Mensaje Pascual de Enrique Angelelli, asesinado por la dictadura cívico militar el 4 de agosto de 1976.

Y para ayudarnos a descubrir mejor qué es la verdadera paz y qué es su negación, nos pueden servir los siguientes elementos de juicio, ya que así no se construye la paz: ni con la aparente tranquilidad de quienes son indiferentes al dolor ajeno; ni con arreglos superficiales que evitan las soluciones de fondo ante los grandes problemas; ni con la mera supresión de acciones violentas; ni con el silencio de un pueblo que obrase por miedo; ni con una actitud fatalista ante los grandes obstáculos de la liberación que Cristo nos trajo con su cruz y con su pascua; ni con el inmovilismo originado en falsas acusaciones contra quienes son los verdaderos constructores de la paz; ni con un orden y una aparente tranquilidad impuestos a los más débiles por los más fuertes; ni por medio de sistemas que matan la creatividad en los dirigentes sociales y los corrompen moralmente; ni con el estancamiento de las poblaciones postergadas de nuestra patria; ni con esquemas prefabricados que impidan a un pueblo ser protagonista de su propio destino; ni con la renuncia o el mal uso de la propia responsabilidad en la construcción de una sociedad mejor, más feliz y más justa; ni con la ausencia de una critica constructiva en la marcha común; ni con la actitud de una critica sistemática; ni con la abundancia de pocos y la miseria de muchos; ni con la negación de los verdaderos valores que construyen la auténtica paz.

Porque la paz no es indolencia ni represión; no es fruto del miedo ni de las componendas; no se realiza sin el hombre y es imposible de conseguir sin sed de justicia. La paz no se encuentra: se la construye, pues no es pasividad ni conformismo.

La paz se construye con una dolorosa maduración de la fraternidad, signo y anticipo del reino de los cielos en su plenitud; se construye con la alegría de expresar y escuchar libremente los anhelos guardados en el alma de un pueblo; recobrando el sentido, la necesidad y la dimensión de adorar a Dios como Padre que ama a sus hijos y opera para que ellos tengan vida y la tengan en abundancia; la paz se construye recuperando la eminente dignidad de los pobres y arriesgando la propia vida en el amor, hasta morir a uno mismo y entregar la vida en el amor para que los demás sean felices; la paz se construye administrando los bienes materiales y culturales para dicha de todos, siendo hombres veraces, serviciales y creativos. La paz existe cuando la relación con Dios es el fundamento último de la paz interior y de la paz social. Cuando es considerada un tesoro espiritual y son dichosos los que la construyen cada día en el propio corazón y en las relaciones con los hermanos. Cuando es fruto de la justicia y del amor, porque la paz hace sabios a los hombres”.