaró la convocatoria de acreedores con una deuda impaga por cerca de US$ 1.500 millones. Gran parte de esa deuda fue contraída con la banca pública. En particular, con el Banco Nación, que le otorgó créditos por US$ 350 millones, de los cuales alrededor de US$ 100 millones fueron otorgados cuando la empresa ya había dejado de pagar sus deudas y una vez que el gobierno de Macri ya había perdido la elección. El otorgamiento de estos préstamos se otorgó en un trámite expres que no cumplió con las básicas medidas de riesgo crediticio que debe contemplar la institución bancaria. De hecho, por este hecho en particular se encuentra procesado, Javier González Fraga, ex titular del BNA. Aquel que declaró en los albores del macrismo en el poder que el problema de la Argentina en los años previos había sido hacerle creer a los trabajadores que se podían comprar un teléfono celular o un par de zapatillas. Ahora deberá explicarle a la justicia, y esperemos que así sea, cual fue el motivo que lo llevó a prestarle semejante suma de dinero de un banco público -es decir, de los contribuyentes- a una institución que, a los diez días de recibir el dinero se declaró en convocatoria. Lo cierto es que, a partir de esta decisión, el gobierno pasa a controlar una empresa que por su importancia en el mercado (es la sexta actualmente en cantidad exportada) puede actuar como testigo. Esto es lo que genera gran preocupación en el sector, que ha comenzado a hablar de Chavismo, comunismo, etc.

La negociación por la deuda tiene fecha de vencimiento este viernes 12 de junio, el cual será nuevamente extendido, mientras el gobierno anunció que para este viernes presentará nuevamente otra oferta a los acreedores. Se habla de un corte en el período de gracia, que inicialmente había sido establecido en 3 años. Veremos si esto es así finalmente, porque si se habla de sostenibilidad de la deuda, es muy poco probable que la Argentina pueda enfrentar pagos antes de los próximos tres años, considerando la necesidad que habrá de impulsar la actividad económica para salir de la situación actual.

La provincia también extendió el vencimiento de la oferta de canje de deuda ley extranjera hasta el 19 de junio. En el comunicado señalaron que existe cierto margen para introducir cambios a la invitación y a su vez respetar el marco de sostenibilidad elaborado por la Provincia. Tras la nueva extensión por parte del gobierno nacional, la Provincia hará lo mismo y volverá a extender el plazo.

Se conoció la semana pasada el índice de salarios de marzo, que avanzó +3% mensual (vs +3,9% mensual en febrero) y de esta manera acumula en los últimos 12 meses un aumento de 45,3%. Sin embargo, en términos reales registra una caída de -2,1% anual. Esta caída se profundizará en los próximos meses, ya que no sólo se suspendieron las negociaciones paritarias este año, sino que muchos sindicatos han negociado con empresarios, y con la anuencia del gobierno, el recorte de los salarios nominales a trabajadores suspendidos, con el fin de proteger fuentes de trabajo y evitar despidos masivos. De esta forma, los salarios de los trabajadores se verán fuertemente resentidos este año, luego de cuatro años de caída sostenida durante la gestión del gobierno anterior.

Se conocieron los datos de recaudación del mes de mayo, que presentan una caída algo menor que en abril, mes completamente atravesado por la cuarentena en su fase más restrictiva, pero que presentan una alerta por la magnitud de la caída. En mayo, la recaudación alcanzó los $499.535 millones, y de esta manera registró un aumento de 12% anual. Estimando una inflación de 44% para el mismo período, en términos reales registró una caída de -22% anual (desde una caída de -23% anual en términos reales en abril). Los impuestos internos cayeron -17% anual en términos reales, explicados principalmente por las caídas en IVA DGI (-28% anual), Ganancias DGI (-24% anual) y Seguridad Social (-23% anual). Los impuestos externos cayeron -40% en términos reales. Los derechos de exportación cayeron -55% anual en términos reales. Esto resulta muy preocupante, teniendo en cuenta la necesidad de fuerte incremento por el lado del gasto público, para intentar minimizar el impacto económico de la cuarentena. Esta ampliación del déficit se financia casi exclusivamente con emisión monetaria.

De hecho, durante el mes la Base monetaria subió +14% mensual y +57% anual (desde una caída de -18% mensual y una suba de +33% anual en abril), hasta $2.131.292 millones. El principal factor de la suba de base monetaria fue la transferencia de utilidades al tesoro nacional por $430.000 millones.

El Indec dio a conocer sus estimadores mensuales de actividad industrial y de la construcción, con caídas muy preocupantes en ambos casos. El Índice de producción industrial manufacturero durante abril, cayó -18,3% mensual y -33,5% anual (desde -17,3% mensual y -16,5% anual en marzo). De esta manera, en lo que va del año el índice acumula una caída de -13,5% con respecto a los cuatro primeros meses de 2019. Cabe destacar que abril fue el primer mes con impacto completo de la cuarentena, por lo que sólo un conjunto de plantas vinculadas a actividades esenciales operó con normalidad, mientras que la mayoría de los establecimientos productivos operaron parcialmente o no desarrollaron ningún tipo de actividad productiva. El segmento vehículos automotores registró una caída interanual de 88,5% anual, industrias metálicas básicas cayó 65,2% anual y la categoría prendas de vestir, cuero y calzado cayó a un ritmo interanual del 79,1% anual, siendo estas las categorías que más incidieron en la contracción del índice. Por su parte, el Indicador sintético de la actividad de la construcción registró una caída de -51,5% mensual y -75,6% anual durante abril (acentuando las caídas de -37,9% mensual y -47% anual de mazo). El consumo de asfalto cayó 86,5% anual y acumula una contracción de 74,1% en comparación con el primer cuatrimestre del año anterior. En marzo, los puestos registrados en la actividad de la construcción cayeron -23,4% anual.

También se derrumban las ventas minoristas en el mercado interno. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en mayo las ventas minoristas cayeron -50,8% anual (desde -57,6% en abril y 48,7% en marzo). Según la entidad, solo el 12% de los comercios relevados (de un total de 1.100) pudo terminar el mes en alza con respecto al mes anterior. Las ramas más afectadas fueron: relojerías, indumentaria, mueblerías y perfumerías, con caídas promedio de 75% anual.

El Banco Central publicó el relevamiento de expectativas de mercado (REM) correspondiente al mes de mayo. Según el conjunto de consultoras privadas relevadas, para diciembre de 2020 se espera una caída del PBI de -9,5% (desde -7% en el relevamiento anterior), una inflación de 43,3% (vs 44,4%), una tasa promedio para plazos fijos (Badlar) en 29,2% (desde 25% en el relevamiento de abril), y un tipo de cambio de $ 88,5 (desde $85,4). La caída en el PBI, que incluso puede llegar a ser más fuerte aún que lo proyectado, implica un problema muy fuerte, entre otras cosas, en el empleo.