Comienza un año muy complejo para la economía argentina, con una inflación que se vuelve a acelerar, apuntando a valores por encima del 50% de 2021, un rebote en la actividad que comienza a dar signos de agotamiento, una muy seria falta de dólares, tensión cambiaria, y un acuerdo con el FMI que luce mucho más lejano de lo que el gobierno pretendió transmitir durante el último tiempo. La escasez de dólares es la principal causa de tensión en el mercado cambiario, lo cual se transforma en una amenaza de re aceleración inflacionaria, y a la vez es el condicionante a la recuperación de la actividad. Sin acuerdo con el FMI que implique el ingreso de dólares nuevos, el escenario más probable, las alternativas son, una devaluación abrupta o extremar al máximo el acceso a la compra de dólares, restringiendo casi completamente las importaciones. En el primer caso, el traslado a precios resultará inevitable, y muy complejo el control de un escenario social ya al límite, en el segundo caso, se abortaría la recuperación de la actividad, complicando aún más la tan necesaria creación de empleo. 

Además de lo complejo del cuadro económico, se suma una complejidad política que no ayuda a resolver los problemas. De hecho, comienza el año sin presupuesto nacional aprobado por el Congreso. Trabajar sin presupuesto complica mucho las cosas, ya que se hace completamente imposible planificar, dada la incertidumbre de contar con partidas presupuestarias a tiro de decreto y con restricciones de financiamiento. Son muchos los desafíos del año en curso, y sin la hoja de ruta que implica el presupuesto el escenario es más incierto. ¿Qué ocurrirá con las trifas de servicios públicos?, ¿cómo seguirá la cuenta de subsidios?, ¿a qué nivel de déficit fiscal se apunta?, ¿cómo se ajustarán los haberes jubilatorios?, ¿qué pasará con la obra pública?, todos estos interrogantes y más surgen por el hecho de no contar con un presupuesto como hoja de ruta de la política económica. Se suma que durante el primer trimestre del año los vencimientos con el FMI ya son impagables, y el tesoro de los Estados Unidos mantiene una posición firme de exigencia de mayor ajuste, que el gobierno no está dispuesto a aceptar. 

Dada la situación de emergencia, el Gobierno decidió prorrogar hasta mediados del 2022 la doble indemnización y la prohibición de despidos. En el caso de la primera habrá una reducción gradual en los montos mes a mes hasta finalizar a mediados del 2022.

La Balanza Comercial en el mes de noviembre registró un superávit de U$S 397 millones (desde U$S 1.615 millones en octubre y siendo el valor más bajo desde diciembre 2020). Las exportaciones aumentaron +37,0% anual, a US 6.164 millones, debido a un incremento de los precios de 23,1% y de las cantidades de 10,0%. Por su parte, las importaciones se incrementaron +40,1% anual, a U$S 5.767 millones, como consecuencia de una suba de 15,6% en las cantidades y de 21,2% en los precios. En el acumulado del año, las exportaciones alcanzaron U$S 71.320 millones, mientras que las importaciones ascendieron a U$S 56.968 millones, dejando un saldo comercial de U$S 14.352 millones en 11 meses (+11,3% anual). La escasez de divisas va a complicar el resultado comercial en los próximos meses, sobre todo si se mantiene la actual brecha cambiaria.

Por su parte, el estimador mensual de actividad económica (EMAE) en octubre cayó -0,8% mensual (desde +0,9% mensual el mes previo), mostrando la interrupción del crecimiento mensual que mantuvo desde junio, mientras que en términos interanuales creció +6,7% anual (desde +11,4% anual el mes previo).  En el acumulado del año el incremento comparado con el mismo período del 2020 es de +10,4%. Dentro de los sectores de mayor incidencia, se destacó Industria Manufacturera (+4,9% anual en octubre, desde +11,1% en septiembre) y Transporte y comunicaciones (+11,9% anual en octubre, desde +11,1% en septiembre).

Sin presupuesto, los mandatarios de 23 provincias se reunieron con Alberto Fernández para firmar el consenso fiscal (Larreta y gobernadores radicales no participaron). Esto les permitirá a las provincias aumentar alícuotas de impuestos como ingresos brutos o impuestos a los sellos, así como la creación de un nuevo impuesto a la herencia. Algunos Gobernadores anunciaron que no tenían en los planes el aumento de impuestos pero que igual firmaron el consenso. Por otro lado, se programó una reunión con el Ministro Guzmán para que dé detalles sobre la negociación con el FMI para el 5 de enero. Es esperable que se trate de un mensaje ambiguo como viene siendo hasta ahora. Sin acuerdo seriamente avanzado es casi imposible dar definiciones. 

Frente a la necesidad de revisar las tarifas y la cuenta subsidios de las arcas públicas, el ENARGAS instruyó a las distribuidoras de gas por redes de todo el país a iniciar un reempadronamiento de usuarios con el objeto de actualizar la titularidad del servicio con el fin de avanzar en la segmentación de subsidios al igual que el ENRE con las distribuidoras de energía eléctrica. De acuerdo a informes preliminares, el ENARGAS dice que identificó que el 18% (1,65 millones titulares del servicio) corresponden a registros que no se pueden identificar por tener el CUIT/DNI incorrecto y un 10% (960 mil titulares del servicio) que corresponde a personas fallecidas. Por su parte, el Gobierno convocó a una audiencia pública para el 19 de enero a fin de analizar un aumento de las tarifas de gas durante 2022. El ENARGAS ya había propuesto un 55% para Transportadora de Gas del Norte (TGN) y Transportadora de Gas del Sur (TGS) cuyas tarifas están congeladas desde abril 2019. En tanto, las distribuidoras podrían llegar a tener un 31% de incremento en el Valor Agregado de la Distribución (VAD), después del 25% obtenido en 2021, que representó un aumento del 6% final sobre las facturas. Mientras tanto, el gobierno dejó trascender que durante el 2022 prevén trasladar un aumento en las tarifas de luz y gas de entre 17% y 20% para cerca del 80% de los hogares, mientras que el restante 20%, que consideran de mayor poder adquisitivo, tendría un ajuste muy superior porque les quitarían todos los subsidios a la generación de energía, que en algunos casos hoy llega al 80%. Según La Nación, en CABA perderán los subsidios los que vivan en propiedades donde el metro cuadrado supere los U$S 3.700, mientras que en la provincia de Buenos Aires se tomará como referencia el valor de la tierra. Además, dejarán de percibir el beneficio los usuarios de barrios cerrados, la actividad financiera, el transporte ferroviario, bingos y casinos y las oficinas públicas. El efecto final sería la duplicación del monto que hoy pagan algunos clientes. 

El consumo interno también pierde fuerza, con un poder adquisitivo que se sigue deteriorando. Las ventas en supermercados durante octubre aumentaron +5,2% anual a precios constantes (desde +6,2% anual previo), y +57% a precios corrientes. Las ventas en Centros de Compras durante octubre subieron +160% anual a precios constantes y +306% a precios corrientes (recordamos que en octubre del 2020 eran los primeros meses de reapertura de comercios por la pandemia).

En relación al poder adquisitivo, el Índice de salarios total para el mes de octubre subió un +4,0% mensual (en septiembre aumentó +4,0% mensual también). Esto implica un crecimiento de +51,2% anual. Descontando la inflación anual de octubre (52,1% YoY) el salario real muestra una caída de -0,6% anual. El sector privado registrado indicó +3,7% mensual y +52,8% anual, el sector público indicó +3,7% mensual y +56,7% anual, y el sector privado no registrado indicó +5,7% mensual y +38,4% anual. Es muy claro el atraso acumulado del sector informal, que cada vez es más grande. 

En cuanto al frente monetario, la situación luce muy compleja. En las últimas dos semanas, bajó la valuación del oro en el balance del Banco Central, pese a que subió la cotización internacional. Esto sugiere que el Banco Central podría haber vendido U$S 350 millones de oro, indicando el bajo nivel de reservas internacionales líquidas que el Central tiene como para usar este tipo de recursos.