Comienza el nuevo año con gran preocupación a partir de la evolución que se observa en las curvas de contagios de Covid-19, en medio de comportamientos que permiten vislumbrar con alta probabilidad un colapso del sistema sanitario. Las noticias que llegan desde Europa dan cuenta de la presencia de una nueva cepa, mucho más contagiosa que la anterior, y con mayor cantidad de contagios en jóvenes. Esta nueva cepa ya ha llegado a la región y los contagios crecen más fuertemente y antes de lo esperado. Las proyecciones indicaban que probablemente un rebrote fuera a darse en marzo, con las bajas de temperaturas, pero todo se ha acelerado, y hoy la posibilidad de retomar restricciones a la circulación vuelve a la escena. Si la situación no lograra controlarse rápidamente y las medidas restrictivas se hicieran realidad, el impacto sobre la economía será muy fuerte, en medio de una situación que no tiene ya más margen. La aparición de la pandemia luego de cuatro años de tragedia económica en la Argentina, como fueron los que vivimos de la mano del gobierno de Mauricio Macri, configuraron un escenario por demás complejo, ya que no sólo economía se encontraba en una profunda recesión, sino que los márgenes de maniobra para hacer políticas expansivas estaban muy limitados, como consecuencia de un mega endeudamiento, con vencimientos concentrados en el corto plazo, imposibles de enfrentar. Es decir, el 2020 comenzó con una economía en profunda y extensa recesión, con la inflación más alta desde el fin de la convertibilidad, muy elevados niveles de pobreza, y una deuda impagable, y en default selectivo. La aparición de la pandemia en marzo, no hizo más que hundir la actividad económica y profundizar la recesión a niveles insospechados, además de haber amplificado enormemente el déficit fiscal, dado el esfuerzo en la puesta en marcha de programas especiales con el objetivo de contener o al menos mitigar el impacto sobre los ingresos de casi todos los sectores de la sociedad. En medio de esa compleja situación se logró renegociar la deuda con acreedores privados y sacar al país del default. Queda pendiente aún, como parte de la agenda económica de este año, la firma de un nuevo acuerdo con el FMI, que contemple la extensión en el cronograma de vencimientos que irresponsablemente comprometió el gobierno anterior. El necesario esfuerzo fiscal para la contención de la crisis llevó a finalizar el año casi en un 8% de déficit en relación al PBI, casi financiado en su totalidad por emisión monetaria, debido a la imposibilidad de contar con otras fuentes. Esta situación condujo a tensiones cambiarias e inflacionarias, que deberían corregirse lo antes posible. Por este motivo, el gobierno presentó el presupuesto nacional para este año con una meta de déficit en relación al PBI del 4,5%. El problema que se plantea ahora es que, si a partir de la fuerza del rebrote, se hace necesario volver a imponer fuertes restricciones, ¿cómo se contendrá esta vez el impacto?. ¿Soporta la sociedad argentina otro año de caída en el PBI?, ¿sería posible recuperar el poder adquisitivo de los salarios si la economía no sale de la recesión?, ¿podrían contenerse las tensiones cambiarias si no se modera la necesidad de recurrir a la emisión monetaria?, ¿podría contenerse la inflación y lograr el 29% que proyecta el gobierno en su presupuesto para 2021 o se acercaría al 50% que proyectan los privados?. Gran cantidad de interrogantes que se desprenden de la evolución de un virus de comportamiento impredecible. 

Más allá del virus, las claves para la economía en este 2021 son, el acuerdo con el FMI, la evolución del ingreso genuino de divisas y la dinámica inflacionaria. Varios temas se desprenden de estos, como el congelamiento de tarifas, las restricciones cambiarias, el control sobre el comercio exterior, la generación de empleo, y la atención a las necesidades de los sectores más postergados, que lamentablemente, cada vez son más. 

Mientras los salarios sigan sufriendo, y perdiendo la carrera frente a los precios, no hay forma de recuperar el consumo. Durante octubre, las ventas en supermercados cayeron -2,2% anual a precios constantes (vs. -2,3% anual en septiembre 2020). Es decir, siguen cayendo los consumos básicos. Los supermercados esencialmente venden productos alimenticios. Por su parte, las ventas en centros de compra durante octubre cayeron -67,9% anual a precios constantes (desde -81,3% anual durante septiembre). En este caso, donde se trata de ventas de productos menos esenciales, mayormente textiles, la caída no cede. 

A partir de enero comienza a operar la nueva fórmula de movilidad jubilatoria. Se promulgó la ley que afecta a 18 millones de prestaciones (AUH, Jubilaciones, Pensiones, etc.). Se actualizará de forma trimestral utilizando la siguiente forma:

·         Los primeros tres trimestres de cada año 50% de la variación de los recursos tributarios del ANSES (neto de aportes del Tesoro) más 50% de la mayor variación de salarios (entre la variación general de salarios que publica el INDEC y la variación de la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables que publica la Secretaría de Seguridad Social -RIPTE-).

·         El último trimestre de cada año se aplica la misma fórmula anterior, con un tope del crecimiento de los recursos totales del ANSES (más 3%), descontando los incrementos de los trimestres anteriores. 

Después de varios meses, en el último mes del año el BCRA logró mostrar una variación positiva en sus Reservas Internacionales. Entre el 1 y el 30 de diciembre (con última información oficial el 23 de diciembre y el resto con estimaciones privadas) el BCRA compró U$S 592 millones netos, revirtiendo las ventas netas por U$S 327 millones que había realizado a la misma altura del mes pasado. Así, las reservas brutas subieron U$S 576 millones en diciembre (desde una caída de U$S 1.122 millones en noviembre). 

El año finalizó con una decisión el último día vinculada al comercio exterior. Se decidió la reducción o eliminación de una cantidad de posiciones de bienes o servicios de exportación con valor agregado. Se trata de una medida con impacto fiscal, que busca mejorar el perfil exportador, sobre todo incorporando valor y trabajo local. En el inicio de este año se conoció otra medida vinculada a las exportaciones. En este caso el ministerio de Agricultura suspendió la registración de Declaraciones Juradas de Venta al Exterior (DJVE) para el maíz cuya fecha de inicio de embarque sea anterior al 1 de marzo de 2021, que es el momento que ingresará la nueva cosecha, con la única excepción del maíz pisingallo. La decisión se basa en la necesidad de asegurar el abastecimiento del grano para los sectores que lo utilizan como materia prima en sus procesos de transformación, básicamente la producción de proteína animal como carne de cerdo, pollo, huevos, leche y feedlot, donde el cereal representa un componente significativo de sus costos de producción.

Por último, el Gobierno Nacional publicó la deuda pública al 30 de noviembre de 2020 que ascendió a U$S 330.783 millones, aproximadamente 100% del PBI. Un aumento de U$S 201 millones en el mes, y de U$S 20.005 millones en los últimos doce meses (destacándose el aumento de la deuda en pesos ajustable por CER que subió U$S 16.800 millones en los últimos doce meses). Si bien el cronograma de vencimientos resulta más laxo luego de la reestructuración, la carga de la deuda es elevada, y será necesario volver a transitar años de política de desendeudamiento para reacomodarlo.