Nuevamente el presidente Alberto Fernández decidió extender la cuarentena, en este caso hasta el 24 de mayo, aunque en esta etapa de cuarentena administrada, con algunas flexibilizaciones, dependiendo del distrito en cuestión. En principio, se pasa a la fase 4 de la cuarentena, que implica varias flexibilizaciones, con la excepción del AMBA, donde se están dando la mayor cantidad de casos y donde preocupa la evolución de los últimos días, en particular en barrios más vulnerables. De esta manera, el anuncio del presidente contempló que en el área del AMBA continuará todo igual como hasta ahora, aunque después el Jefe de Gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, comunicó varias modificaciones vinculadas con el funcionamiento de los comercios y con las actividades recreativas. La realidad, sin embargo, marca otro ritmo. Basta salir a la calle en la Ciudad de Buenos Aires o en localidades del conurbano bonaerense para observar que en los hechos se ha relajado mucho el asilamiento social. Se observa mucha gente en la calle, y se configura así un escenario muy peligroso, que es el de la aceleración en la curva de contagios, junto con una economía frenada.

Los datos vinculados con la actividad dan cuenta de una situación dramática en varios sectores. El gobierno sigue ejecutando los programas que buscan atender la situación de los sectores más vulnerables, de los trabajadores independientes, de los trabajadores en relación de dependencia del sector privado, y evitando el quiebre de la cadena de pagos. Todos estos programas tienen un costo muy alto, actualmente en torno al billón de pesos, y casi exclusivamente financiado con emisión monetaria. Esto es absolutamente necesario frente a la crisis actual, pero abre un gran interrogante a futuro, sobre cómo se implementará una estrategia de salida, una vez comience a recuperarse la actividad, para evitar un fenómeno devaluatorio-inflacionario de magnitud. Por el momento, la brecha cambiaria ha aumentado significativamente, ubicándose cerca de un 70%.

Al cierre de este informe el dólar oficial más el impuesto PAIS (30%), se ubica en los 90 pesos, el dólar paralelo o blue en $124, el dólar bolsa $114 y el CCL $117. Estas últimas variantes se han logrado contener, tras el inicio de una escalada que llevó a la brecha a un 80%, con medidas técnicas de parte de la CNV, sobre las carteras de los inversores institucionales, como los Fondos Comunes de Inversión, y con medidas restrictivas desde el BCRA, para empresas y particulares, vinculando estas operaciones con las del Mercado de Cambios. La realidad, es que son medidas técnicas de contención de corto plazo, pero lo que explica la tendencia de fondo es la necesidad de seguir implementando paquetes de asistencia financiados casi exclusivamente con emisión monetaria. De esta forma, la clave del impacto final está en el plazo de extensión de la cuarentena. En caso de un relajamiento en el corto plazo, recuperando gradualmente actividades, y relajando así la necesidad de políticas expansivas del parte del gobierno, podrá el Banco Central esterilizar (es decir, absorber parte de los pesos emitidos) y controlar así al tipo de cambio. En caso de aumentar el ritmo de crecimiento de los contagios, tener que restringir nuevamente más las actividades económicas y expandir esto en el tiempo, con un horizonte incierto, puede habilitar la expectativa de una necesidad de emisión desmedida, y tener esto un correlato en una peligrosa ampliación de la brecha cambiaria. Al final del camino, esta situación puede generar un serio problema inflacionario o de desabastecimiento.

En medio de esta situación, con una economía que se derrumba, la Argentina se encamina a un default. Al cierre del viernes pasado, fecha autoimpuesta por el país en la presentación de la oferta de la deuda ante la SEC (CNV de los Estados Unidos), el porcentaje de adhesión resultó muy bajo. Apenas el 12% de los acreedores extranjeros aceptaron el canje, y un porcentaje más alto en el caso de los locales, pero que, realizando el promedio, el total ronda un 20%. Tengamos en cuenta que para poder cerrar la operación exitosamente, accionando las cláusulas de acción colectiva (CAC), se requiere el 66,6% o el 75%, según la serie y el título en cuestión. A partir de este resultado, el gobierno decidió extender la fecha límite para alcanzar o no un acuerdo con los acreedores, al 22 de mayo. En este caso sí se trata de una fecha límite cierta, porque se da el vencimiento de los 30 días de período de gracia a partir del no pago de los bonos globales el 22 de abril. Es decir que, si el 22 de mayo sigue sin aceptar un porcentaje alto de los acreedores, la Argentina ingresa definitivamente a un default. Las posiciones están muy alejadas por el momento, y pareciera que en las próximas dos semanas no se conseguiría un punto de encuentro. El gobierno plantea una oferta sustentable, de acuerdo con la delicada situación de nuestra economía, y los acreedores analizan desde la óptica estrictamente financiera su situación, pretendiendo no resignar mucho espacio. Hoy todo indicaría que el 22 de mayo la Argentina ingresará a un default.

En relación con la deuda, dentro del marco del proceso de no divulgación (que ya finalizó) un documento que detalla los lineamientos de la restructuración de Argentina fue compartido con cada uno de los grupos de acreedores. Las proyecciones macroeconómicas publicadas en los lineamientos son:

· Crecimiento (anual): -6,5% en 2020 y +3,0% en 2021, convergiendo a +1,7% en 2023.

· Resultado primario (en % del PBI): -3,1% en 2020 y -1%en 2021, convergiendo a +1% en 2023.

· Transferencias del Banco Central (como % del PBI) de 3,1% en 2020, 1% en 2021 y 0,5% en 2020.

· Superávit comercial (en % del PBI) de 3,6% en 2020 y 2,6% en 2021.

· Necesidades de Financiamiento: Entre 2020 y 2026 las necesidades de financiamiento son cubiertas enteramente por colocaciones en pesos y transferencias del Banco Central. De 2027 en adelante, las necesidades de financiamiento son cubiertas por un 40% en pesos y un 60% en moneda extranjera.

Mientras tanto, la Argentina decidió no pagar la deuda prevista con el Club de Paris por U$S 2.100 millones, cuyo vencimiento tuvo lugar la semana pasada. El ministro Guzmán declaró que “El Club de París ha sido receptivo y la negociación para reprogramar la deuda está en curso”.

En relación con la restructuración de deuda de la Provincia de Buenos Aires, el Comité Directivo de un grupo de acreedores de la provincia que poseen más del 40% de la deuda, ratificó el rechazo a la oferta presentada por la provincia el pasado viernes 24 de abril. Es de esperar que la PBA corra la misma suerte que el gobierno nacional en relación con la deuda. Hoy vence la oferta para el canje de deuda Ley Extranjera de la Provincia de Buenos Aires, cuyos resultados serían presentados mañana. Se cumplen hoy 10 días desde la fecha de vencimiento de dos bonos Ley Extranjera (BPMD y BPME, incluidos en el canje) por aproximadamente U$S 100 millones (entre dólares y euros). Por otro lado, el vencimiento del período de gracia de 10 días por el no pago del capital podría pasar al 14 de mayo (por los feriados del 1 de mayo), fecha en que la provincia deberá definir, en caso de que el canje no haya sido exitoso, si paga o no.

En cuanto a la deuda con el FMI, el ministro declaró que la Argentina no tiene la capacidad de hacer frente a los compromisos con el FMI entre 2021 y 2023, por lo que la intención del gobierno es incluir esos pagos en un nuevo programa con el FMI. Este programa se planteará una vez finalizado el período de negociación para la deuda con acreedores privados.

Mientras tanto, el gobierno consiguió, por gestión de Gustavo Béliz, un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por US$ 4.000 millones, a desembolsar en los próximos cuatro años, y otro préstamo del BID por US$ 1.800 millones a desembolsar este año.

Mientras tanto, se conocieron datos fundamentales relacionados con la situación de la economía real. El índice de producción industrial manufacturero de marzo se contrajo un -16,8% anual (desde -1% anual en febrero. Este fue el primer mes con impacto de la cuarentena, aunque lo hizo de forma parcial, ya que esta comenzó el 20 de marzo. Los sectores más afectados fueron productos minerales no metálicos (-40,7% anual), prendas de vestir (-37,9% anual) e industrias metálicas básicas (-27,6% anual). De esta manera, el primer trimestre del año registra una caída de -6,4% en comparación con el mismo período del año anterior. Por su parte, el indicador sintético de la actividad de la construcción de marzo cayó con mucha fuerza, un -46,8% anual (vs -22,1% anual en febrero). Dado que en abril la cuarentena abarcó todo el mes (a diferencia de marzo), podría acentuarse la caída. El consumo de asfalto cayó -74,6% anual. Los empleos registrados en la actividad de la construcción durante febrero (mes previo al inicio de la cuarentena) cayeron -19,2% anual. Es realmente trágica la performance de estos sectores clave de la actividad.

Un sector muy comprometido es el automotriz. Según datos de ADEFA, la producción de autos en abril fue cero. La Argentina, por primera vez en la historia no fabricó ni un auto cero kilómetro. Las exportaciones cayeron un 88,5%, y las ventas de las terminales a los concesionarios cayeron casi un 80%, todo en relación con el mismo período del año pasado. Se trata de una crisis sin precedentes para un sector muy importante, dado su impacto sobre el empleo, tanto directo como indirecto, considerando también a los autopartistas. Por el momento, se han alcanzado acuerdos entre empresarios, sindicatos y el gobierno, como en otros sectores también, para que los trabajadores suspendidos, que no están realizando tareas, cobren el 75% de sus salarios, y como contrapartida no se realicen despidos. Asimismo, el Estado está haciéndose cargo del 50% de los salarios, con un tope en dos Salarios Mínimo Vital y Móvil.

El BCRA amplió la línea de créditos para capital de trabajo al 24% anual. El fondeo de estos créditos estará compuesto por una reducción de leliqs y liberación de encajes bancarios. El monto total del programa es de $ 22.000 millones.

Mientras tanto, los datos de emisión monetaria dan cuenta del fuerte crecimiento comentado anteriormente. El 5 de mayo (último dato disponible) el Banco Central le transfirió al Tesoro Nacional $ 110.000 millones en concepto de utilidades. En 2020, el financiamiento monetario al tesoro acumula $ 731.620 millones. La base monetaria se ubica en $2.460.350 millones (+2% mensual y +79% anual).

El Banco Central publicó el relevamiento de expectativas de mercado (REM) de abril. Para diciembre de 2020 se espera una caída del PBI de -7%, una inflación de 44,4% (desde 40% en el relevamiento anterior), tasa Badlar de 25% y tipo de cambio oficial en $85,4 (desde $83,1)