El mundo entró en una compleja crisis financiera, y esto complica completamente la estrategia de reestructuración de la deuda de la Argentina. La tendencia en los activos financieros venía confirmando un vuelo hacia la calidad, es decir, un proceso de salida de capitales de activos que impliquen algún riesgo, y refugio en los bonos del tesoro de los Estados Unidos. La expansión del coronavirus, y la pelea entre Arabia Saudita y Rusia, por el petróleo, han exacerbado esta tendencia de manera muy violenta. En la apertura financiera de la semana se registró una caída de más del 30% en el precio del petróleo, una caída de más de 30% en el rendimiento del bono a 10 años del Tesoro de los Estados Unidos, y masivas caídas en todos los activos financieros alrededor del mundo. Tan fuerte resultó el movimiento que la bolsa de Wall Street tuvo que cortar su operatoria a minutos del inicio para evitar una debacle global sin precedentes. El resto de los mercados acompaña esta tendencia, con caídas que superan el 10% en el arranque de las bolsas alrededor del mundo. La expectativa de recesión global explica este comportamiento, al que se le suma el conflicto por el petróleo. Esta situación se da en el peor momento posible para la Argentina, ya que el gobierno se encuentra ultimando los detalles del decreto que habilita la reestructuración de la deuda, y plantea hacer pública la oferta en los próximos días. En este contexto financiero internacional no hay oferta posible. El riesgo país de la Argentina saltó por encima de los 2800 puntos básicos, el registro más alto desde el 2005. Los precios de los bonos caen más del 6% en el inicio de la semana, y las acciones más de 15%. Esta disparada en las tasas de interés imposibilita la sustentabilidad de cualquier reestructuración. Se suman a esto una serie de conflictos internos: con un sector poderoso y concentrado del campo, por el aumento de las retenciones a la soja; con la iglesia, por el avance del proyecto de ley para legalizar el aborto; con los formadores de precios, por la inflación elevada y persistente; con los bancos por las bajas de tasas de interés por debajo dela inflación esperada; y con la justicia, por el intento de reforma en Comodoro Py. Muchos frentes abiertos a la vez, en un contexto económico absolutamente desfavorable.

Representantes de fondos de inversión viajaron a la Argentina estos últimos días y mantuvieron reuniones con funcionarios, luego de las cuales declararon sentirse decepcionados por la ausencia de un plan económico. Alberto Fernández declaró en la apertura de las sesiones ordinarias que la consistencia integral de lo que se propone en materia de todas las variables del plan -precios, salarios, tarifas, tipo de cambio, aspectos monetarios, fiscales y sociales-, serán explicitadas en los próximos días, convocando a todos los sectores involucrados.

En relación al intercambio comercial de la Argentina, se conocieron los datos en relación a Brasil. En febrero, la balanza comercial con Brasil arrojó un déficit de U$S 45 millones (desde un déficit de U$S 18 millones en enero). Las exportaciones cayeron 15,5% anual mientras que las importaciones cayeron 6,3% anual. Estos datos dan cuenta de una contracción del comercio, consecuencia de la caída de la actividad económica en ambos países, donde a la Argentina se le suma la menor competitividad relativa.

Luego de la medida anunciada por el gobierno en relación a las retenciones, un sector del campo comenzó un paro esta semana. Se confirmó la suba de los derechos de exportación de granos y derivados de soja del 30% al 33% para productores mayores a 1.000 TN (representan solo un 25% de los productores). Para el caso de trigo y maíz se mantendrá el actual 12% y el girasol bajará al 7% desde el 12% anterior. Se planteó también un esquema de reembolsos para productores de menor porte, que verán reducido el impuesto en algunos casos. No se trata de una medida de corte fiscal, sino de una medida redistributiva dentro del sector.

Los datos fiscales dan cuenta de un importante deterioro de la recaudación. La recaudación tributaria de febrero alcanzó los $471.693 millones y de esta manera registró un aumento de +42,6% anual, nuevamente muy por debajo de la inflación esperada para el período. De esta manera, por segundo mes consecutivo la recaudación cayó en términos reales. El IVA, vinculado directamente al consumo, creció +36,8% anual; diferenciándose el impositivo (que avanzó +30,3% anual) del aduanero (que registró un avance de +64,6% anual). Dado el contexto recesivo, el aumento en el IVA aduanero se explica por la evolución del tipo de cambio. El impuesto a las ganancias registró un aumento de +34,1% con respecto a febrero de 2019. La recaudación vinculada al sistema de seguridad social aumentó +42,8% anual. Los ingresos por derechos de exportación aumentaron +19,9% anual, aquí afectó de manera negativa el adelanto en la liquidación de exportaciones los últimos meses de 2019 ante la expectativa del cambio en las alícuotas. El impuesto sobre los créditos y débitos recaudó un 41,9% más que en febrero de 2019, y en su segundo mes de vigencia, el impuesto PAIS recaudó $7.537 millones (1,5% del total recaudado). Todo esto da cuenta de una compleja situación de recesión, que al impactar negativamente sobre la recaudación, y al tener cerrados los mercados de deuda, requiere indefectiblemente de emisión monetaria para poder financiarse, lo cual genera presión devaluatoria e inflacionaria. Al final del camino, se esteriliza la emisión monetaria con leliq, de manera que el stock de leliq alcanzó ya 1,7 billones de pesos, igualando a la base monetaria. Es decir, que hoy tenemos virtualmente duplicada la cantidad de dinero que hay en la economía, lo cual implica un riesgo latente importante.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado de febrerorealizado entre el 26 y 28 de febrero, proyecta para diciembre de 2020: PBI: -1,2% (vs -1.5% en el relevamiento de enero), Inflación: 40% (vs 41,7% en el relevamiento anterior), tasa de interés Badlar: 27,7% (30 puntos básicos por debajo de la proyección anterior), y Tipo de cambio: $78,9 (desde $78,7 en el relevamiento pasado). Esto es un relevamiento que realiza el BCRA entre las principales consultoras económicas del país, y luego publica los promedios de sus resultados.

El Banco Central continúa con su política de reducción de la tasa de interés de referencia (leliq), que la semana pasada volvió a recortar, desde 40% a 38%. La decisión fue adoptada en base a las señales de consolidación del proceso desinflacionario y con vistas a generar condiciones que favorezcan la recuperación de la actividad económica. El presidente del BCRA, Miguel Pesce dijo que la inflación de febrero será menor al 2%.

Mientras tanto, los indicadores vinculados con la industria y la construcción siguen reflejando la tendencia de contracción económica heredada de la gestión anterior. El índice de producción industrial manufacturero de enero cayó -0,1% anual (vs +1,3% anual en diciembre). Productos de metal (-1,1% anual) y prendas de vestir (-0,5% anual) fueron las categorías que mayor incidencia negativa tuvieron en el índice. Por otro lado, alimentos y bebidas (+1,2% anual) y maquinaria y equipos (+0,9% anual) fueron los sectores más representativos que afectaron positivamente al índice. Que luego de varios meses, el componente de producción de alimentos haya registrado un valor positivo es un dato levemente alentador. Por su parte, el indicador sintético de la actividad de la construcción cayó -13,5% anual durante enero (desde -6,4% anual en diciembre). El consumo de asfalto cayó -63,6% anual, dando cuenta de un parate absoluto en la obra pública. La superficie a construir, autorizada por permisos de edificación, subió +7,5% anual. Los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción durante diciembre de 2019 cayeron -12,4% anual.

A medida que se acerca el momento de las definiciones concretas en relación a la reestructuración de la deuda pareciera que la postura de apoyo del FMI no resulta tan relajada como parecía. Kristalina Georgieva tiene fuertes resistencias en el FMI para aceptar la propuesta de refinanciación que extraoficialmente le hizo el Gobierno (ampliación de los plazos de pago y un período de gracia importante). El vocero del FMI, Gerry Rice dijo “La capacidad del FMI para reestructurar la deuda argentina y posponer reembolsos está limitada por nuestro marco”. Estos sectores duros, quieren que el país entre en un plan ortodoxo, lo cual implica que el ministro Guzmán debe comprometerse a más ajustes y a un monitoreo continuo. Pero, a cambio, el FMI le otorgaría un préstamo amplio.