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La Multisectorial 21F de CHACO moviliza para entregar un petitorio

Este VIERNES 24 DE SEPTIEMBRE, las fuerzas que integramos la Multisectorial 21F de Chaco realizaremos una Marcha a la gobernación de la provincia con la consigna:
¡¡QUEREMOS RESPUESTAS!!

En el mes de abril de este año presentamos un petitorio del cual no obtuvimos ninguna respuesta. Reiteramos los puntos más urgentes sobre los que se necesitan resolver casos concretos y planificación a futuro, que aquí y en la movilización reiteraremos:

  • Becas de Renta Mínima y/o POTENCIAR TRABAJO
  • Trabajo genuino, obras y herramientas
  • Soluciones Habitacionales
  • Alimentos para Comedores y Merenderos
  • Inclusión laboral para personas con capacidades diferentes

Concentramos a las 9 hs. en Plaza 25 de Mayo
Multisectorial 21F Chaco

Aquí el Petitorio

PETITORIO-21F-CHACO

Salta: nuestro Frente de Todos debe reflejar el mandato popular en las listas definitivas

Los resultados de la última elección ameritan un nuevo análisis del Frente de Todos en el país y también en cada provincia. En Salta el triunfo se logró con la participación de las diversas expresiones del campo popular donde la lista encabezada por el compañero Jorge Guaymas contribuyó con más de 50 mil votos (el 40% de los votos dentro de las PASO del Frente) por lo que debe ser visibilizada en un lugar con expectativas para sus votantes.

Reafirmamos lo manifestado por el Presidente de la Nación: “para asegurar el triunfo en noviembre se debe escuchar lo pronunciado en las urnas y corregir lo que sea prudente”.

En estos tiempos difíciles quienes conducen tienen la obligación de incluir, de sumar, de escuchar e interpretar todas las voces, sin individualismos ni mezquindades y sin prescindir de ningún espacio que asegure el fortalecimiento del proyecto nacional.

Es por esto que el Comité Federal del Frente Multisectorial 21F apoya lo manifestado por los compañeros y compañeras de la lista “Con Todos Sinceramente” encabezada por nuestros compañeros Jorge Guaymas y Carolina “Kitty” Blanco que representan las ideas del peronismo, a amplias bases militantes que tienen convicción y las causas justas por las que luchan incansablemente.

15/9/21 – COMITE FEDERAL MULTISECTORIAL 21F

de Ushuaia a La Quiaca

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 30 agosto 2021

En un año eleccionario, la economía apunta a transitar los próximos meses en la situación actual, que se puede resumir en una pobre estabilidad, sin mayores sobresaltos, aunque en un bajo nivel de actividad, sin una significativa creación de empleo, con muy alta inflación, y un mercado cambiario completamente restringido. Muchos de los problemas subyacentes a la situación descripta se postergan para luego de los comicios, como por ejemplo el tipo de cambio que, con cada vez más regulaciones, se desliza a un ritmo muy por debajo de la evolución de los precios, o los congelamientos de tarifas y precios regulados que, en un contexto inflacionario, deberán corregirse en el futuro próximo, entre otras cosas. En síntesis, el mejor clima económico que se presenta como consecuencia de la recuperación de la actividad luego del freno total de gran parte del año pasado, permite atravesar las elecciones de medio término con una sensación de alivio en varios sectores, sin embargo, las necesidades que se postergan se van acumulando y generan preocupación hacia adelante. 

Este año va a cerrar con un nivel de inflación muy alto, cercano al 50%, aún con una importante batería de medidas antiinflacionarias en acción, tales como precios cuidados, precios máximos, congelamiento de tarifas, de combustibles, estricto control cambiario, entre otras. Asimismo, si bien se alcanzará muy probablemente un crecimiento cercano al 7% en todo el año, esto implica recuperar apenas algo más de la mitad de la pérdida del año pasado, contra una muy baja base de comparación que fue el 2019. Las dificultades a la hora de sostener a los sectores más vulnerables, así como para crear empleo, y recuperar poder adquisitivo, llevan a dudar de la sostenibilidad de la recuperación de la actividad, mientras todo indica que el año próximo tendremos una inflación más alta que la actual. Circunstancialmente, se observa en este momento un aumento de la demanda de dinero, a partir de que, dada la estabilidad cambiaria como consecuencia de un conjunto de fuertes restricciones, las tasas de interés en pesos resultan atractiva en el corto plazo, pero una nueva caída de la demanda de dinero podría generar tensiones cambiarias difíciles de manejar luego de las elecciones. 

En cuanto al posible acuerdo con el FMI, es de esperar que se haga efectivo en los próximos meses, a través de un crédito de facilidades extendidas, la alternativa de más largo plazo en el menú del organismo, sin incremento de tasa de interés, e incluso con un período de gracia. Las condiciones exigidas resultarán algo más laxas que lo usual, dado el compromiso que el organismo tiene con la irregular deuda contraída por parte del gobierno de Macri. Sin embargo, esto no modifica mucho las condiciones actuales, ya que se descuenta que empujar al país al default en este momento, no sería conveniente para ninguna de las partes. 

En cuanto al frente externo, se conocieron los datos de resultado de la balanza de pagos. La cuenta corriente de julio 2021 arrojó un superávit de U$S 656 millones, que implica un aumento de +18% anual, respecto de julio 2020, pero una caída de -48% mensual, respecto de junio 2021. Dentro de la cuenta corriente, la Balanza Comercial mostró un superávit de U$S 1.713 millones, un aumento de +44% anual, pero una caída de -15% mensual respecto de junio 2021. Las exportaciones cayeron -6% mensual, y las importaciones -2% mensual. El turismo registró un déficit de U$S 195 millones, esto es un aumento del +35% anual. En cuanto a los intereses, se observa un déficit de U$S 561 millones, esto es un aumento de +44% anual, porque en julio 2020 estábamos en default con la deuda en dólares. Se estrecha el margen de ingreso de dólares, lo cual representa una complicación adicional en el frente cambiario. Es de esperar que, en el marco de la recuperación de la actividad con su consecuente impulso a las importaciones, el ingreso de dólares genuinos se estreche aún más. En este sentido, se oficializó la extensión a las restricciones a la exportación de carne hasta el 31 de octubre. En la resolución se explica que la medida contribuyó a desacelerar la suba de precios y que en algunos casos se vieron bajas en algunos eslabones de la cadena. Por su parte, la sociedad rural dice que por estas medidas se perdieron en el sector alrededor de U$S 1.000 millones, anunciando la posibilidad de nuevas medidas de fuerza en reclamo por la medida. 

El gobierno de la Provincia de Buenos Aires anunció el éxito de la reestructuración de la deuda en dólares con acreedores privados. Luego de un año y medio de postergación se logró un acuerdo que implica un ahorro de US$4.600 millones de dólares en los próximos cuatro años. La aceptación del canje fue del 93,23%, logrando así mediante el uso de las cláusulas de acción colectiva, un canje del 97,66% de su deuda. Se decidió dejar afuera del canje a dos bonos por la baja participación. Esto implica un alivio financiero muy importante para la provincia para los próximos años. Sería interesante, utilizando este ejemplo como disparador para el debate en el ámbito del congreso de la nación acerca de la prohibición de tomar deuda pública en dólares de parte de las provincias, ya que no generan ingresos en divisas y la irresponsabilidad genera condicionamientos luego a lo largo del tiempo.

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 23 agosto 2021

Si bien se observa una recuperación en la actividad económica, en algunos indicadores alcanzando ya valores por encima del 2019 (pre pandemia), esta reactivación comienza a perder fuerza y aparecen varios nubarrones en el frente económico en el futuro próximo. En el corto plazo generan preocupación: el necesariamente creciente déficit fiscal y las escazas fuentes de financiamiento, la presión sobre la brecha cambiaria, la caída del superávit comercial como consecuencia del incremento de importaciones en el marco de la recuperación de la actividad, la inflación que no cede, el mercado de trabajo que no genera empleo al compás de la recuperación de la actividad, la dificultad en recuperar el salario real, y la imposibilidad de bajar las tasas de interés. 

El año finalizará con un incremento en el Índice de Precios al Consumidor cercano al 50%, con tipo de cambio, tarifas y precios de algunos productos congelados. Una muy posible recomposición de estos precios le imprime un piso elevado a la inflación del próximo año. La elevada dispersión entre los componentes de la inflación minorista y los distintos registros de precios (mayoristas: 63% anual, construcción: 67% anual, y minoristas: 51,8% anual) también implican una mayor inflación futura. La política cambiaria oficial de atraso, con un nivel de reservas internacionales netas proyectado muy bajo para fin de año (en torno a los US$ 3.500 millones), una política de ingresos que de cara a las elecciones de medio término recompondrá parcialmente los salarios reales, y una política monetaria de fuerte asistencia desde el BCRA al Tesoro Nacional (emisión proyectada para asistir al Tesoro de $ 870.000 millones) con tasas de interés reales claramente negativas, sientan las bases para un próximo año con mayor inflación que el presente.

Al cierre de julio, la deuda pública se ubicó en US$ 343.894 millones, registrando un aumento de +2,5% en lo que va del año. Si se la compara contra julio del año pasado, el aumento es del +4,8% anual. La deuda en moneda extranjera representó el 73,9% y registró un aumento de +1,4% anual, la deuda en moneda local avanzó +16% anual, explicada principalmente por un aumento de +43,7% anual en la deuda ajustada por inflación (CER). 

En el día de hoy, lunes 23, el Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzó a asignar los derechos especiales de giro (DEG) que permitirán reforzar las reservas. Por la cuota del 0,67% de participación Argentina en el FMI, se recibieron US$ 4.355 millones. Según ya se ha declarado oficialmente, se utilizarán para cancelar los vencimientos de este año con el organismo, de manera de evitar un default mientras se avanza en un nuevo acuerdo. 

En línea con la recuperación de la actividad, durante junio el estimador mensual de la actividad económica (EMAE) registró un aumento de +2,5% mensual (luego de cuatro meses consecutivos de caídas intermensuales). Con respecto a junio de 2020 registró un aumento de +10,8% y en los primeros 6 meses del año acumula un incremento de +9,7% en comparación con el mismo período del año anterior. Dentro de los sectores con mayor incidencia en el estimador se observan importantes incrementos: industria manufacturera (+16,8% anual), comercio (+13,2% anual) y actividades inmobiliarias (+12,3% anual), fueron los de mayor crecimiento interanual. Por otro lado, los sectores con las caídas más significativas fueron agricultura (-4,5% anual) e intermediación financiera (-0,9% anual).

Por su parte, el resultado de la balanza comercial de julio arrojó un superávit de U$S 1.537 millones (desde U$S 1.101 millones en junio y U$S 1.480 millones en julio 2020). De esta manera, el saldo acumulado en los últimos 12 meses acumula U$S 11.046 millones. Las exportaciones aumentaron +47,1% anual, a U$S 7.252 millones. Este aumento se explica fundamentalmente por un aumento en el precio de las exportaciones (si bien las cantidades aumentaron, lo hicieron en menor medida). Las importaciones alcanzaron los U$S 5.715 millones, registrando un incremento del 65,6% anual. Sin embargo, la serie desestacionalizada mostró una disminución de -2,7% con respecto a junio. La dinámica comercial preocupa, dado que se vislumbra un mayor crecimiento de importaciones que de exportaciones, con la consecuente reducción del saldo comercial, único ingreso genuino de divisas a la economía. 

El Resultado fiscal de julio, fue un déficit primario de $-98.570 millones, una caída respecto de julio de 2020 de -37% anual. Los ingresos totales crecieron 74% anual, el 85% del crecimiento en los ingresos se explica por la recaudación tributaria, y dentro de ellos se destacan las contribuciones a la seguridad social, el IVA y los derechos de exportación. Los gastos primarios (antes de intereses) crecieron 45% anual (por debajo de la inflación), básicamente porque las prestaciones sociales crecieron al 23% anual (muy por debajo de la inflación). Sin embargo, el bajo crecimiento en prestaciones sociales es heterogéneo, mientras otros planes (Progresar, Argentina trabaja) cayeron -32% anual, la asignación universal por hijo creció 87% anual, y las jubilaciones 42% anual. En sentido contrario los subsidios económicos crecieron 128% anual (energía +150% anual), y los salarios públicos nacionales crecieron 51% anual. Respecto a los subsidios, se estudia un plan para crear tres categorías de usuarios. Los hogares más acomodados pagarían tarifa plena, que implicaría hoy aumentos del 80%. Para la clase media, seguirían los subsidios, atados a la inflación. Los hogares más pobres, pagarían solo la tarifa social. Existe una dificultad práctica al momento de determinar los parámetros que establecen en qué sector se encontraría cada hogar. 

En términos del PIB, el déficit financiero acumulado entre enero y julio fue de -1,9% del PIB, porque pese al magro ajuste del gasto (-0,6% del PIB), los ingresos extraordinarios (+2,6% del PIB), generaron una caída del déficit de 3,6% del PIB respecto de 2020 (-5,5% del PIB en el mismo período de 2020). Este necesariamente creciente incremento en el déficit fiscal, permite prever un escenario de mayor emisión monetaria, lo cual genera una mayor expectativa devaluatoria. También resulta clave el ritmo de refinanciamiento de la deuda pública en pesos. En la primera mitad del año se logró refinanciar el 123%, y para el segundo semestre es necesario refinanciar a un 126% para poder cumplir con los objetivos de emisión. Sin embargo, genera preocupación que en la última colocación importante de deuda en el mercado local se logró refinanciar sólo el 65%. 

A 3 años del Congreso de Atlanta: el Programa del 21F más vigente que nunca

El 16 de agosto de 2018, tres años atrás, se realizaba el primer Congreso del Frente Nacional Multisectorial 21F que votó su programa de 21 puntos para una Argentina justa, inclusiva y sustentable.

Este programa se elaboró en asambleas realizadas de Ushuaia a La Quiaca que en esa primer etapa contó con la opinión y propuestas de 875 organizaciones (sociales, sindicales y políticas) que resistían al modelo saqueador y neoliberal.

Desde aquel 21 de febrero de 2018 hasta el 16 de agosto de ese año se puso en pie un movimiento nacional, federal, obrero y democrático que tuvo como inspiración el Modelo Nacional de Perón y la encíclica Laudato Si del Papa Francisco; y como método, caminar de la periferia al centro y de abajo hacia arriba. Hizo una enorme contribución a la máxima unidad del campo nacional para derrotar al régimen neoliberal del macrismo y militó hasta el desmayo la victoria del Frente de Todos.

video de convocatoria a Congreso de Atlanta 2018

Luego se siguió poniendo la Patria al hombro en la pandemia y hoy se encamina hacia su octavo Congreso (en el mes de noviembre de 2021) caminado con el espíritu de solidaridad, amor al prójimo y a la Patria con el que nació.

El 21F llegó para quedarse y transformarse crecientemente en un actor político y social clave del federalismo obrero y popular que lucha por una Argentina justa, libre, soberana, inclusiva y sustentable.

Felicitaciones a los compañeros y compañeras que en cada rincón de la Patria se hacen cargo del dolor de nuestros hermanos y que siguen peleando por las medidas de fondo que se necesitan para transformar verdaderamente la realidad y que haga de nuestro suelo una tierra sin esclavos ni excluidos.

Siguen más vigentes que nunca las conclusiones y propuestas que levanta este Frente. Sigue más vigente que nunca nuestra lucha en unidad.

AQUÍ REPRODUCIMOS EL PROGRAMA COMPLETO DE 21 PUNTOS

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 9 agosto 2021

Los últimos datos confirman la recuperación de la actividad, aunque el sostenimiento de esta tendencia está directamente vinculado a la recuperación de poder adquisitivo, que se complica en este contexto inflacionario, con registros por encima de lo esperado. Mientras tanto, esta inflación incontenible requiere de mayor asistencia a los sectores más postergados, lo cual permite anticipar un incremento del déficit primario durante este segundo semestre, financiado con emisión monetaria, lo cual incrementa la presión sobre la brecha cambiaria y, finalmente, sobre los precios. Cortar este círculo vicioso es el gran desafío del gobierno, para llegar sin sobresaltos a las elecciones de fin de año, y para reencaminar una economía que no podrá convivir con una tasa de inflación en torno al 50% anual. Si bien en los próximos meses podríamos observar una moderación adicional de los registros de inflación mensuales, hacia delante el riesgo inflacionario se incrementa. En efecto, las distorsiones de precios acumuladas implicarán más inflación futura. El primer semestre del año concluyó con una inflación récord para el período (25,3%), incluso superando registros de años que contaron con saltos cambiarios y aumentos en precios regulados, como 2014 (21,1%), 2016 (23,6%) o 2019 (22,4%). Si bien los últimos datos mensuales mostraron una sensible moderación, ya que el IPC marcó un alza promedio del 3,2% mensual entre mayo y junio, luego de que entre enero y abril el promedio fue casi un punto superior (4,1%). El problema es que aun con las anclas cambiaria y tarifaria en curso, la nominalidad no ha logrado perforar la barrera del 3% mensual, exponiendo la elevada inercia del proceso inflacionario. En síntesis, una política de ingresos que de cara a las elecciones de medio término buscará recomponer parcialmente los salarios reales, anticipa una política monetaria de fuerte emisión, proyectada para asistir al tesoro de $ 870.000 millones, en un contexto de tasas de interés reales claramente negativas. Así, todas estas políticas sientan las bases para un próximo año con mayor inflación que el presente, lo cual conduce a una situación muy delicada en adelante. 

EL BCRA publicó información relevante de cierre del mes de julio. Las Reservas Internacionales aumentaron U$S 145 millones, hasta U$S 42.582 millones. Los factores de aumento fueron las compras de divisas por U$S 714 millones y el aumento de efectivo mínimo por U$S 519 millones, compensados por pagos de deuda por U$S 686 millones y otros por U$S 455 millones. La Base Monetaria aumentó +1,7% mensual y +14,6% anual (desde +26% anual). La suba fue generada por las transferencias al Tesoro por $180.000 millones, las compras de divisas que generan aumento de base monetaria por $68.000 millones y pago de intereses por $117.000 millones, compensados por la absorción de pases por $217.000 millones y ventas de divisas al Tesoro por $81.000 millones. Los depósitos en pesos del sector privado aumentaron +2,7% mensual y +44% anual. Se destaca la suba de plazos fijos ajustados por UVA (poco peso en el total) en +6,6% mensual (+222% anual). Los depósitos en dólares del sector privado subieron U$S 161 millones (+1% mensual), hasta U$S 16.333 millones, un aumento de +2,5% acumulado en lo que va del año, y una caída de -3,9% anual. Los préstamos privados en pesos subieron +2,5% mensual y +35% anual. La tasa de interés de plazos fijos mayoristas (Badlar) se mantuvo en 34,1% y la tasa TM20 subió 6 puntos básicos, a 33,9%. Las tasas de Leliqs y pases pasivos se mantuvieron en 38% y 36,5%, mientras que el stock de pases aumentó +13% mensual (el de leliqs se mantuvo sin cambios) generando un aumento del 5,7% mensual en los pasivos remunerados. El 2 de agosto el BCRA le transfirió al Tesoro $40.000 millones, acumulando $550.000 millones en el año y equivalente al 1,5% del PBI, desde 6% del PBI en el mismo período del 2020. En julio las transferencias al Tesoro habían sido de $180.000 millones, las más elevadas del año.

En relación a la necesidad de recomponer el poder adquisitivo de los salarios, en el Congreso de la Nación se está trabajando en subir nuevamente el mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias desde los $150.000 actuales hasta $175.000/$185.000 a partir de septiembre. Para el 2022 los aumentos del mínimo no imponible se harán en función de la evolución de los salarios registrados (RIPTE), con el objetivo de que no sean más de 1 millón los trabajadores alcanzados.

En relación al rebote de la actividad, durante junio, el índice de producción industrial manufacturero (IPI) avanzó +10,5% mensual, luego de una caída de -5,6% mensual durante mayo. En términos interanuales, registró un aumento de +19,1% anual.  De esta manera, en la primera mitad del año, el estimador acumula un incremento de +22,4% en comparación con el mismo período del año pasado. En orden de incidencia en la variación del estimador, los sectores que mostraron las subas más significativas fueron industrias metálicas básicas (+61,6% anual), vehículos automotores (+103,6% anual) y maquinaria y equipo (+38,4% anual). Por otro lado, los sectores con caídas interanuales fueron productos de tabaco (-46,6%) y otras industrias manufactureras (-8,2%). Por su parte, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) de junio avanzó +6,8% mensual, luego de caer -2,8% mensual durante mayo. En términos interanuales, avanzó +28,6%. De esta manera, en los primeros 6 meses del año, el indicador acumula un aumento de +61,6% con respecto al primer semestre de 2020. El consumo de asfalto avanzó +117,2% anual. Durante mayo, los puestos de trabajo registrados en la actividad de la construcción subieron +15,2% junio. La superficie autorizada a construir por permisos de edificación durante mayo aumentó +197,1% anual. Hay que tener en cuenta que en estos meses del año pasado la actividad de la construcción estaba absolutamente interrumpida por las restricciones impuestas por la cuarentena estricta. 

En relación al mercado interno, las ventas minoristas según CAME durante julio aumentaron +3,3% mensual y +11,4% anual, aunque se encuentran por debajo del nivel de julio 2019, un -10,9%. En el acumulado del año, el índice acumula una suba de +14,5% comparado con el mismo período del 2020. Todavía los registros se encuentran por debajo de los de la pre pandemia, que ya de por sí eran bajos, luego de cuatro años de debilitamiento del mercado interno como consecuencia de la política económica del gobierno de Macri.

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 2 agosto 2021

La actividad económica se ralentiza, no se genera empleo, y los salarios no logran recomponer poder adquisitivo, mientras el gobierno intenta revertir todo esto en la segunda mitad del año, de cara a las elecciones, en una situación de delicado equilibrio inestable, y con restricciones al acecho en varios frentes. Por otra parte, la inflación, si bien se desaceleró muy lentamente estos últimos meses, continúa en niveles altos. Las estimaciones para julio dan cuenta d un registro mensual en torno al 3%, lo que confirmaría la desaceleración, luego del 3,2% de junio, aunque son valores que permiten proyectar un cierre de año en torno al 45%. Mientras tanto, se conocieron ya aumentos importantes para agosto, tanto en medicina prepaga, como en gas natural comprimido (GNC), en expensas, y en alquileres, que por la nueva ley comenzó a aplicar la fórmula de actualización, luego del congelamiento de varios meses. Resulta preocupante que, con un conjunto importante de políticas antiinflacionarias en marcha, el ritmo de suba de los precios no ceda. Por otra parte, la búsqueda de recomposición salarial, a al menos, de no perder otro año frente a las subas de precios, sin un objetivo claro, puede conducir a una espiralización con presión adicional por puja distributiva. 

En relación al mercado interno se conocieron una serie de indicadores los últimos días que confirman la debilidad de la recuperación. Según el Indec, las ventas en supermercados presentaron en mayo una caída de 2,6% en relación con el mismo mes del año 2020. Esto se debe en parte a que, en mayo del año pasado, el impacto de la cuarentena estricta aumentó el consumo de alimentos en los hogares. Por otra parte, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), comunicó que la industria Pyme cayó un -5,2% en el primer semestre del año, y las ventas minoristas, si bien marcaron un aumento del 8,6% en junio en relación al mismo mes de 2020 (en plena cuarentena estricta), con relación al mismo mes de 2019 todavía la serie está un 16% por debajo. Es importante tener en cuenta que el año 2019 registró un muy bajo nivel de actividad, sobre todo en pymes, en medio de una fuerte recesión como consecuencia de la política económica del gobierno de Macri. 

De cara al segundo semestre es esperable que el equilibrio fiscal observado durante la primera mitad del año no pueda sostenerse, debido a las necesidades de la economía para sostener la actividad, a las necesidades del sector público que requiere de más fondos, ya que agotaron casi todas sus partidas presupuestarias, entre ellas, aquellas vinculadas al gasto social, como por ejemplo la tarjeta alimentar. Esta mayor necesidad de recursos, permite prever un déficit fiscal más fuerte para los próximos meses, que deberá financiarse ineludiblemente con emisión monetaria, ya que no hay en este momento fuentes de financiamiento adicionales al alcance. Esto ya ha empezado a observarse en el mes de junio, y con mayor fuerza aún en julio. Comienza a descontarse que este exceso de pesos buscará refugio en el dólar, debido a la falta de alternativas de inversión, y esto pone presión a la brecha cambiaria, que se ha transformado por estos días en la principal preocupación del gobierno, que busca contenerla como sea, de manera de evitar un sobresalto previo a las elecciones. Asimismo, la reducción en el ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial, muy por debajo de la evolución de los precios, permite comenzar a ver cierto atraso cambiario que, junto con la caída de los precios de los commodities y el fin de la liquidación de la cosecha, comprometa el ingreso de dólares en los próximos meses, adicionando otra importante restricción al crecimiento, y otra fuente de inestabilidad cambiaria. 

En relación a las necesidades de mayores recursos públicos, el 22 de julio el BCRA le transfirió al Tesoro otros $50.000 millones, acumulando en el mes transferencias por $180.000 millones, lo más elevado en el 2021. Durante el año acumula un total de $510.000 millones, equivalentes a 1,4% del PBI desde 5,7% del PBI en el mismo período del 2020. 

En su informe de perspectivas económicas, el FMI mejoró la proyección de crecimiento para Argentina para el 2021 a +6,4% (desde +5,8% proyectado en abril), superando las proyecciones de crecimiento para la región, de +5,8% y de la economía mundial, de +6%. A su vez, redujo el crecimiento del 2022 a +2,4% (desde +2,5% proyectado en abril), con una economía regional creciendo al +3,2% y del mundo al +4,9%.

En relación a la necesidad de crear empleo, dado que el rebote de la actividad no logra hacerlo, el gobierno anunció un nuevo plan de promoción laboral destinado a que jóvenes entre 18 y 24 años puedan acceder a trabajar en PYMES. Las empresas que contraten a través de este programa se verán beneficiadas con la reducción de aportes patronales y asistencia económica del Estado para el pago de salarios por los primeros doce meses. Se apunta a lograr el acceso de 50.000 jóvenes al mercado de trabajo. 

Asimismo, con el objetivo de sostener el consumo interno, el gobierno presentó un plan para incorporar las ventas en 30 cuotas para productos de línea blanca (heladeras, lavarropas) y ventas en 12 y 18 cuotas para otro tipo de productos. En este sentido el BCRA aumentó de 6% a 8% el porcentaje de encajes remunerados (que pueden colocar en leliqs) para los bancos que ofrezcan las compras en 12 y 18 cuotas. 

En cuanto al balance cambiario, el BCRA informó que la cuenta corriente de junio presentó un superávit de U$S 1.254 millones, una caída de -20% anual respecto de junio 2020, pese a que las exportaciones crecieron +77% anual. El mayor motivo de la caída del superávit sería el aumento de las importaciones (+149% anual). También observamos un aumento del déficit de turismo (+59% anual), compatible con una mayor apertura. El conjunto de entidades financieras cerró junio con una posición vendida a término en moneda extranjera por U$S 1.266 millones, reduciendo su posición vendida en U$S 116 millones respecto al cierre del mes previo. Se observa en los datos que ya ha comenzado la tendencia a un menor ingreso neto genuino de divisas.

Mientras tanto, los salarios siguen perdiendo frente a la inflación. Durante mayo, el índice de salarios aumentó +2,8% mensual, desde un aumento de +3,2% mensual durante abril. En los últimos doce meses acumula un incremento de +40,7%, por debajo del índice de precios al consumidor, que avanzó +48,8% anual.  De esta manera, en los últimos doce meses el índice de salarios registró una caída de -5,5% anual en términos reales. Los salarios del sector privado registrado crecieron un +3,5% mensual, los salarios del sector público un +2,9% mensual, y los salarios del sector privado no registrados apenas un +0,9% mensual. En conclusión, los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo, en mayor medida en el sector público y en la informalidad. La recomposición se dificulta, al haber perdido el horizonte de la meta inflacionaria planteada en el presupuesto nacional. El riesgo de buscar una recomposición sin meta firme es caer en una espiralización que conduzca a un impulso inflacionario adicional por puja distributiva. 

Un indicador reciente de inflación, que suele dar resultados cercanos al índice nacional que elabora el Indec, es el del instituto de estadísticas de Bahía Blanca. En julio, el IPC de Bahía Blanca mostró una suba de +2,5% mensual, desde +2,8% mensual en junio, y el valor más bajo desde agosto 2020. En el año acumula una suba de +27,36% mientras que en términos anuales muestra una variación de +45,53% anual (por debajo de la inflación anual del INDEC de +50,2% anual).

En cuanto a los salarios, la UOCRA (trabajadores de la construcción) acordó un nuevo aumento adicional del 12% llevando el aumento salarial total al 47,8%, superior a la pauta inicial de inflación del Gobierno del 29% y superior al promedio de acuerdos cerrados en lo que va del año del 40%, pero levemente por debajo de la inflación acumulada en los últimos doce meses, del 50,2% anual. Por su parte, el Gobierno estaría analizando una suba del salario mínimo de entre 7 y 10% para septiembre para que la suba equipare las subas de salarios negociadas en paritarias. El objetivo sería que el aumento llegue al 45% desde el 35% pactado actualmente.

En cuanto al frente fiscal, la recaudación en julio fue de $933.200 millones, mostrando un aumento de +67% anual y de +10% en términos reales. Los impuestos internos tuvieron un aumento de +56% anual, mientras que los externos un aumento de +110% anual. Ambas variaciones afectadas por la baja base de comparación del 2020. Comparando con julio del 2019, la recaudación de julio 2021 se ubicó un -4% en términos reales, con los impuestos internos cayendo -9%, compensado por la suba de los externos de +13%. Esto refleja la persistente debilidad del mercado interno. 

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 26 de julio 2021

La economía argentina plantea un escenario complejo para el resto del año, y más aún, de cara al proceso eleccionario de septiembre y noviembre. Por un lado; la recuperación de la actividad se sostiene, aunque va perdiendo algo de fuerza; la inflación presenta cierta desaceleración, pero en niveles aún muy altos; y la brecha cambiaria comienza a ser una importante preocupación. La convivencia de cada vez más alternativas de acceso al dólar generan una situación de incertidumbre que juega en contra de la recuperación de la actividad, en particular vía inversión. La brecha cambiaria siguió creciendo los últimos días, en particular en el dólar blue y en aquellas alternativas legales que no son alcanzadas por las mayores restricciones impuestas, en el mercado bursátil. Este incremento de la brecha podría seguir los próximos días. Es importante tener en cuenta que el valor de 195 alcanzado en el pico de la suba de octubre del año pasado, ajustado por inflación al día de hoy, sería de un valor de $263. Este incremento de la brecha adiciona presión inflacionaria y eleva el riesgo de sufrir este año otra pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Asimismo, los números fiscales de la primera mitad del año no serán los mismos que los de los meses venideros. De hecho, ya en junio se observa un importante cambio de tendencia, con un déficit fiscal que comienza a crecer, y que requerirá, indudablemente, de mayor emisión monetaria, generando presión adicional al tipo de cambio. Por su parte, si la inflación no cede, comienza a acumularse cierto atraso cambiario en el dólar oficial, que debería acomodarse acelerando el ritmo de devaluación o de un salto, en un futuro próximo. La segunda mitad del año demandará una mayor asistencia del Banco Central al Tesoro, estimando una emisión monetaria del orden del 1,5 billón de pesos para todo el año en concepto de adelantos transitorios, utilidades y liberación de encajes. Los esfuerzos del BCRA para esterilizar (quitar de circulación) los pesos volcados en la economía serán crecientes, previendo que los pasivos monetarios (pases y leliq) superen el 16,9% del PBI en el último trimestre desde el 15,7% actual. Si bien se advierte una mayor demanda de dinero de la mano del rebote de la actividad económica y menores registros mensuales de inflación, el exceso de pesos en la economía continuará presionando sobre la brecha cambiaria, generando mayor tensión hacia delante. Sin embargo, la demanda de dinero podría continuar en los próximos meses, con el consumo privado rebotando (+6,9% anual en el tercer trimestre y +6% anual en el último) y una inflación que podría ubicarse por debajo del 3% mensual. Proyectando que el déficit fiscal primario en el segundo semestre del año alcance un 3,1% del PBI (sin contar el ingreso extraordinario de los Derechos Especiales de Giro del FMI). De este modo, en el segundo semestre las necesidades del Tesoro para cubrir el rojo primario totalizarán $ 1,3 billones. En consecuencia, si se desea evitar que la asistencia monetaria en forma de utilidades y adelantos transitorios supere los $ 870.000 millones que restan de lo estipulado en el Presupuesto ($ 1,2 billones), se debería observar un cociente de financiamiento neto del 126% en el segundo semestre, en línea con lo que se observó al momento. Es decir, una renovación por un 26% por encima del total de vencimientos de deuda en pesos. Para esto será necesario sostener altas tasas de interés, que conducen al ahorro a priorizar lo financiero, en detrimento de las inversiones en la economía real. 

El déficit fiscal primario fue de $153.217 millones en junio, desde un superávit de $25.714 millones en mayo, y un déficit de $253.706 millones en junio 2020. Luego del pago de intereses, el déficit financiero mostró un déficit de $207.947 millones, desde un déficit de $64.618 millones en mayo y un déficit de $288.565 millones en junio 2020. En el acumulado de la primera mitad del año el déficit primario acumula -0,6% del PBI (desde -3,7% del PBI en junio 2020) mientras que el déficit financiero acumula -1,5% del PBI (desde -5% del PBI en junio 2020). Los ingresos totales aumentaron +90% anual, afectados por la base de comparación del 2020, destacándose los derechos de exportación (+141% anual), de importación (+116% anual) e IVA (+96% anual). Los gastos primarios aumentaron +40% anual también afectados por la base de comparación del 2020. En paralelo, por el lado de la emisión monetaria, el 15 de julio el BCRA le transfirió al Tesoro $50.000 millones, siendo la segunda en el mes y acumulando $130.000 millones en 15 días. En lo que va del año las transferencias acumulan $460.000 millones equivalentes al 1,3% del PBI, por debajo del acumulado para el mismo período del 2020, de 5,2% del PBI. En lo que va del mes la base monetaria aumentó +10,8% con respecto al cierre de junio y acumula una suba de +23% desde principios de año.

En relación a la inflación, se conocieron más resultados relevantes en la última semana. La inflación mayorista, en junio avanzó un 3,1% mensual (desde 3,2% mensual en mayo). De esta manera, acumula en lo que va del año un aumento de 29,8% y de 65,1% en los últimos doce meses. En particular, los productos nacionales aumentaron 3,2% mensual y 65,2% anual, y los productos importados un 2,5% mensual y +63,4% anual. Por su parte, el índice del costo de la construcción aumentó durante junio un 2% mensual (desde 2,7% mensual en mayo) y en lo que va del año acumula un incremento de 24,2%. En los últimos doce meses, el índice avanzó 62,4%. En cuanto a los componentes, los materiales subieron un 3,6% mensual y +86,1% anual, la mano de obra 0,6% mensual y 44,4% anual, y los gastos generales 1,4% mensual y +57,9% anual.

Por su parte, la canasta básica de alimentos (utilizada para la medición de indigencia) subió +3,6% mensual en junio mientras que la canasta básica total (utilizada para la medición de pobreza) aumentó +3,2% mensual, con una inflación mensual de 3,2%. En el mismo período. En el acumulando de doce meses, se observó una suba de +57,6% anual, y +51,8% anual respectivamente. La variación anual de ambos indicies se encuentra por encima del dato de inflación anual a junio, que fue de +50,8% anual. Este sesgo de la inflación sobre productos de necesidades básicas resulta alarmante. 

 En cuanto a la actividad económica, durante mayo, el estimador mensual de la actividad económica (EMAE) registró una caída de -2% mensual (vs -0,3% mensual en abril). En términos interanuales, avanzó +13,5% anual (vs +29,6% anual en abril 2021). De esta manera, en lo que va del año el estimador acumula un incremento de +9,5% con respecto al mismo período del año anterior. Los aumentos más destacados según su incidencia en el índice se observaron en industria manufacturera (+29,9% anual), comercio (+23,3% anual) y actividades inmobiliarias (+14,7% anual). Por otro lado, la caída más significativa se registró en el segmento agricultura y ganadería (-4,3% anual).

En cuanto al frente externo, la balanza comercial de junio arrojó un superávit de U$S1.067 millones (desde U$S 1.672 millones en mayo 2021, y U$S 1.487 millones en junio 2020). Durante los últimos doce meses el saldo acumulado alcanzó los U$S 10.955 millones. Las exportaciones subieron +45,8% anual, y alcanzaron los U$S 6.976 millones, y las importaciones alcanzaron los U$S 5.909 millones, y avanzaron +79,1% anual. Esta dinámica de mayor crecimiento de las importaciones, como consecuencia de la recuperación de la actividad, pueden derivar en un achicamiento del resultado comercial y comprometer el ingreso de dólares en la segunda mitad del año. 

Luego de varias discusiones internas en el oficialismo acerca del destino de los fondos que se recibirán por la ampliación de Derechos Especiales de Giro (DEG) de parte el FMI, de los cuales le corresponden a la Argentina US$4.355 millones, la vicepresidenta Cristina Kirchner dijo que los fondos provenientes se utilizarán para los pagos de deuda con el organismo y no para proyectos de gasto corriente destinados a reactivación post pandemia. De esta forma, se despejaría el horizonte de vencimientos con el organismo este año y queda margen para un acuerdo sin caer en default. 

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 19 julio 2021

Los datos conocidos la semana pasada confirman la preocupante inercia inflacionaria, que no cede a pesar de un conjunto de políticas económicas antiinflacionarias lanzadas. Si bien, la desaceleración está presente en los datos, ya que luego del 4,8% mensual en marzo, 4,1% en abril, 3,3% en mayo, se confirmó un 3,2% en junio, estamos en presencia de registros muy altos en un contexto complejo. Los datos confirmaron un 25,3% acumulado en el primer semestre, y un 50,2% anual. Más adelante repasamos los detalles que se desprenden del análisis al interior del índice de precios al consumidor de junio. Los datos agregados generan varias reflexiones. Por un lado, el agregado de 25,3% en el primer semestre nos lleva a que la meta del 29% plasmada en el presupuesto nacional y utilizada como faro hacia el cual lograr la convergencia de precios y salarios, ha quedado definitivamente en el olvido, ya que muy probablemente el mes próximo hayamos alcanzado ese registro. Recordemos que la paritaria de bancarios cerrada en el mes de marzo, hace apenas tres meses atrás, se cerró con ese valor. Obviamente, ya hubo una reapertura que la llevó a 45%, y se prevén más reaperturas antes de fin de año. El problema que se plantea ahora es que el intento de mejorar el poder adquisitivo de los salarios, sobre lo cual insisten desde el gobierno, ha perdido ese faro que intentó la proyección presupuestaria. Y sin pronóstico cierto resulta muy difícil cerrar un acuerdo paritario que recupere poder adquisitivo, y que no se transforme en fuente de presión inflacionaria. Asimismo, desde el sector público los aumentos van muy por detrás, dada la intención de cuidar el resultado fiscal, y contener el incremento del gasto público, y en el caso de los privados, la gran mayoría de los sectores resultó muy golpeado por la crisis, y sin margen para otorgar aumentos de la magnitud necesaria. En este caso, estaríamos transitando un nuevo año de pérdida de poder adquisitivo de los ingresos, el sexto, luego de los cuatro años del gobierno de Macri, donde con intencionalidad manifiesta se buscó reducir los salarios de los trabajadores activos y pasivos, del 2020 con el impacto de la pandemia, y ahora este complejo 2021. Lo cierto es que esta realidad no sólo incrementa los niveles de pobreza, y atenta contra la calidad de vida de las clases medias, sino también se pierde el principal motor de impulso de la recuperación de la actividad económica. Resulta completamente necesario, que el consumo privado impulse la demanda, para sostener la recuperación de la actividad comercial y productiva, y para esto, es condición necesaria recuperar poder adquisitivo y estimular el crédito bajando las tasas de interés, algo que tampoco ocurre, y sobre lo cual también atenta la inflación alta. Lo que resulta muy preocupante de la dinámica inflacionaria actual en la Argentina es que ocurre con una batería de políticas antiinflacionarias lanzada. Desde lo micro, programas como Precios Cuidado, Precios Máximos, Precios de referencia, topes a los aumentos, entre otros, buscan contener las subas a través de acuerdos con formadores de precios y grandes cadenas.

Desde lo macro, se lleva adelante una exitosa búsqueda de un equilibrio fiscal, se ha moderado el ritmo de crecimiento del gasto público, aún en un contexto de crisis, y ha mejorado sustancialmente la recaudación en relación al derrumbe del año pasado. Todo esto quita presión en el frente monetario, ya que se redujo significativamente el ritmo de emisión monetaria para financiar al fisco. Desde el frente cambiario, la sucesión de regulaciones tiene controlado tanto al mercado cambiario oficial, con un dólar que se desliza muy por debajo de la evolución de los precios, buscando cumplir la función de ancla nominal, como también se controlan los tipos de cambio alternativos (CCL y MEP), con intervenciones directas en el mercado de bonos, y con cada vez más regulaciones. A todo esto, se suma el compromiso explícito de no subir los combustibles en lo que resta del año, y de mantener congeladas las tarifas de los servicios públicos. Con todas estas medidas en marcha, con muy bajos niveles de actividad y una recuperación que pierde fuerza, estamos con una inflación por encima del 50% anual. Esto plantea un desafío realmente muy complejo, que permite adelantar que el registro de inflación de este año terminará en torno al 50%. Esto confirmaría que estamos con un nuevo registro inflacionario en la Argentina, de aquellos años pre 2015 donde convivíamos con un nivel de 20/25% de inflación anual, a esta realidad de tasas del doble de aquellas, en torno al 50%. Resulta imposible convivir con tasas de inflación tan altas a lo largo del tiempo.

En el frente monetario, el BCRA le transfirió al Tesoro el 6 de julio $80.000 millones en concepto de utilidades. La transferencia anterior había sido el 25 de junio, por $90.000 millones. En lo que va del año, acumula un total de $410.000 millones entre adelantos y utilidades (1,2% del PBI), desde $1.352.000 millones en igual período del 2020 (3,9% del PBI). Aquí se observa claramente el impacto del recorte de los gastos extraordinarios por pandemia del año pasado, así como el ajuste sobre los haberes jubilatorios, los salarios públicos, y otras partidas del gasto que quitaron presión al financiamiento vía emisión monetaria. 

En relación al gasto público, y al hecho de que la fórmula de movilidad jubilatoria implementada por el gobierno está generando que las jubilaciones crezcan por debajo de los precios, el presidente Alberto Fernández anunció que el Gobierno otorgará en agosto un bono de $5.000 a todos los jubilados que cobren hasta dos jubilaciones mínimas, esto es algo por encima de los $46.000. En este sentido, la jubilación mínima pasará a ser de $28.000 en agosto. En la primera mitad de año la jubilación tuvo un aumento del 21,2% (sin contar el bono), con una inflación acumulada de 25,3%. El problema es que se trata de un aumento de monto fijo y de única vez, mientras que la fórmula ajusta por debajo de la inflación. Esto es bien recibido por el FMI en la intención de cerrar un nuevo acuerdo lo antes posible, pero perjudica a nuestros jubilados y contribuye al debilitamiento del mercado interno. 

En relación al posible acuerdo con el FMI, se conoció un comunicado del FMI sobre Argentina luego de las reuniones en Venecia. Las autoridades argentinas y el personal técnico del FMI mantuvieron reuniones productivas para seguir avanzando en el trabajo técnico hacia un nuevo programa con FMI. Los equipos discutieron la evolución del entorno global y la pandemia de COVID-19 y sus implicaciones para el marco macroeconómico de Argentina. Las discusiones se centraron en políticas para fortalecer la recuperación, la estabilidad económica y la creación de empleo. En particular, se avanzó en la identificación de opciones de política para desarrollar el mercado de capitales interno, movilizar ingresos internos y fortalecer la resiliencia externa de Argentina. Ambos equipos continuarán trabajando juntos en el próximo período con miras a profundizar aún más su entendimiento en estas áreas clave. El objetivo es ayudar a la Argentina a abordar de manera duradera sus desafíos económicos y de balanza de pagos.

En cuanto a la actividad económica, la utilización de la capacidad instalada en la industria durante mayo alcanzó el 61,5%, desde 63,5% en abril y 46,4% en mayo 2020. Los sectores que utilizaron mayor capacidad instalada fueron refinación de petróleo (75,4%) e industrias metálicas básicas (74,4%). Por otro lado, la industria automotriz (44,6%) nuevamente fue la de menor utilización de la capacidad instalada.

En cuanto a los datos de inflación, que ya comentamos en el inicio de este informe, cabe destacar que las subas más significativas se observaron en los segmentos: comunicación (+7% mensual), y bebidas alcohólicas y tabaco (+5,5% mensual). Por su parte, la inflación núcleo (librada a la lógica del mercado) creció un +3,6% mensual, los regulados (bajo el control directo del Estado) +3,2% mensual, y los estacionales +0,5% mensual. Esto deja en evidencia que aquellos precios que están fuera del alcance directo de control del Estado, presentan una dinámica por encima del nivel general, ya de por sí muy alta.

Informe Económico de Coyuntura Semanal – 12 julio 2021

Comenzó la semana con más tensión cambiaria y ampliación de la brecha, luego de las decisiones normativas conjuntas entre el BCRA y la CNV, publicadas el sábado pasado. El BCRA decidió aumentar las restricciones para el acceso al mercado único de cambios (MULC) y a la compra de dólares a través del mercado de capitales para las empresas. Para acceder al MULC se deberá declarar que en los 90 días corridos anteriores y posteriores no ha realizado/realizará ventas en el país de títulos valores con liquidación en moneda extranjera o canjes de títulos valores por otros activos externos o transferencias de los mismos a entidades depositarias del exterior. A esto se le suma la solicitud de que no haya entregado en el país fondos en moneda local ni otros activos locales líquidos, a ninguna persona humana o jurídica que ejerza una relación de control directo sobre la empresa solicitante. Asimismo, la resolución general 895/2021 de la CNV dispuso reducir el tiempo de permanencia (parking) para operaciones de contado con liquidación de tres a dos días, para pasar de título especie D a C, el parking sube a dos días (desde cero días), aunque sigue en cero para vender, y no se podrá vender por Prioridad Precio Tiempo neto contra C más de 50.000 bonos ley local y de 50.000 bonos ley extranjera de forma semanal. Más allá del aspecto técnico del asunto, esto implica mayores restricciones para el acceso a los dólares a través de canales alternativos legales, como son el MEP y el CCL. En el primer día de operaciones, todas las alternativas al dólar oficial registraron subas fuertes, que luego moderaron durante la rueda, para finalizar en 178 el dólar blue, 167 el CCL y 166 el MEP. En todos los casos presentaron subas en relación al cierre del viernes. El mayor incremento se observa en el dólar blue. Recordemos que se trata de un mercado pequeño e ilegal, por lo tanto, de difícil control de parte de las autoridades económicas, ya que funciona como vía de escape a las alternativas legales, todas con algún tipo de restricción. La decisión del gobierno de llevar adelante estas medidas restrictivas responde a la necesidad de controlar un mercado cambiario que será víctima de fuerte especulación en la previa a las elecciones de medio término que tendrán lugar dentro de unos meses. El principal problema del aumento de la brecha es que genera más presión inflacionaria en un momento donde resulta imperioso reducirla, y lograr la tan ansiada recuperación del poder adquisitivo de los salarios. Luego de una reducción de la tasa de inflación mensual, desde el pico del 4,8% en marzo, la tendencia pareciera que vuelve a revertirse en el registro de junio. Tras el 3,3% mensual de mayo, algunos indicadores que anticipan el resultado del IPC dan cuenta de una inflación en torno al 4% para junio. De confirmarse este registro, y ampliarse la brecha cambiaria, será este otro año de alta inflación, que confirmaría que nos encontramos en un registro anual en torno al 50%. 

El instituto de estadísticas de la Bolsa de Bahía Blanca sigue un índice propio de inflación, que suele presentar resultados muy cercanos a los que luego publica el IPC Nacional del Indec. El dato de inflación de Bahía Blanca fue de +4% mensual en junio (desde +3,2% mensual para mayo y +4,8% mensual para abril), y de +47,6% anual. En mayo la inflación del INDEC fue de 3,2% mensual, bajando desde 4,8% en abril y observando una tendencia similar en los últimos meses con la inflación de Bahía Blanca.

Mientras tanto, el ministro Guzmán avanza en la búsqueda de un acuerdo con el FMI, que también ayudaría a descomprimir este escenario de presión cambiaria en el corto plazo. En las últimas horas se confirmó que el Gobierno negocia préstamos bilaterales para pagarle US$ 19.000 millones (o 13.300 millones de DEGs) al FMI y despejar los vencimientos de 2022. Los países que estarían en negociación, y van a recibir DEGs como Argentina son, Rusia (va a recibir 12.900 millones DEGs), Portugal (va a recibir 2.060 millones DEGs) y México (va a recibir 8.900 millones DEGs). No se descarta que pueda concretarse alguna novedad en la negociación con el FMI en los próximos dos meses, esto es, previo a las elecciones. 

Mientras tanto, el FMi publicó un informe sobre la recuperación de la economía global y comentarios sobre Argentina. Vale la pena destacar algunos puntos. En relación a la inflación, se destaca que, en algunas economías de mercados emergentes, la depreciación del tipo de cambio y los factores internos han contribuido a un aumento de la inflación (por ejemplo, Argentina, Brasil, Rusia y Turquía). En cuanto a la Política Monetaria destaca que, donde las presiones inflacionarias son altas, se necesitará una postura de política monetaria restrictiva (Turquía) y, en algunos casos, una postura general más estricta (Argentina) para reconstruir la confianza. Mientras que en países desarrollados no deben anticiparse a subir las tasas de interés y frenar la recuperación. Y en cuanto a la Política Fiscal, afirma que en algunas economías que enfrentan condiciones financieras estrictas, puede ser necesaria una consolidación a corto plazo centrada en la tributación progresiva y áreas de gasto de baja prioridad (por ejemplo, Argentina). En este sentido, el establecimiento de marcos fiscales creíbles a mediano plazo puede ayudar a mejorar la confianza y ayudar a establecer un camino para reconstruir los colchones fiscales a un ritmo que dependa de la recuperación. Muchas dudas genera la idea de cuáles serían los gastos de baja prioridad para el FMI. 

Más allá de las recomendaciones, siempre con un ojo en el ajuste, del FMI, la economía argentina requiere de sostener la asistencia para no frenar la recuperación de la actividad. En este sentido, el Gobierno confirmó que para la segunda ronda del REPRO (programa de asistencia para el pago de salarios para empresas en sectores críticos de la economía) se anotaron 31.527 empresas, asistiendo a 486.670 empleados y sumando un gasto total de $9.000 millones. Por otro lado, se confirmó que 880.000 beneficiarios de AUH (desde 743.000 previo) cobrarán en el mes de julio el complemento de $7.000. En total estas dos medidas suman 0,04% del PBI. 

La recuperación de la actividad comienza a mostrar signos de debilitamiento, mientras no se logra impulsar la demanda con firmeza. Durante mayo, el índice de producción industrial manufacturero registró una caída de -5% mensual (vs -1,9% mensual en abril), y avanzó +30,2% anual (el fuerte aumento se explica por la base de comparación con mayo 2020, mes fuertemente afectado por las restricciones impuestas por la pandemia). En orden de incidencia en el índice general, se destacan los aumentos en industrias metálicas básicas (+85,1% anual), vehículos automotores (+275,2% anual), y maquinaria y equipo (+72,8% anual). Por su parte, el indicador sintético de la actividad de la construcción cayó -3% mensual durante mayo (vs -2,7% mensual en abril 2021). En términos interanuales, registró una suba de +70,9% anual. Se registró un aumento de +174,9% anual en el consumo de asfalto. Durante abril, los puestos registrados en la actividad de la construcción avanzaron +12,5% anual. Sin embargo, en el acumulado en los primeros cuatro meses del año, acumulan una caída de -2,5% con respecto al mismo período de 2020. La superficie a construir, autorizada por permisos de edificación, acumula durante el primer cuatrimestre del año un aumento de +73,7% con respecto al mismo período del año pasado.

En línea con la, por el momento infructuosa, búsqueda de recomposición del poder adquisitivo de los ingresos, se acordó adelantar la revisión de los salarios de los empleados públicos para mediados de agosto desde noviembre, que era lo pactado en la negociación previa. Por otro lado, se oficializó el aumento del salario mínimo, que será en tres tramos y alcanzará el 35% en septiembre, adelantándose desde la negociación anterior que preveía un aumento del 35% en siete tramos hasta febrero 2022.