Las diferencias dentro de la coalición gobernante acerca de la política económica, ya son abiertas, profundas e irreconciliables. Esta situación, de constante cruce de declaraciones entre funcionarios de uno y otro lado, no hacen más que generar ruido, que produce incertidumbre, y esto se traslada al comportamiento de formadores de precios e inversores. Esto explica, en gran medida, la inflación sostenida y el incremento constante del riesgo país. Las diferencias profundas en la interpretación de las necesidades de la política económica además impiden la gestión, y esto complica cada día más las cosas, en una economía que requiere de medidas constantemente, y que necesita, además dotar de confianza a cada una de ellas. Esto quedó expuesto en las últimas horas con las declaraciones de la vicepresidenta en su alocución del viernes en el Chaco, y las respuestas de algunos ministros, en particular Martin Guzmán y Matias Kulfas, en el día de hoy. En medio de estos cruces constantes, esta semana se conocerá el dato de inflación de abril, que resultará más alto de lo esperado hace unas semanas atrás, en torno a un 6% mensual. Si bien esto sería un dato por debajo del 6,7% de marzo, se esperaba una desaceleración más importante. También durante esta semana tendrán lugar las audiencias públicas para modificar las tarifas de gas y electricidad, con fuertes desacuerdos entre el ministro Guzmán y los funcionarios del área de energía. Se llevará adelante una segmentación que no está definida aún, y traerá varios problemas en su implementación. Se trata de un tema muy discutido hace varios años, que en la teoría es completamente lógico pero que, en la práctica, con las características del mercado argentino, resultará muy convulsionado. De todas formas, más allá de las características de la segmentación, los porcentajes de aumento no logran acordarse, entre un ala del gobierno, que responde a la vicepresidenta, y que interpreta que los aumentos no deben pasar el 20% para no afectar más el poder adquisitivo de los salarios, y debilitar así la demanda, condicionando la recuperación de la actividad, mientras se la considera también una política redistributiva, y otro sector, que sigue los lineamientos del presidente, que necesita cumplir lo acordado con el FMI, y que considera que el deterioro fiscal en caso de seguir con la cuenta de subsidios creciendo, generará más inflación, que será peor para el poder adquisitivo al final del camino. Con este clima interno, de fuertes desacuerdos, se llega a las audiencias públicas que comenzarán mañana, y determinarán el esquema de tarifas y los incrementos. 

Mientras gran parte del debate gira en torno al resultado fiscal, se conocieron los datos de abril. La recaudación subió +64% anual, a $1.341.595 millones, equivalente a una suba de +4,2% anual en términos reales. Los impuestos internos subieron +66% anual, con seguridad social creciendo +72% anual, ganancias +81% anual e IVA +66% anual. Por el lado de los externos, que crecieron +57% anual, se destacaron los aumentos en ganancias con un +92% anual, IVA +80% anual y derechos de importación +68% anual, mientras que los derechos de exportación crecieron +22% anual. Por el momento, el resultado fiscal viene sobre cumpliendo lo pautado con el FMI, y expandiendo a la vez el gasto en términos reales. El sostenimiento de esta dinámica estará condicionado por el nivel de actividad, que comienza a dar señales de desaceleración en la recuperación, de la sostenibilidad o no del paquete de refuerzo de ingresos (disputa que ocurrirá dentro del gobierno en las próximas semanas), y de cómo finalice el esquema de tarifas. Muchas de estas dinámicas proyectadas llevan a concluir que la meta será de muy difícil cumplimiento.   

En cuanto a la generación de divisas, el otro gran condicionante que presenta la economía, en el mes de abril la liquidación alcanzó U$S 3.172 millones, mostrando un aumento de +6,3% mensual y +4,6% anual. También, durante el acumulado del año la liquidación de divisas muestra una suba de +13,8% anual. Esto muestra que para este año la liquidación se perfila a superar la del 2021 que ya había terminado con las liquidaciones más altas desde el 2002. Esto es un dato positivo, pero contrarrestado por la necesidad de importar gas, y el incremento del precio internacional a partir de la guerra en Ucrania. 

En medio del desconcierto por el sostenimiento de la dinámica inflacionaria, el gremio de los trabajadores gastronómicos y hoteleros cerró su paritaria para el 2021 en 55%, y ya están negociando la de este año en 60% en 4 tramos, mientras que el gremio de alimentos está buscando un ajuste del 60% para este año desde 52,7% que cerró el 2021 (también estarían pidiendo 2 puntos porcentuales adicionales para el cierre del 2021). Por otro lado, los trabajadores de seguridad privada acordaron un aumento de 85% para este año en 5 tramos. Los trabajadores bancarios acordaron un aumento del 60% para este año en cuatro tramos, a los que se suma una revisión en los meses de octubre y noviembre. Todas las paritarias giran en torno a un piso del 60% y con reaperturas dentro de algunos meses. 

En cuanto al frente monetario, el BCRA realizó un adelanto transitorio al Tesoro por $80.000 millones el 29 de abril, la primera desde el 28 de enero cuando la transferencia había sido por $122.000 millones (aunque esta última fue utilizada por el Tesoro para comprar dólares y pagar deuda). En total las transferencias del año son $202.000 millones (0,35% del PBI), desde $190.000 millones en igual período en el 2021 (0,5% del PBI). Mirando las metas del FMI de 1% de asistencia del BCRA al Tesoro durante el año y tomando un PBI en pesos para fin de año de $75 billones de pesos, la asistencia disponible en transferencias del BCRA al Tesoro es de alrededor de $550.000 millones para lo que queda del año (esto sin contar el 1,2% del PBI en asistencia del FMI por la transformación de los DEGs a pesos como se hizo el año pasado).

En el plano internacional, un dato de gran relevancia para nuestra economía es que la FED aumentó ayer la tasa de política monetaria 50 puntos básicos como esperaba el mercado al rango de 0,75%-1%, diciendo que creían que subas adicionales de 50 puntos básicos eran necesarias, pero que no están analizando subas de 75 puntos básicos por el momento. Por otro lado, anunciaron que el 1 de junio comenzarán con la reducción de la hoja de balance, dejando vencer títulos por hasta U$S 47.500 millones durante tres meses y después el tope subirá hasta $95.000 millones por tres meses más. Se trata de una fuerte política monetaria contractiva, que tiene como objetivo contener la escalada inflacionaria, pero que permite ya entrever que tendrá un importante impacto recesivo. La Reserva Federal prioriza el control inflacionario sobre la recuperación de la actividad, y surge el temor de un escenario de estanflación en el corto plazo. Esto ya se ve en la reacción de los mercados, con precios de activos cayendo muy fuertemente. 

La industria en marzo cayó -1,9% mensual, desde +5,0% mensual en febrero. En el acumulado del año creció +3,7% anual, y respecto a marzo 2021 creció +3,6% anual. Los textiles crecieron un +19,1% anual, Madera, papel, edición e impresión +7,2% anual, y Automotores y otros equipos de transporte +5,3% anual. Muebles y otras industrias manufactureras cayeron -3,9% anual. Por su parte, la construcción en marzo cayó -4,1% mensual, desde +5,9% mensual en febrero. En el acumulado del año creció +1,3% anual, y respecto a marzo 2021 creció +1,9% anual. El consumo de asfalto creció +26,5% anual. Los puestos de trabajo (para el mes de febrero) crecieron +19,4% anual. La superficie autorizada (para el mes de febrero) creció +20,3% anual.

Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), las expectativas para diciembre 2022 hechas a finales de abril, son: Tipo de cambio oficial $155 (desde $154), Inflación 65,1% (desde 59,2%), Badlar 45,8% (desde 44,5%), y PBI 3,5% anual (desde 3,2% anual). La proyección de inflación sigue creciendo, y con ella la del tipo de cambio y la tasa de interés. El PBI crecería en línea con el arrastre estadístico del 2021, es decir, la actividad cerraría el año con un estancamiento.