El mes de abril volvió a cerrar con una alta tasa de inflación. Según lo adelantan las mediciones de alta frecuencia que llevan adelante consultoras privadas, y según declaraciones del ministro de producción Matias Kulfas, el dato de inflación de abril resultará por encima de lo esperado, en torno a un 5,5%, y con alimentos creciendo cerca del 6%. Si bien se ubica por debajo de la inflación de marzo (6,7%), no se desacelera al ritmo que el gobierno pretendía, y esto genera mucha preocupación por varios motivos, como ser, la distorsión sobre el resto de las variables monetarias, la necesidad de seguir subiendo tasas de interés, la acumulación de más atraso cambiario, el riesgo del alto crecimiento de la deuda indexada en pesos de corto plazo, y el impacto sobre el poder adquisitivo, que a pesar de los esfuerzos por intentar recuperarlo, sigue cayendo, debilita la demanda, y esto comienza a observarse en una desaceleración de la recuperación de la actividad económica post pandemia. En este contexto, las negociaciones paritarias apuntan a acortar plazos y comienzan a internalizar proyecciones muy por encima del techo inflacionario al que el gobierno se comprometió con el FMI, de 48%. La mayoría de las paritarias apuntan a valores entre 60% y 70%, y con reaperturas antes de fin de año. Esta dinámica de muy alta nominalidad es difícil de sostener en el tiempo, sin enfrentar altas tensiones sociales. Frente a la pérdida del poder adquisitivo, el gobierno anunció hace unos días un paquete de asistencia de una sola vez, que consiste en $12.000 para jubilados, y $18.000 para trabajadores informales y monotributistas de las categorías más bajas. Esto se pagará este mes de mayo, por el período correspondiente a abril, y en junio, por los ingresos de mayo. La intención del gobierno es que sea de una sola vez, ya que no hay margen, acuerdo con el FMI mediante, para sostener este gasto adicional en el tiempo. Sin embargo, con esta dinámica inflacionaria no habrá mucho argumento dentro de dos meses para levantar la asistencia. Esta tensión, que seguramente se dará como discusión dentro del gobierno, generará más episodios de ruido y distorsión de expectativas. 

En relación a las paritarias, Camioneros llegó a un acuerdo de un aumento de 31% por seis meses, pagados un 15% en mayo y un 16% en septiembre.

El gran problema que existe hoy en nuestro país, es de índole distributiva. Conviven dos realidades, un sector del empresariado nacional, grandes, medianas y pequeñas empresas, atraviesan una etapa de grandes ganancias, crecimiento de actividad y de ventas. Basta mirar los balances para comprender la magnitud de la bonanza. La otra, un conjunto muy grande de la sociedad, enfrenta serias dificultades para cumplir con sus necesidades básicas, los precios destruyen los ingresos, y la calidad de vida es alarmantemente baja. Las dos facciones que componen la coalición gobernante están mirando cada una de estas realidades de forma separada y, para peor, no dialogan. 

Mientras desde un sector del gobierno siguen apuntando, atacando y buscando debilitar al ministro de economía, el Director para el departamento del Hemisferio occidental dijo que las metas firmadas en el acuerdo no serán revisadas (hablando de las monetarias y fiscales y de reservas internacionales), pero que podrían cambiar algunas hipótesis, como la inflación, teniendo en cuenta el nuevo contexto económico mundial. Si bien por ahora las metas se vienen sobre cumpliendo, hacia fin de año, pareciera que resultarán inalcanzables. 

En relación al consumo interno, se conocieron datos de ventas. Las ventas en supermercados en febrero aumentaron +63,7% anual a precios corrientes y +6,6% a precios constantes (desde +4,3% anual en enero), marcando la novena suba consecutiva (desde mayo del 2021). En cuanto a los centros de compras, las ventas a precios corrientes aumentaron +109% anual, y a precios constantes +32,9% anual (desde +23% anual en enero). 

La Secretaría de Energía determinó de cara a la próxima Audiencia Pública que a quienes se quite el subsidio en el precio del gas pasarán a pagar U$S 5,76 en vez de U$S 1,80 el millón de BTU a partir del mes de junio. Estiman que la suba de tarifas por la quita de subsidios impactaría en un 10% de los usuarios residenciales.

En cuanto al sector externo, en marzo el saldo de cuenta corriente mostró un superávit de U$S +486 millones, (desde un déficit de U$S -476 millones en febrero y un superávit de U$S 1.392 millones en marzo del 2021), explicado mayormente por el superávit en la balanza comercial de Bienes por U$S 1.853 millones, y a su vez compensado por déficits en la balanza comercial de Servicios por U$S 1.040 millones, Turismo por U$S 517 millones e intereses por U$S 305 millones. Las exportaciones de bienes subieron +23% anual y las importaciones +37% anual, mientras que las exportaciones de servicios subieron +8% anual y las importaciones +92% anual. Claramente, aquí existen maniobras de acceso al mercado cambiario a un tipo de cambio muy conveniente dada la existencia de la brecha. La cuenta financiera mostró un superávit de U$S 5.583 millones, explicado por los ingresos al sector público por U$S 6.738 millones (correspondientes en su mayoría a los desembolsos del FMI). El sector privado no financiero compró divisas por U$S 586 millones (desde U$S 481 millones) mientras que el sector privado fue comprador neto por U$S 353 millones, desde ventas netas por U$S 164 millones. Las reservas internacionales el viernes pasado cayeron U$S 459 millones, hasta U$S 42.005 millones, y acumulan una caída de U$S 1.297 millones en los últimos 10 días. El principal factor se encuentra en la cuenta de pases pasivos en dólares con el exterior que muestra una caída por U$S 857 millones desde el 18 de abril, mientras que en ese período el BCRA compró U$S 151 millones en el mercado cambiario. Esta caída estaría asociada a pagos al FMI que vencían a fin de mes y los primeros días de mayo por aproximadamente U$S 1.040 millones.

El Índice de Salarios aumentó +3,1% mensual en febrero (desde +3,8% mensual en enero). A su vez, mostró un crecimiento de +52,3% anual, e indicó un aumento de +7,0% en el acumulado del año. En términos reales, los salarios se ubican en el mismo nivel que la inflación anual de febrero mostrando una variación real de 0%, es decir, estancados en promedio en relación a los precios. Sin embargo, el sector privado registrado aumentó +3,9% mensual y +54,3% anual, el sector público +2,4% mensual y +57,2% anual, y el sector privado no registrado +2,2% mensual y +39,8% anual. En este último grupo se centra el principal problema de la pérdida de poder adquisitivo. Se trata de un sector que no logra ni siquiera acercarse a la evolución de los precios, y viene muy golpeado desde hace tiempo. El último anuncio de refuerzo de ingresos busca recomponer un poco esta situación, pero dada la dinámica inflacionaria, resulta escaso y rápidamente obsoleto. En este punto se encuentra la clave de la evolución en los próximos meses, en lograr moderar la inflación, recomponer el poder adquisitivo, estimular la demanda y sostener el crecimiento. No se trata de una tarea sencilla en este contexto internacional y con los ruidos políticos internos.