Si bien los datos confirman que la actividad se sigue recuperando después del impacto de la cuarentena estricta de mitad del año pasado, genera preocupación la aceleración en la dinámica inflacionaria que acompaña a esta recuperación, así como el rebote en las importaciones -con su consecuente necesidad de dólares-, y la muy poca generación de empleo. La dependencia de importaciones que tiene nuestra estructura productiva es un gran problema, dado que, en el actual contexto de recesión mundial, al no registrarse un crecimiento significativo por el lado de las exportaciones, comienza a producirse un estrangulamiento en la generación de dólares que, al poner en tensión a la estabilidad cambiaria, también presiona de fondo sobre los precios. Esto responde al eterno problema estructural de nuestra economía, vinculado con la falta de un proceso serio de sustitución de importaciones, así como también, la ausencia de una estrategia de diversificación del perfil exportador, hacia un mayor valor agregado, que quiebre la dependencia de los precios internacionales de los commodities. En el actual contexto internacional, a partir del crecimiento de la economía China, que vuelve a liderar el crecimiento mundial, así como también debido a factores estrictamente especulativos, vinculados con una gran liquidez internacional, consecuencia de los programas de estímulo llevados adelante para morigerar el impacto de la pandemia en la actividad económica, los precios internacionales de las materias primas se encuentran atravesando un ciclo de tendencia alcista. Esto, si bien es una buena noticia para nuestra economía, ya que generaría un mayor ingreso de divisas y haría crecer la recaudación, se transforma también en un problema, dado el traslado de la suba de los precios internacionales a los internos. Esto es parte de la explicación de la reaceleración de la inflación, sobre todo en el rubro que más fuerte pega sobre los sectores más postergados, los alimentos. Esto se observa en particular en las últimas semanas en los precios de las carnes, frutas y verduras. Además del abordaje macroeconómico, controlando la tensión cambiaria, ordenando intertemporalmente el frente fiscal y monetario, y trabajando sobre aspectos puntuales, tales como fue la prohibición de exportar maíz hace unos días atrás, y de programas de control de precios, como precios cuidados, precios máximos o el acuerdo sobre los diez principales cortes de carne, es necesario también trabajar sobre las cadenas de valor. Ambas puntas de la cadena de valor, el productor y el consumidor se encuentran estrangulados, mientras que en el medio aparecen eslabones de la cadena que, con poder por concentración de mercado, explican gran parte de los saltos en los precios. Es esta una vieja asignatura pendiente que, por diferentes motivos, algunos de carácter técnico y otros políticos, no se termina de abordar seriamente en nuestro país. Otro dato vinculado con la inflación y la formación de precios, es que YPF incrementó nuevamente -por tercera vez en lo que va del año- el precio de la nafta en un promedio de 1% y el gasoil entre 1,5% y 1,9% en todo el país. 

A partir de lo que está pasando con los precios, volvió a la agenda en los últimos días, el debate sobre la posibilidad de subir retenciones sobre algunos de los productos primarios de exportación. Esto tendría un objetivo recaudatorio y a la vez antiinflacionario. Sin embargo, se sabe que es un tema muy sensible desde lo político en nuestro país, que despierta reacciones desmedidas desde algunos sectores agropecuarios con mucho poder económico, y que son acompañados de grandes medios de comunicación que amplifican su posición, alineando a sectores de clase media urbana en un discurso de defensa de los intereses de grandes terratenientes o multinacionales que llevan adelante el negocio del acopio y la exportación de granos. Dependerá de la decisión política en sostener esta posición y la reacción del sector representado por lo que se conoce como la mesa de enlace, como sigue la disputa en los próximos días, donde además nos encontramos iniciando un año electoral, y la principal fuerza de la oposición se encuentra alienada con el sector agropecuario concentrado. Basta recordar que la primera medida de política económica del gobierno de Mauricio Macri, y anunciada en su momento por él mismo, fue la reducción o eliminación de las retenciones sobre estos productos primarios de exportación. Mientras tanto, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), ambas entidades que representan el 40% de las exportaciones argentinas, anunciaron este lunes que durante enero las empresas del sector liquidaron US$ 2.140 millones por exportaciones, un 32% más que en el mismo mes del año pasado. Ese resultado se debió a que en enero se concentró el envío al exterior de productos agroindustriales que se había demorado por los distintos conflictos gremiales ocurridos durante diciembre y parte de enero. 

Un dato muy relevante y vinculado a la actividad es la recaudación tributaria. Durante enero, avanzó +46,6% anual (desde un aumento de +38% anual en diciembre de 2020). De esta manera, asumiendo una inflación de +4% mensual para enero (según la última estimación del REM publicado por el Banco Central) la recaudación habría crecido por encima de la inflación por quinto mes consecutivo registrando un aumento de +5,9% anual en términos reales. Esto da cuenta de la recuperación de la actividad, y es un dato alentador para el ejercicio de búsqueda del resultado de déficit fiscal de 4,5% del PBI plasmado en el presupuesto nacional. 

Con el objetivo de sostener la recuperación de la actividad durante este año, y luego de varios años de caída del poder adquisitivo de los salarios, resulta clave para este 2021 que los salarios crezcan por encima de los precios. El gobierno ha declarado su intención en este sentido. Sin embargo, la discusión se plantea en torno a la proyección de inflación para el año en curso. Mientras el gobierno ha proyectado un 29% en el presupuesto nacional, los privados estiman un 50% según lo que refleja el REM que publica el BCRA. Por el momento, la intención desde las declaraciones oficiales es que las paritarias no tengan ni techo ni piso, sino que se negocien en cada caso según sus particularidades. La primera en cerrarse, y que busca actuar como testigo, fue la de los trabajadores bancarios, que tras haber sumado el 2,1% que le faltaba para equiparar la inflación 2020 (36,1%), cerró un 29% para este año, pero con revisiones en septiembre y noviembre. De esta manera, actuará hoy como paritaria testigo, aunque el sindicato se guarda la posibilidad de modificar esto hacia fin de año, si finalmente el registro termina más cerca de las estimaciones privadas que de lo que sostiene el gobierno.

Hacia el cierre de la semana pasada se conocieron datos que confirman, por ahora, el sostenimiento de la recuperación en la actividad. Por su parte, el índice de producción industrial manufacturero de diciembre avanzó +0,9% mensual (vs +4,3% mensual en noviembre), y +4,9% anual (desde +4,3% anual en noviembre). De esta manera, en 2020 el índice registró una caída de -7,6% en comparación al 2019, pero se fue recuperando hacia el cierre del año. Los segmentos que mostraron mayores subas interanuales de acuerdo a su incidencia en el índice general fueron maquinaria y equipo (+35,3% anual), productos minerales no metálicos (+26,5% anual) y vehículos automotores (+40,6% anual). Por otro lado, se registraron caídas en alimentos y bebidas (-6,6% anual), refinación de petróleo (-13,3% anual) y prendas de vestir cuero y calzado (-4,1% anual). Por su parte, durante diciembre, el indicador sintético de la actividad de la construcción avanzó +4,3% mensual (vs +6,3% mensual en noviembre), y +27,4% anual (desde +6,2% anual durante noviembre). Durante 2020 acumuló una caída de -19,5% con respecto a 2019. También en este caso se presenta una aceleración hacia el fin del año. El consumo de asfalto aumentó +46,2% anual durante diciembre. Sin embargo, durante 2020 cayó -54,7% en comparación con 2019. Esto está muy vinculado al derrumbe, con posterior recuperación de la obra pública. En noviembre, los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción cayeron -16,3% anual y en el acumulado entre enero y noviembre registran un descenso de -23% con respecto al mismo período de 2019. La superficie a construir, autorizada por permisos de edificación cayó -34,7% anual durante noviembre.

Frente a la necesidad de inversiones que presenta la economía, se conoció que la Argentina y China están trabajando en un plan de mediano plazo para implementar 15 proyectos de inversión china en el país por un total de U$S 30.000 millones. Los sectores alcanzados serían energía, transporte e infraestructura. Se espera que Alberto Fernández viaje a China a principios de mayo para avanzar con las negociaciones. 

Con el objetivo de mejorar el poder adquisitivo de los salarios, Sergio Massa presentó un proyecto para modificar el impuesto a las ganancias y establecer que sólo deberán pagar aquellos ingresos superiores a $150.000 mensuales y las jubilaciones mayores a 8 haberes mínimos. Esto liberaría del descuento por este tributo a una cantidad importante de trabajadores cerca del 15% del total, pero tendría un impacto negativo sobre la recaudación en lo inmediato, que se busca termine más que compensado por el estímulo a la demanda y su posterior recaudación a través de otros tributos. 

El BCRA publicó el relevamiento de expectativas de mercado de enero, que indica que para diciembre 2021 se espera un crecimiento del PBI de +5,5% (sin modificaciones con respecto al relevamiento anterior), una inflación del 50% (aumentando desde el 49,8% del relevamiento previo), y un tipo de Cambio de $125 (desde $124,2 en el REM de diciembre). Es decir, mismo crecimiento, con algo más de inflación y un poco más de devaluación también. Estas dos variables contrastan con la proyección oficial, mientras que en relación a la actividad, la proyección coincide.