La semana pasada fue corta en la Argentina debido a los feriados de carnaval, aunque comenzaron con mucha turbulencia en el frente financiero, consecuencia del impacto en los mercados internacionales de la expansión del coronavirus. La amenaza de transformarse en una pandemia de alcance mundial disparó el pánico en los inversores que fueron en busca de refugio en activos seguros, llevando la tasa de los bonos del tesoro de los Estados Unidos a registros mínimos históricos, y produciendo una caída masiva en los precios de los activos de riesgo alrededor del mundo. En el contexto de negociación por la reestructuración de la deuda que atraviesa la Argentina, esta convulsión financiera complica el panorama, con un riesgo país escalando por encima de los 2200 puntos básicos. Sin embargo, el ministro de economía continúa su gira mundial de reuniones con actores relevantes del proceso de reestructuración. Se reunió con Kristalina Georgieva, titular del FMI, y acordaron que volverán a realizar el artículo IV (que está vencido, porque tiene un plazo máximo de 24 meses y el último es de diciembre de 2017), para luego encontrar un programa nuevo con apoyo del FMI. También lo hizo con bonistas para discutir los planes del Gobierno de cara a la reestructuración, sin definiciones contundentes por el momento.

Esta semana comenzó signada por la política, con la apertura de sesiones ordinarias por parte del Presidente de la Nación, donde realizó una nueva descripción de la compleja situación heredada, y algunos lineamientos de los caminos a seguir, según el rumbo trazado. Puso énfasis en la importancia de lograr una exitosa reestructuración de la deuda pública, marcó la responsabilidad de los formadores de precios en la continuidad del proceso inflacionario y destacó el rol del Estado en cuanto a la atención a los sectores más postergados, que se encontraban absolutamente desprotegidos durante la gestión del gobierno anterior. No dió detalles de medidas de política económica, como algunos esperaban. No hubo definiciones concretas sobre la reestructuración de la deuda ni tampoco anuncios vinculados a los derechos de exportación sobre el sector agropecuario. Hizo una convocatoria al diálogo en un pasaje del discurso, que apuntaría en la dirección del rumor de un incremento de 3 puntos porcentuales sobre las exportaciones de soja, actualmente en un 30%.

Por su parte el día lunes, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, realizó la apertura de sesiones ordinarias en el ámbito del poder legislativo provincial, en línea con el discurso presidencial, sosteniendo que se pondrá de pie finalmente a Buenos Aires, un distrito muy golpeado por sus condiciones estructurales, y destacando el hecho de que la Buenos Aires es también una provincia petrolera. El argumento es que el 80% de todo el petróleo de la Argentina se destila en la Provincia de Buenos Aires, y que los vehículos no cargan petróleo crudo. Es esperable, en este sentido, el anuncio de medidas que apunten a explotar este perfil petrolero en beneficio de la Provincia.

En los últimos días se conocieron algunos datos oficiales acerca de la evolución de las principales variables macroeconómicas. El estimador mensual de la actividad económica de diciembre cayó -0,3% anual (desde -2% anual en noviembre) y de esta manera en el acumulado de 2019 registró una contracción de -2,1%. Los sectores que impulsaron la caída interanual del estimador fueron construcción (-8% anual) e intermediación financiera (-9,8% anual). En las últimas horas, la OCDE anunció su proyección de evolución de la actividad económica para la Argentina en 2020, con una contracción de -2%. De esta manera se completaría el tercer año consecutivo de caída en el PBI. Esto configura una muy fuerte y prolongada recesión. Por su parte, durante enero, el saldo de la balanza comercial tuvo un superávit de U$S 1.015 millones (desde U$S 2.241 millones en diciembre de 2019 y U$S 373 millones en enero 2019). De esta manera, en los últimos 12 meses el saldo acumulado alcanzó los U$S 16.633 millones, el valor más elevado desde enero de 2010. Sin embargo, se registraron exportaciones por U$S 4.549 millones, registrando una caída de -0,8% anual, mientras que las importaciones cayeron -16,1% anual y alcanzaron los U$S 3.534 millones. De esta forma, se observa que el resultado positivo responde al desplome de las importaciones, consecuencia del derrumbe del mercado interno. En caso de tener éxito en la recomposición del mercado interno, impulsado por demanda, esto conduciría a un cuello de botella en el frente externo (por recuperación de importaciones) de difícil resolución y seguido atentamente por los acreedores internacionales, preocupados por conocer cuál será la generación de dólares de la economía argentina a futuro. Mientras tanto, el ingreso de dólares por liquidación de exportaciones agrícolas cayó significativamente, en parte por adelanto de liquidaciones previo a la asunción del nuevo gobierno.

Otro de los focos de conflicto a nivel macroeconómico, es el fiscal. El resultado Fiscal de enero del Gobierno Nacional arrojó un déficit primario de $3.766 millones (desde un superávit de $16.658 millones en enero 2019). Se trata del primer déficit primario en un mes de enero desde el año 2015. Los intereses alcanzaron $87.052 millones (+13,5% anual), lo que llevó a un déficit financiero de $90.818 millones (+51,3% anual). Se interrumpió la tendencia de que los ingresos crecieran por encima del gasto, ya que en enero los ingresos totales ($395.225 millones) crecieron 40,3% anual, y los gastos ($398.991 millones), un 50,6% anual. Dentro de los ingresos, se destacó el crecimiento de los aportes y contribuciones de la seguridad social (57,4%) y el bajo nivel de crecimiento del IVA +23,6% anual. Por el lado de los gastos primarios, se destacaron las prestaciones sociales que crecieron +62% anual, aunque una parte de este crecimiento se debe a un bono por única vez. Además, los subsidios económicos crecieron un +76% anual. Esta dinámica genera mucha preocupación en los acreedores internacionales, debido a que pone en duda la sustentabilidad de la economía. Por el momento, con posibilidades de financiación en el mercado cerradas, estos baches se cubren con emisión monetaria, lo cual puede resultar inflacionario al final del camino. El Banco Central le transfirió al Tesoro $60.000 millones por adelantos transitorios el 20 de febrero, en lo que va de febrero ya lleva transferidos $107.000 millones. La base monetaria crece al 16% mensual, mientras el circulante en poder del público crece al 1% mensual. El resultado fiscal va en línea con el rumbo asumido por el gobierno nacional, de cortar con las políticas de ajuste, pero complica el escenario de negociación de la deuda.

Los datos vinculados a la evolución de las ventas en el mercado interno siguen reflejando un deterioro que no cede. Durante diciembre, las ventas en supermercados cayeron -6,3% anual a precios constantes (vs -2,4% anual en noviembre de 2019). Las ventas en centros de compras durante diciembre a precios constantes, cayeron -6,8% anual (en noviembre habían subido +3,9% anual). Habrá que seguir de cerca los próximos meses si las políticas de transferencia de recursos hacia los sectores de menores ingresos evidencian incrementos de ventas en el mercado interno.

El Ministerio de Economía conformó la propuesta de contratación de un Asesor Financiero, Lazard; y dos Agentes Colocadores, Bank of America y HSBC. El índice de salarios de diciembre avanzó +2,6% mensual (desde +2,4% mensual en noviembre) y acumula en los últimos 12 meses un aumento de 40,9%. Sin embargo, en términos reales, durante 2019 el índice de salarios tuvo una contracción del -8,4% anual. Los salarios registrados aumentaron +1,5% mensual y 44,2% anual. Los salarios del sector privado no registrados aumentaron +5,3% mensual y 29,5% anual. En todos los casos persiste la pérdida de poder adquisitivo de los salario